Manuel Quintar, la Cybertruck y el día que una Tesla se robó las miradas en el TC2000

El diputado jujeño habló con Automundo y explicó por qué la compró, qué representa para él y cómo imagina el futuro de los autos eléctricos en el Norte argentino.

Las fotos publicadas en este artículo fueron captadas con un motorla edge 70 fusion.

El TC2000 llegó a Salta con su liturgia habitual de autos, boxes, público, motores y olor a carrera. Pero en el autódromo Martín Miguel de Güemes, poco antes de la competencia que ganó Franco Vivian, apareció otro protagonista que captó la atención sin emitir un solo bramido: Manuel Quintar, diputado nacional por Jujuy, con la Tesla Cybertruck que unos días antes lo había convertido en noticia nacional al llegar con ella al Congreso.

En Buenos Aires, la pick-up eléctrica fue leída en clave política. En el autódromo salteño, en cambio, se transformó en otra cosa: un fenómeno fierrero imposible de ignorar. La gente no paró de acercarse para sacarse fotos, mirarla de cerca y tocarla con esa mezcla de curiosidad y prudencia que genera algo que parece salido de un videojuego, pero está ahí, estacionado al lado de autos bastante más terrenales.

UNA TESLA ENTRE AUTOS DE CARRERA

quien es el diputesla

“Es un símbolo de abrir la Argentina al mundo”, le dijo Quintar a Automundo cuando se le consultó por qué se había comprado la pick-up eléctrica. Después hizo una comparación que resume mejor que cualquier ficha técnica cómo quiere instalar el tema: “Es como el iPhone. Decir: ‘Che, entró el iPhone en Argentina’. Bueno, entró Tesla en Argentina”.

La frase tiene fuerza, aunque necesita una aclaración: Tesla no desembarcó oficialmente en el país. La Cybertruck de Quintar fue importada de manera particular. ¿Cuánto pagó el “DipuTesla”, como ya todos lo conocen? Más de 100.000 dólares.

Quintar no se sorprende con la reacción del público. Dejó que le sacaran fotos y él mismo posó con los fanáticos sorprendidos por estar cerca de semejante aparato. “Causa esto, ¿no? Es increíble porque es disruptiva desde el diseño”, explicó.

Y lo es. La Cybertruck no necesita hacer demasiado para llamar la atención. No tiene curvas amables, no busca simpatía, no se disfraza de pick-up tradicional. Parece una cuña metálica puesta sobre ruedas. En un autódromo lleno de autos de carrera, logró algo difícil: que la gente dejara de mirar por un rato hacia la pista.

EL FUTURO ELÉCTRICO TODAVÍA NECESITA ENCHUFES

quien es el diputesla

La Cybertruck puede ser espectacular, pero en la Argentina el futuro eléctrico todavía tiene una pregunta bastante terrenal: ¿dónde se carga?

Quintar reconoce el problema, aunque lo plantea como parte del proceso. “Había que hacer la punta de lanza”, dijo. Y agregó que habló con Horacio Marín, presidente de YPF, por la instalación de cargadores en el Norte: “Van a poner cargadores en Jujuy, Salta y Tucumán. Ya hay un corredor de Buenos Aires a Córdoba, con lo cual hoy te podrías ir tranquilamente en este vehículo de Jujuy a Córdoba. La idea es ahora que haya en Tucumán, Jujuy y Salta para poder movernos por acá”.

La cuestión no es menor. La distancia entre Buenos Aires y San Salvador de Jujuy es de casi 1.500 kilómetros, muy por encima de la autonomía de la pick-up sin una red de carga adecuada en el camino.

Es verdad: la Cybertruck representa futuro, apertura, tecnología y deseo. Pero todavía depende de una infraestructura que en buena parte del país está en construcción o directamente falta. Dicho en criollo: podés tener una nave espacial en la cochera, pero si no hay enchufe en la ruta, el futuro queda esperando al costado.

EL “DIPUTESLA” TAMBIÉN ES UN PETROLHEAD

quien es el diputesla

Aunque ahora pasó a la fama por ser el ilustre propietario de la Cybertruck, Quintar es un auténtico Petrolhead. Tiene un Ford A de 1928, un Heinkel Kabine de 1963 y un Hummer H1 de 1993. Además, fue tres veces campeón argentino de enduro, tiene un dragster para picadas y hace poco compró un UTV con el sueño de ir a Arabia Saudita para correr el Dakar, un proyecto postergado por falta de tiempo.

Aunque lo seduce el olor a combustible, no reniega de la potencia eléctrica de la Cybertruck ni de su aceleración brutal., dijo“Es un vehículo que acelera de 0 a 100 en 2 segundos y medio”.

Automundo pudo comprobarlo en carne propia gracias a una invitación de Quintar para participar de una vuelta de exhibición junto a varios autos clásicos antes de la competencia. La aceleración impresiona no sólo por la fuerza, sino por la manera en que ocurre: sin ruido, sin dramatismo mecánico, sin esa advertencia previa que suele dar un motor cuando está por hacer algo serio. Simplemente empuja. Y empuja fuerte. “Me cuesta entender que esta camioneta acelera más que mi auto de las picadas”, reconoció Quintar.

La charla con Automundo también dejó una novedad que, para el ambiente del automovilismo, puede ser más relevante que la propia Cybertruck. Quintar contó que está construyendo un autódromo privado en Jujuy, en la zona de ingreso entre San Salvador y Palpalá.

Su idea es llevar categorías zonales, generar actividad deportiva y hasta no descartó recibir al TC2000 en el futuro. No lo planteó como una promesa inmediata, pero lo presentó como un proyecto en marcha vinculado a su propia historia con los fierros.

UNA CAMIONETA QUE DIVIDE AGUAS Y JUNTA GENTE

Manuel Quintar Tesla Cybertruck

La Cybertruck de Manuel Quintar divide aguas porque concentra demasiadas discusiones en una sola imagen. Para algunos, es ostentación en un país castigado. Para otros, es propiedad privada, libertad económica y batalla cultural. Para el ambiente fierrero, además, es una rareza técnica: una pick-up que parece salida de un videojuego, acelera como un auto de carrera y obliga a hablar de electromovilidad aunque uno haya ido al autódromo a ver motores térmicos.

En Salta, la reacción del público fue el mejor termómetro. La gente no se acercaba a mirar una declaración jurada ni una interna política. Se acercaba a mirar una máquina. A sacarse una foto. A tratar de entender por qué ese aparato de acero inoxidable, enorme y silencioso, podía generar tanta atención en un lugar lleno de autos de carrera.

Ahí está el punto más interesante de la Cybertruck de Quintar. Más allá de la discusión política, de su precio o de la incomodidad que pueda generar en un país donde todo se mira con lupa, la pick-up eléctrica funcionó como una postal anticipada de una industria que ya cambió. No reemplazó al ruido del TC2000 ni al olor a nafta que todavía enamora a los fierreros. Los puso frente a un espejo nuevo.

La Argentina fierrera todavía ama el combustible, pero el futuro ya aprendió a llamar la atención en silencio. Y cuando tiene forma de Cybertruck, no necesita tocar bocina: porque todos se dan vuelta igual.


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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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