El Cabalén zanja un conflicto judicial y preserva su autonomía sin ayuda de la ACTC
Tras doce años de disputa legal, el circuito cordobés alcanzó un acuerdo clave para saldar su deuda sin ceder el control.
El Autódromo Oscar Cabalén de Córdoba logró cerrar un capítulo decisivo en su historia reciente al resolver un extenso conflicto judicial que amenazaba con condicionar su futuro institucional. La novedad, revelada por La Voz del Interior, confirma que el Córdoba Automóvil Club (CAC), entidad responsable del circuito, llegó a un acuerdo extrajudicial para saldar una deuda de origen civil sin recurrir al auxilio ofrecido por la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC).
El origen del problema se remonta a un incidente ocurrido hace más de una década durante una competencia del Córdoba Pista, cuando la rotura de un motor en un auto desató un incendio que se propagó a un campo lindero.

El propietario del terreno demandó al CAC por los daños ocasionados, lo que dio lugar a una disputa legal por una suma que, ajustada, ascendía a más de 107 millones de pesos. Sin fondos para afrontar el pago, el escenario más probable hasta hace poco era que el Cabalén quedara bajo gestión de la ACTC como parte de un acuerdo de salvataje, lo que hubiera implicado ceder el control del predio durante varios años.
Esta situación generó tensiones con otras categorías, especialmente con el TC2000, cuya fecha en el autódromo debió ser cancelada por el CAC en medio de especulaciones sobre una solicitud expresa de la ACTC para que eso sucediera. La cancelación no fue solo un gesto simbólico: expuso una grieta institucional en el automovilismo nacional y evidenció la desconfianza de varios sectores hacia la concentración de poder de la entidad teceísta.
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Sin embargo, la gestión encabezada por Oscar Piumetto, presidente del Córdoba Automóvil Club, logró una salida alternativa. En declaraciones a La Voz del Interior, confirmó que se alcanzó un entendimiento con el damnificado sin necesidad de desembolsar el total reclamado.
El acuerdo se concretó con el apoyo del Gobierno de Córdoba, que intercedió a través de la Agencia Córdoba Deportes, actuando como garante. La solución consistió en la entrega de tres lotes de terrenos aledaños al autódromo, que serán tasados y utilizados para saldar la deuda. Con este convenio, el CAC conserva la gestión del predio y evita comprometer su autonomía futura.

Piumetto aclaró además que el club no se considera responsable directo del hecho que originó el conflicto, ya que el autódromo había sido alquilado a una categoría federada y bajo fiscalización externa. Más allá de los argumentos, lo relevante es que el Cabalén puede ahora “volver a funcionar con normalidad y sin comprometer su futuro con entidad alguna”.
Mientras tanto, la actividad deportiva en el circuito cordobés ya tiene calendario confirmado. Retornarán categorías como el Córdoba Pista y el Zonal Santafesino. Además, se sumará una nueva categoría de drifting, con dos fechas del Campeonato Sudamericano, y se habilitarán pruebas sabatinas para pilotos locales. La recaudación de estas actividades contribuirá a consolidar el equilibrio económico del club.
Al mismo tiempo, el autódromo muestra señales de renovación. Coincidiendo con la última visita del Turismo Carretera, el pasado 1 de junio, se inauguraron importantes obras de infraestructura que posicionan al Cabalén entre los escenarios mejor preparados del país. Entre las mejoras realizadas se encuentran la instalación de nuevos guardarraíles, alambrados y vías de escape, la reconfiguración de curvas como la número uno, el reacondicionamiento del playón de boxes, ahora de 23.000 metros cuadrados con nuevo piso y luminarias, y la colocación de leca para contención en casos de despiste. Además, se incorporó fibra óptica para mejorar la conectividad del predio, y ya se estudian futuras modificaciones al trazado para facilitar los sobrepasos, una sugerencia de pilotos y técnicos.
El resultado es un autódromo que, lejos de caer en manos ajenas por cuestiones financieras, se proyecta con autonomía y renovada fortaleza institucional, dispuesto a recibir tanto al automovilismo zonal como a categorías nacionales, sin distinción de entes fiscalizadores.



