Tazio Nuvolari: El gran campeón

El italiano fue uno de los primeros ídolos del automovilismo. Se destacó en las competencias de Grand Prix, que precedieron al Mundial de Fórmula 1. Aguerrido, veloz y temperamental, dejó su sello y por eso aún hoy se lo recuerda.

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A lo largo de los años el automovilismo se nutrió de grandes pilotos. Todos y cada uno tienen bien ganado el lugar que ocupan, sin embargo hay algunos que sobrepasaron los límites y se convirtieron en leyendas. Uno de ellos fue Tazio Giorgio Nuvolari, un italiano que brilló en los primeros años del siglo XX sobre autos del tipo Grand Prix y que se cansó de ganar carreras.

Tazio NuvolariNuvolari nació el 8 de agosto de 1892 en Mantua (Italia). Su primer contacto con la velocidad fue a través del ciclismo, especialidad en la que se destacaban su padre Arturo y su tío Giuseppe. Recién en 1904, poco antes de cumplir 12 años, Tazio presenció por primera vez una carrera de auto. Obviamente, quedó impactado por la velocidad de los coches y las proezas de sus pilotos. Poco después quiso experimentar él mismo esa sensación de velocidad y una noche de luna llena le robó el auto a su padre. “Tenia 13 años, ¿qué velocidad pude alcanzar? Unos 30 km/h, no más”, contó años más tarde. Pero ese hecho encendió la llama que lo marcaría para siempre.

Incursionó en el motociclismo, donde logró grandes resultados y también fue conductor del ejercito italiano durante la Primera Guerra Mundial.

Tazio NuvolariAl terminar le conflicto bélico, Tazio continuó corriendo en motos y en 1923 incursionó también en el automovilismo. Sin embargo, recién en la segunda mitad de la década del ‘20 comenzó a tener una participación más activa sobre los autos. A esa altura ya se lo conocía como “Il Campionisimo” debido a la cantidad de éxitos alcanzados en las dos ruedas y también a sus hazañas, como cuando ganó el Gran Premio de las Naciones de 1925 con un brazo entablillado por un accidente que había sufrido una semana antes de la carrera probando un auto P2.

Entre 1927 y 1928, Tazio tomó una decisión importante: con la idea de intensificar su actividad como piloto de carreras, creó su propio equipo. Compró cuatro Bugatti Grand Prix y revendió dos de ellos a Achille Varzi, su gran amigo y rival, y a Cesare Pastore.

Tazio NuvolariLuego de un 1929 para olvidar debido a los series problemas económicos por los que atravesó, la situación se revirtió en 1930 cuando fue contratado por Alfa Romeo. Y en su debut oficial con la escudería, conduciendo un Alfa Romeo 6C 1750, logró el triunfo en la cuarta edición de la Mille Miglia estableciendo un nuevo récord al ser el primer piloto que completó la carrera a un promedio superior a los 100 km/h. Al final de ese año, optó dar por concluida su etapa como motociclista y volcarse de lleno al automovilismo.

La decisión fue más que correcta. Los éxitos llegaron por doquier. Ya como piloto de la naciente Scuderia Ferrari, ganó los títulos de Campeón Italiano de Pilotos y Campeón Internacional.

Tal es su fama que el poeta Gabriele D´Annunzio lo recibió en el diario “Il Vittoriale degli Italiani”, para entregarle un presente, que se convertirá en su símbolo: una pequeña tortuga dorada con la una curiosas inscripción: “Para el hombre mas rápido de la Tierra, el animal más lento”. Tazio consideró esta miniatura como un amuleto de buena suerte y a partir de ahí lo llevó como símbolo personal a través de un estampado en el jersey amarillo que siempre usaba para competir.

Tazio NuvolariEn 1933 Nuvolari decidió volver a ser su propio jefe y continuó con su campaña en su equipo. Corrió con diferentes autos, pero no obtuvo grande resultados y en 1935 retornó al equipo de Enzo Ferrari. Volvieron las victorias, aunque fueron cada vez menos debido a la competitividad que mostraron los vehículos de los equipos alemanes Mercedes-Benz y Auto Union.

Durante ese lapso sufrió algunos accidentes y hasta participó de una prueba para las 500 Millas de Indianápolis. En 1938 tuvo un resurgimiento de su campaña deportiva al firmar con Auto Union para reemplazar a Bernard Rosemeyer, que se había matado mientras intentaba quebrar un récord de velocidad. Una vez más los triunfos que le habían sido esquivos por falta de una máquina competitiva volvieron a aparecer, pero la Segunda Guerra Mundial obligó a un nuevo paréntesis.

Al termino de la guerra, con 54 años, demostró en varias oportunidades que seguía siendo veloz, pese a los golpes de la vida (en 1937 falleció su hijo mayor Giorgio y en 1946 el menor, Alberto). A ese gran dolor se sumó otro: un problema en los pulmones causados por los gases del escape de los autos. Tal fue la dolencia que en más de una carrera terminó bañado en sangre.

Tazio NuvolariSus participaciones comenzaron a hacer cada vez más esporádicas, aunque siempre que corrió dio espectáculos. Finalmente, el 10 de abril de 1950, disputó su última carrera. Fue la subida de Palermo–Montepellegrino en la que llegó 5º y ganó en su clase. Aunque Nuvolari nunca anunció oficialmente su retiro, esa fue su última victoria, y su última carrera…

A partir de ese momento, Nuvolari se dejo ver en contadas ocasiones, comenzó a aislarse cada vez más. Su salud empeoro y falleció el 11 de agosto de 1953, en la cama y no como él hubiese deseado: al volante de un automóvil.

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