Oscar Aventín volvió a la ACTC: ¿un respaldo a Mazzacane o una señal de debilidad?

Después de años de distanciamiento político, el expresidente de la ACTC reapareció para apoyar públicamente a Hugo Mazzacane. Su regreso, en medio del conflicto con el ACA, invita a una lectura que va mucho más allá de una simple demostración de respaldo.

En el Turismo Carretera nada parece ocurrir por casualidad. Por eso, cuando Oscar Aventín apareció en la última Asamblea General Ordinaria de la Asociación Corredores Turismo Carretera, después de años de mantenerse alejado de su vida dirigencial, su presencia llamó la atención. Pero lo verdaderamente interesante ocurrió cuando el expresidente se levantó y, dirigiéndose a Hugo Mazzacane, lanzó una frase que seguramente nadie esperaba escuchar de su boca: “No afloje presidente. ¡No afloje nunca!”.

La asamblea se realizó hace unas semanas en la sede de la ACTC, donde se trataron cuestiones administrativas habituales, como la aprobación del balance y la incorporación de nuevos socios.

Hasta ahí, nada fuera de lo común. Aventín sigue siendo socio de la institución que presidió entre 2002 y 2013 y tiene todo el derecho de participar de sus asambleas. Pero que haya decidido hacerlo precisamente ahora, y que además haya tenido semejante intervención, es algo que merece ser analizado.

ACTC
La Asamblea Ordinaria de la ACTC. Foto: Prensa ACTC.

Porque Aventín no es un expresidente más. Fue uno de los hombres más poderosos del Turismo Carretera y quien dejó en manos de Mazzacane una institución que había conseguido consolidar buena parte de su independencia y de su estructura económica y deportiva. Tampoco puede ignorarse que, después del cambio de autoridades, la relación entre ambos atravesó un prolongado distanciamiento.

Por eso, la pregunta no es solamente por qué volvió Aventín. La verdadera cuestión es qué significa su respaldo para Mazzacane en un momento en el que la conducción de la ACTC atraviesa una situación política particularmente complicada. Y la impresión es que, lejos de ser una demostración de fortaleza, el episodio puede interpretarse exactamente al revés.

UN APELLIDO QUE LA ACTC CASI OLVIDÓ EN SU PROPIA FIESTA

Hay un antecedente que permite entender mejor la dimensión de este regreso. Ocurrió el 1 de agosto de 2022, cuando la ACTC celebró los 85 años del Turismo Carretera con una gran fiesta en el Teatro Colón.

Fue una noche especial para la categoría, con pilotos, dirigentes, invitados y distintas personalidades vinculadas con su historia. Sin embargo, hubo tres ausencias que llamaron la atención: Oscar, Antonio y Diego Aventín no asistieron al evento.

Pero más significativo que sus ausencias fue el escaso lugar que tuvo el apellido Aventín en el video institucional preparado para repasar la historia del TC. Apenas fue mencionado. Algo difícil de comprender cuando se repasa lo que esa familia representa para la categoría.

Oscar, Antonio y Diego Aventin.
Oscar, Antonio y Diego Aventin.

Oscar fue campeón en 1991 y 1992 con Ford y, años más tarde, se convirtió en presidente de la ACTC. Su hermano Antonio logró el cetro de 1980/1981 con Dodge, mientras que Diego, hijo de Oscar, alcanzó la corona de 2013, también con Ford. En total, cinco campeonatos de Turismo Carretera repartidos entre tres integrantes de una misma familia.

No estamos hablando de pilotos que tuvieron un paso circunstancial por la categoría. Los Aventín forman parte de su historia grande. Fueron protagonistas durante décadas, ganaron carreras, conquistaron campeonatos y, en el caso de Oscar, también ocuparon un lugar central en la conducción de la institución. Sin embargo, en aquel homenaje su protagonismo quedó reducido a una referencia marginal.

No hay elementos para afirmar que existiera una orden de minimizar la historia de los Aventín. Pero resulta difícil separar aquel tratamiento del distanciamiento político que había entre Oscar y la conducción encabezada por Mazzacane.

Una institución que se enorgullece de sus tradiciones debería tener especial cuidado cuando cuenta su propia historia. Y mucho más cuando se trata de una categoría que ha construido buena parte de su identidad alrededor de sus campeones.

Cuatro años después de aquella celebración, el apellido Aventín volvió a ocupar un lugar destacado en una actividad institucional de la ACTC. Esta vez, no para recibir un reconocimiento por su pasado, sino para respaldar a quien había tomado el control de la entidad tras la salida de Oscar. La contradicción es demasiado evidente como para ignorarla.

Mazzacane recibió el apoyo del mismo hombre al que su gestión apenas le había reservado un lugar en el homenaje a la historia del Turismo Carretera. Una imagen que dice bastante sobre cómo pueden cambiar las relaciones y, especialmente, las necesidades políticas.

¿Qué ocurrió durante estos años para que Aventín decidiera volver a mostrarse públicamente junto a Mazzacane? No lo sabemos. Pero el momento elegido permite algunas interpretaciones.

EL CONTEXTO POLÍTICO NO PUEDE QUEDAR AFUERA

Hugo Mazzacane
Hugo Mazzacane, presidente de la ACTC. Foto: Prensa ACTC.

La reaparición de Aventín se produjo cuando la ACTC atraviesa un período complicado por su enfrentamiento con el Automóvil Club Argentino. El conflicto, que se profundizó desde fines de 2023, enfrenta a las dos instituciones por el reconocimiento de sus respectivas facultades dentro del automovilismo nacional.

La ACTC defiende la autonomía que ha desarrollado a partir del crecimiento de sus categorías, mientras que el ACA sostiene su condición de representante argentino ante la Federación Internacional del Automóvil y las atribuciones que corresponden a esa representación.

Durante 2026 hubo varios intentos de acercamiento. En junio, Mazzacane y César Carman, presidente del ACA, mantuvieron una reunión institucional y anunciaron la formación de una mesa de trabajo para buscar soluciones de cara a 2027.

El diálogo continuó durante los meses siguientes. Incluso a fines de agosto, Carman aseguró que el acuerdo estaba muy cerca y que solamente quedaban algunos detalles por resolver. Sin embargo, el entendimiento no llegó a concretarse.

En septiembre, Buenos Aires recibió el Congreso Americano de la FIA, con la presencia de Mohammed Ben Sulayem y del presidente Javier Milei. El encuentro volvió a poner en primer plano el reconocimiento internacional del ACA, mientras la ACTC permanecía al margen de esa estructura institucional.

Carman explicó posteriormente que el poder deportivo que le corresponde al ACA por su vínculo con la FIA no era negociable. La ACTC, por su parte, continúa defendiendo el alcance de sus atribuciones.

No se trata de una discusión menor. Y tampoco de una pelea que pueda resolverse simplemente contando cuántas categorías, pilotos o carreras tiene cada institución.

La ACTC creció enormemente bajo la presidencia de Mazzacane. Su estructura deportiva y su capacidad de convocatoria son indiscutibles. Pero ese crecimiento no resuelve automáticamente las diferencias sobre la autoridad institucional en el automovilismo argentino.

Y ahí aparece una dificultad que Mazzacane no ha logrado superar. Durante años, su poder se sostuvo sobre los resultados que podía exhibir. Más categorías, más competencias, nuevos campeonatos y una expansión que llevó a la ACTC mucho más allá del Turismo Carretera.

Pero ahora enfrenta una discusión que no depende exclusivamente de la fuerza de su estructura. Necesita negociar. Y negociar implica reconocer que del otro lado hay una institución con facultades que tampoco pueden desconocerse.

AVENTÍN CONOCE PERFECTAMENTE ESTA HISTORIA

Oscar Aventin
Oscar Aventin en su época de presidente de la ACTC.

Lo curioso es que Oscar Aventín sabe muy bien cómo funcionan esas relaciones institucionales. Durante su presidencia también tuvo enfrentamientos con el ACA, aunque su gestión terminó alcanzando un entendimiento con aquella conducción.

De hecho el propio Aventín recordó no hace mucho aquel proceso y explicó que había dejado la presidencia en buenos términos con el Automóvil Club Argentino, después de años de diferencias que, según reconoció, no habían beneficiado a nadie.

Ese antecedente vuelve todavía más interesante su aparición. Porque el hombre que le pidió a Mazzacane que no afloje es el mismo que, cuando conducía la ACTC, entendió que era necesario alcanzar un acuerdo con el ACA.

¿Estaba alentándolo a mantener una posición firme en las negociaciones? ¿A defender la autonomía de la institución? ¿O simplemente quiso demostrarle su apoyo personal? No lo sabemos. Aventín no explicó públicamente qué quiso decir con aquella frase. Pero resulta llamativo que alguien con su experiencia haya elegido pronunciar esas palabras justamente cuando el automovilismo argentino necesita que sus dirigentes encuentren una salida al enfrentamiento.

¿UNA DEMOSTRACIÓN DE PODER O UNA NECESIDAD DE APOYO?

Es posible que algunos interpreten la escena como una muestra de unidad. Después de años de distanciamiento, el expresidente regresó y respaldó a su sucesor. Desde esa perspectiva, Mazzacane podría mostrar que hasta sus antiguos adversarios internos acompañan su conducción. Es una lectura válida. Pero no es la única..

Cuando un dirigente que lleva trece años al frente de una institución necesita mostrar el respaldo de un expresidente del que estuvo distanciado durante tanto tiempo, cabe preguntarse si esa demostración de unidad no responde a un momento de debilidad.

Hugo Mazzacane
Foto: Prensa ACTC.

No significa que Mazzacane esté por perder la presidencia ni que exista un movimiento interno para desplazarlo. Nada de eso está demostrado. La debilidad es política. Tiene que ver con las dificultades de su gestión para resolver un conflicto que se prolonga, desgasta relaciones y obliga a la ACTC a defender permanentemente su posición frente al resto del automovilismo.

En ese escenario, la figura de Aventín adquiere un valor particular. No porque vaya a regresar a la conducción ni porque pueda resolver el enfrentamiento con el ACA. Su importancia está en lo que representa dentro del Turismo Carretera. En su historia, en su trayectoria y en el peso político que todavía conserva su apellido. Y es precisamente ese capital el que, al menos simbólicamente, quedó puesto al servicio de Mazzacane durante la asamblea.

Tal vez el gesto haya sido espontáneo. Quizás ambos hayan dejado atrás sus diferencias personales. Pero si la intención era transmitir una imagen de fortaleza, también produjo el efecto contrario: puso en evidencia que el actual presidente necesita apoyos que hasta hace poco parecían impensados.

EL PODER TAMBIÉN SE DEMUESTRA SABIENDO NEGOCIAR

Hay un detalle que ayuda a comprender hasta dónde llegó el enfrentamiento con el ACA. Pocos días antes de la asamblea, Eduardo Baca, presidente de la Comisión Deportiva Automovilística del ACA, aseguró que había ofrecido apartarse de su cargo si eso servía para superar las diferencias con la ACTC.

ACA vs ACTC

Según explicó, Mazzacane había insinuado que su figura representaba un obstáculo para alcanzar un acuerdo. Baca sostuvo que estaba dispuesto a dar un paso al costado, pero que esa propuesta no había permitido destrabar la situación.

Más allá de quién tenga razón en esa discusión, el episodio demuestra cuánto se han mezclado las cuestiones institucionales con las diferencias personales. 

Y ese es un problema que el automovilismo argentino debería resolver cuanto antes. Porque ni la ACTC pertenece a Mazzacane ni el ACA pertenece a Carman o Baca. Son instituciones que trascienden a sus dirigentes y que tienen responsabilidades frente a una actividad mucho más importante que las personas que circunstancialmente las conducen.

El respaldo de Oscar Aventín puede tener un enorme valor simbólico dentro de la ACTC. Pero no modifica las reglas del automovilismo internacional ni reemplaza la necesidad de alcanzar un entendimiento.

Tampoco resuelve las contradicciones de una gestión que, después de construir un enorme poder deportivo, encuentra dificultades para traducirlo en una solución institucional.

EN EL TURISMO CARRETERA, NADA ES CASUALIDAD

Hugo Mazzacane
Foto: Prensa ACTC.

No se sabe qué motivó realmente el regreso de Oscar Aventín. Sería aventurado afirmar que hubo una convocatoria especial, una negociación previa o un acuerdo político del que no tenemos conocimiento. Pero sí es seguro que su aparición merece una interpretación que vaya más allá de la anécdota.

Estamos hablando de un hombre que durante años se mantuvo distante de la conducción, cuyo apellido recibió un reconocimiento mínimo en una celebración histórica del Turismo Carretera y que ahora decidió reaparecer para respaldar públicamente al presidente. Y todo eso ocurrió cuando Mazzacane enfrenta uno de los conflictos institucionales más importantes de su gestión.

¿Casualidad? Puede ser. Aunque cuesta creer que alguien con la experiencia política de Aventín desconozca el significado de sus gestos. Quizás su regreso termine siendo apenas una foto curiosa y una frase que se pierda entre tantas noticias del automovilismo. O quizás sea el primer indicio de un acercamiento que tenga consecuencias políticas dentro de la ACTC. El tiempo lo dirá.

Por ahora, la escena deja una paradoja difícil de ignorar: Mazzacane recibió el respaldo de quien había quedado prácticamente al margen del relato institucional de su propia gestión. Y lo recibió justo cuando más necesita demostrar que conserva intacto su poder.

Aventín le pidió que no afloje nunca. Pero tal vez la pregunta que debería hacerse el presidente de la ACTC sea otra: ¿hasta dónde conviene seguir tensando una relación institucional que necesita resolverse? Porque defender los intereses de una institución no significa negarse a encontrar puntos de acuerdo. Y mucho menos convertir cada negociación en una cuestión de vencedores y vencidos.

A veces, la verdadera demostración de poder no consiste en conseguir que alguien se levante para pedir que no se afloje. Consiste en tener la autoridad suficiente para sentarse a negociar sin que nadie confunda eso con una derrota.

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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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