
Eduardo Baca se ofreció a dar un paso al costado para destrabar el acuerdo entre el ACA y la ACTC
El presidente de la CDA aseguró que está dispuesto a correrse si una diferencia personal con Hugo Mazzacane impide ordenar el automovilismo argentino. También explicó por qué se frenaron las negociaciones entre las dos entidades.
Desde fines de 2023, el automovilismo argentino convive con una disputa que dejó categorías, licencias y pilotos repartidos entre dos estructuras enfrentadas. De un lado está el Automóvil Club Argentino, reconocido por la Federación Internacional del Automóvil como la autoridad deportiva nacional; del otro, una Asociación Corredores Turismo Carretera que amplió su influencia y reclama un reconocimiento acorde con el poder que construyó. En medio de ese conflicto, Eduardo Baca, presidente de la Comisión Deportiva Automovilística del ACA, llevó la discusión a un terreno mucho más personal: si él es el obstáculo que impide alcanzar un acuerdo entre ambas entidades, está dispuesto a correrse.
El titular de la CDA hizo esa afirmación durante una entrevista con Recta Principal, en la que repasó el estado de las negociaciones, respondió a las críticas de Hugo Mazzacane y explicó por qué la ACTC no fue invitada al reciente Congreso Americano de la FIA realizado en Buenos Aires.
La declaración de Baca aparece después de que Mazzacane afirmara públicamente que dentro de la ACTC existe desconfianza hacia una persona que participa de las conversaciones y señalara al presidente del ACA, César Carman, como su único interlocutor válido. Aunque el titular de la ACTC no lo nombró, aquella referencia fue interpretada dentro del automovilismo como una alusión al responsable de la CDA.
BACA: “NO TENGO NINGÚN PROBLEMA EN CORRERME”

Baca respondió poniendo su propia continuidad por debajo de la posibilidad de alcanzar un entendimiento institucional. “Si fuera yo el precio que tenga que pagar para que el automovilismo se ordene porque Hugo está enojado conmigo, no tengo ningún problema en correrme porque estoy privilegiando el automovilismo por sobre lo personal”, aseguró.
Luego explicó los motivos por los cuales aceptaría dar ese paso: “Yo estoy acá, primero, ad honorem; segundo, porque amo el deporte; tercero, porque quiero un deporte unido; cuarto, porque creo que todos los pilotos de Argentina se merecen tener la libertad de trabajo de poder correr donde quieren. Y si en eso juegan las personas, yo no tengo ningún problema”.
POR QUÉ SE FRENÓ EL ACUERDO
Baca también dio su versión sobre las conversaciones que el ACA y la ACTC mantuvieron antes de la última asamblea de la entidad presidida por Mazzacane.
Según explicó, dentro del ACA existía optimismo sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo. “Nosotros teníamos toda la esperanza que se diera. Pensamos que con el asesoramiento de la CDA y con una flexibilidad más que nunca puesta… Terminamos todas las charlas. Pero no hubo ninguna respuesta más de la ACTC a partir de un memo que se les pasó…”, afirmó.
Baca no detalló públicamente todo el contenido de ese documento, pero sí explicó cuál sería el primer punto de un eventual entendimiento: que la ACTC reconozca al ACA y a su CDA como la autoridad deportiva nacional por el mandato recibido de la Federación Internacional del Automóvil. De alguna manera, sería ratificar lo que el mismo Mazzacane y Oscar Aventin firmaron en abril de 2001 en medio de otro conflicto por el poder deportivo en el país.
EL RECONOCIMIENTO QUE RECLAMA EL ACA
Para el dirigente, esa condición permitiría que el ACA vuelva a delegar parcialmente facultades deportivas en la ACTC, como ocurrió durante buena parte de la relación entre ambas instituciones.
“Si el primer punto de un acuerdo dice: ‘Tal entidad reconoce como única autoridad deportiva nacional al Automóvil Club Argentino y a su CDA por tener el mandato de la FIA y, de esa manera, poder delegarle en forma parcial los poderes a esa institución’… ¿A vos te parece que está mal?”, planteó Baca.
El titular de la CDA consideró que las diferencias que todavía separan a las entidades son formales y no están relacionadas con la capacidad de la ACTC para fiscalizar competencias. “Es totalmente de formas. Nosotros convivimos con la ACTC fiscalizando y colaborando durante 30, 40, 50 años”, sostuvo.
El punto no es menor. El ACA pretende que cualquier delegación de facultades quede encuadrada dentro de la estructura reconocida por la FIA. La ACTC, en cambio, viene desarrollando desde fines de 2023 una estructura deportiva propia después de incorporar nuevas categorías y de que el ACA revocara el poder deportivo selectivo que le había concedido.
POR QUÉ MAZZACANE NO FUE INVITADO AL CONGRESO DE LA FIA

Baca también respondió a las críticas por la ausencia del presidente de la ACTC en el Congreso Americano de la FIA, realizado en Buenos Aires con la presencia de Mohammed Ben Sulayem y representantes de las autoridades deportivas del continente.
“No lo invitamos porque no tenemos motivo para invitarlo, nada más. No estábamos invitando gente que no tuviera que ver con el esquema orgánico del automovilismo internacional”, explicó.
El dirigente señaló que el ACA fue la sede del encuentro, pero que el temario y la organización estuvieron a cargo de la Federación Internacional. “Nosotros fuimos base y sede de un congreso de la FIA cuyo temario y organización fue íntegramente de la FIA. Era razonable que no estuviera porque no era parte integrante del sistema FIA”, sostuvo.
UNA PROPUESTA PARA TRABAJAR JUNTOS
A pesar de esa respuesta, Baca aseguró que un eventual acuerdo no implicaría excluir a los oficiales deportivos de la ACTC. Incluso planteó la posibilidad de crear comisariatos compartidos y aprovechar la experiencia acumulada dentro del Turismo Carretera.
“Lo importante es que el automovilismo esté unido, que tenga reglas de juego claras, que los campeonatos sean nacionales. Nosotros podríamos tener comisariatos deportivos mixtos con el Turismo Carretera sin ningún problema y aprovechar la experiencia y la capacidad que tienen muchos comisarios deportivos de la ACTC”, afirmó.
La propuesta muestra que, al menos desde la posición expresada por Baca, la discusión no pasa por impedir que la ACTC organice o fiscalice sus campeonatos. El punto central continúa siendo bajo qué reconocimiento institucional lo hace y cómo se integra esa actividad con la autoridad que la FIA reconoce en la Argentina.
La oferta de Baca de dar un paso al costado no resuelve esas diferencias. Tampoco garantiza que el acuerdo vuelva a encaminarse. Pero elimina, al menos públicamente, una de las posibles excusas para no avanzar: si el problema es personal, el presidente de la CDA dice estar dispuesto a correrse. Ahora falta saber si era realmente ese el obstáculo.
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