
Gran Premio Argentino Histórico: cuando llegar antes también significa perder
En la competencia de regularidad organizada por el Automóvil Club Argentino no gana quien va más rápido, sino quien logra pasar por cada punto en el instante previsto.
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El Gran Premio Argentino Histórico no se corre con la lógica habitual de una competencia de velocidad. En esta prueba de regularidad, que este viernes inicia su 23ª edición organizada por el Automóvil Club Argentino, los participantes deberán recorrer 3.351 kilómetros hasta el 25 de septiembre respetando tiempos y promedios previamente establecidos. Por eso, llegar antes también puede ser un error. Es que acá no gana quien acelera más, sino la tripulación capaz de sostener la mayor precisión durante todo el recorrido.
La regularidad es una disciplina que parece tranquila vista desde afuera. No hay frenadas al límite para ganar una posición, ni autos emparejados buscando el hueco en una curva. Pero dentro del habitáculo sucede otra cosa. Piloto y navegante trabajan pendientes del reloj, de la velocidad, del libro de ruta y de referencias que pueden aparecer en cualquier momento.

Pasar unas décimas antes por un control es equivocarse. Hacerlo después, también. Y cuando una tripulación consigue clavar el tiempo después de varios kilómetros de cálculos y correcciones, la sensación puede ser tan intensa como completar un sobrepaso por afuera en una curva.
QUÉ ES UNA CARRERA DE REGULARIDAD
En una carrera de regularidad, el objetivo no es recorrer un tramo lo más rápido posible, sino hacerlo respetando una velocidad promedio y un tiempo previamente establecidos. Cada sector tiene una referencia que la tripulación debe cumplir con la mayor exactitud posible y cualquier diferencia, tanto por pasar antes como después, genera penalización. Esa búsqueda permanente del tiempo ideal es lo que convierte a la precisión en el verdadero eje de la competencia.
En cada prueba cronometrada existen referencias, cambios de velocidad y controles cuyo punto exacto los competidores no necesariamente conocen. La tripulación debe conseguir que el auto llegue a esos lugares respetando el promedio previsto.

En una carrera como el GPAH, donde compiten los mejores, las diferencias entre los mejores pueden medirse en décimas e incluso centésimas de segundo después de cientos de kilómetros. Por eso la velocidad absoluta pasa a segundo plano.
El desafío está en sostener una marcha con enorme precisión mientras el camino cambia, aparecen curvas, subidas, bajadas, cruces, tránsito y todos los pequeños imprevistos que obligan al piloto a acelerar o levantar sin destruir el cálculo que lleva el navegante. Es automovilismo, pero jugado con otra lógica.
QUÉ HACE EL PILOTO Y QUÉ HACE EL NAVEGANTE
Aunque desde afuera pueda parecer que todo depende de instrumentos y cronómetros, la regularidad exige una coordinación permanente entre los dos integrantes de la tripulación.
El navegante trabaja con tiempos, referencias y correcciones. El piloto tiene que transformar esas indicaciones en movimientos mínimos sobre el acelerador. No alcanza con escuchar “más rápido” o “más lento”. A determinado ritmo, ganar o perder unas pocas décimas exige modificar apenas la presión sobre el pedal y recuperar exactamente lo necesario.
Una frenada imprevista puede obligar después a recuperar tiempo. Pero recuperar demasiado también genera una penalización. Ese ida y vuelta entre piloto y navegante es una de las claves de la disciplina. La concentración se sostiene durante kilómetros y cualquier pequeño error puede modificar una clasificación que muchas veces se decide por diferencias mínimas.
VELOCÍMETRO: COMPETIR CON MENOS INFORMACIÓN

Una de las formas tradicionales de disputar el Gran Premio es la modalidad conocida como Velocímetro. El concepto es sencillo: la tripulación trabaja fundamentalmente sobre la medición de velocidad, sin disponer de una medición precisa de las distancias recorridas.
En el reglamento general del GPA, el ACA establece restricciones al uso de odómetros digitales, GPS de alta precisión y otros sistemas capaces de aportar información exacta sobre la distancia.
Eso obliga a trabajar mucho más con velocidad, revoluciones del motor, reloj y referencias del camino. Una tripulación puede saber, por ejemplo, a qué régimen del motor corresponde determinada velocidad en una marcha concreta. Con esa información trata de mantener el auto exactamente en el ritmo previsto.
Pero no tiene la misma referencia precisa sobre cuántos metros recorrió. Ahí aparece buena parte de su dificultad. Un puente, un cartel, una curva o cualquier elemento señalado en el libro de ruta puede transformarse en una referencia crucial para saber si la marcha viene bien.
ODÓMETRO: PRECISIÓN LLEVADA AL EXTREMO

En la modalidad Odómetro, la información disponible es mayor. Además de la velocidad, las tripulaciones pueden utilizar sistemas para medir con precisión la distancia recorrida y apoyos electrónicos autorizados para controlar la marcha.
Eso no significa que la competencia se vuelva fácil. Al contrario: cuanto más precisa es la herramienta, más alto es el nivel de exactitud esperado.
El equipo puede conocer con enorme precisión cuánto lleva recorrido, comparar esa distancia con el tiempo transcurrido y determinar si está adelantado o retrasado respecto de la marcha ideal. El problema es que los puntos donde se toma el tiempo no siempre son conocidos de antemano.
Por eso no sirve acelerar antes de un control para recuperar y después levantar. Si el punto de medición está justo en medio de esa maniobra, el error ya quedó registrado. La única defensa realmente segura es estar en tiempo durante todo el tramo.
EL CRONÓMETRO ES EL RIVAL

Ahí está probablemente la mejor manera de entender la regularidad. No se corre contra el auto que va adelante. Se corre contra un tiempo ideal.
En una carrera convencional, el piloto ve al rival, calcula dónde puede atacarlo y sabe inmediatamente cuándo consiguió superarlo. En regularidad, el enemigo es invisible.
Puede haber una tripulación convencida de haber hecho un tramo perfecto y descubrir después que perdió varias décimas. Otra puede sentir que atravesó un momento complicado y comprobar que la corrección fue exacta. Esa incertidumbre es parte de su encanto.
La regularidad no tiene la espectacularidad evidente de una largada de Fórmula 1 o una maniobra en una carrera de Turismo Carretera. Pero sería un error confundir ausencia de velocidad extrema con ausencia de emoción. La tensión aparece de otra manera.
Está en mirar el reloj mientras se acerca una referencia. En escuchar al navegante decir que faltan dos décimas. En tocar apenas el acelerador. En comprobar después que el paso fue exacto. Para quien compite, clavar un control puede generar tanta adrenalina como superar a otro auto con una maniobra sacada de la galera.
Porque el desafío es exactamente el mismo que existe en cualquier otra especialidad del automovilismo: llevar máquina y tripulación hasta el límite de aquello que se intenta conseguir. Solo cambia el límite. En el Gran Premio Argentino Histórico no está en ir más rápido. Está en ser perfecto.
EL RECORRIDO DEL GRAN PREMIO ARGENTINO HISTÓRICO 2026
| DÍA | ETAPA | RECORRIDO | DISTANCIA | LARGADA | LLEGADA |
| Viernes 18 | Largada simbólica | ACA Central, Buenos Aires | — | 20:00 | — |
| Sábado 19 | Etapa 1 | Luján – Carmen de Areco – Arrecifes – Ramallo – Fighiera – Rosario – Leones – Río Segundo – Alta Gracia | 695 km | 8:30 | 19:27 |
| Domingo 20 | Etapa 2 | Alta Gracia – Córdoba – Jesús María – Deán Funes – Casa de Piedra – San Martín – Catamarca | 488 km | 9:00 | 17:32 |
| Lunes 21 | Etapa 3 | Catamarca – El Rodeo – La Puerta – Los Varela – Balcozna – La Merced – Los Altos – Alijilán – Catamarca | 304 km | 9:00 | 16:14 |
| Martes 22 | Descanso | Catamarca | — | — | — |
| Miércoles 23 | Etapa 4 | Catamarca – Chumbicha – Andalgalá – Belén – Londres – Aimogasta – Chumbicha – Catamarca | 641 km | 8:00 | 19:05 |
| Jueves 24 | Etapa 5 | Catamarca – La Rioja – Patquía – Jáchal – Talacasto – San Juan | 625 km | 8:00 | 18:18 |
| Viernes 25 | Etapa 6 | San Juan – Caucete – Chepes – Desiderio Tello – El Chacho – Serrezuela – Villa de Soto – Córdoba | 598 km | 9:00 | 18:30 |
ASÍ SERÁ LA PRIMERA ETAPA






