El Gordon Murray Special Vehicles S1 LM rompe un récord mundial en Las Vegas
Una llegada en helicóptero, una puja feroz y un precio histórico: cómo el último S1 LM se convirtió en el auto nuevo más caro jamás vendido en una subasta.
El famoso ingeniero sudafricano Gordon Murray vuelve a hacer historia, aunque esta vez no es un por crear un Fórmula 1 exitoso. En este caso es gracias al Gordon Murray Special Vehicles S1 LM Chasis #1, que se vendió en Las Vegas por u$s 20.630.000, convirtiéndose oficialmente en el auto nuevo más caro jamás rematado en una subasta comercial.
La venta de este deportivo se realizó durante la gala amfAR, en el marco del Gran Premio de Las Vegas, y tuvo un condimento cinematográfico: el auto llegó suspendido desde un helicóptero, descendiendo sobre el Wynn Las Vegas como si fuera un personaje más de la noche.

La puja incluyó coleccionistas presenciales y remotos desde diferentes continentes. Cuando el martillo cayó, el S1 LM no solo había impuesto un precio récord: había sellado su lugar como uno de los objetos automotrices más codiciados del planeta.
¿QUIÉN ES GORDON MURRAY?
Para entender por qué este auto vale lo que vale, hay que mirar hacia su creador. Gordon Murray es uno de los diseñadores más influyentes de la historia de la Fórmula 1. Entre 1988 y 1990 fue un pilar en los tres campeonatos consecutivos que McLaren ganó con Alain Prost y Ayrton Senna. Su visión redefinió la aerodinámica, la ingeniería ligera y la eficiencia estructural en el automovilismo de elite.
A principios de los años ’90, McLaren le encomendó un proyecto tan improbable como perfecto para él: diseñar un auto de calle. Así nació el McLaren F1, presentado en 1992, aún considerado por muchos como el mejor auto deportivo jamás construido.

Su aporte incluyó innovaciones que hoy siguen siendo referencia como el primera monocasco de carbono en un vehículo de producción, una configuración interior de tres plazas, con el conductor al centro; y un motor BMW V12 de 627 CV capaz de llevarlo a 391 km/h.
Su desempeño era tan sorprendente que clientes y equipos privados presionaron a Murray para transformarlo en auto de competición. No quería hacerlo, pero cedió. El resultado fue histórico: el McLaren F1 GTR ganó Le Mans 1995 en su debut, convirtiéndose en el último GT derivado de un auto de calle en conquistar la carrera más importante del mundo. Ese día, además, Murray cumplía 47 años. Para él, fue mucho más que una victoria.

Como homenaje, creó una microserie de cinco unidades: el McLaren F1 LM, hoy una pieza legendaria del coleccionismo. Esa idea -cinco autos como tributo a una epopeya deportiva- volvería a aparecer 30 años después en el S1 LM.
En 2007 Murray fundó su propia casa. En 2017 nació formalmente Gordon Murray Automotive (GMA), especializada en autos ultralivianos construidos bajo siete principios de diseño que definen su filosofía. Modelos como T.50 y T.33 encarnan ese ADN.

Pero en 2024 decidió crear algo todavía más exclusivo: Gordon Murray Special Vehicles (GMSV). Autos únicos, producidos prácticamente como obras de arte, para clientes que buscan una experiencia de creación, no solo de compra.
El primer proyecto de esta división sería el más personal de todos. Y también, el que más expondría la historia de Murray: sus obsesiones técnicas, su legado en Le Mans y su batalla personal contra el cáncer, que atravesó mientras diseñaba este auto.
UN PROYECTO NACIDO POR ENCARGO Y CONVERTIDO EN CULTO
El S1 LM nació del pedido de un coleccionista: quería un auto que homenajeara los 30 años de la victoria del F1 GTR en Le Mans y que superara todo lo que Murray había construido antes. El resultado debutó en The Quail 2025 y se convirtió instantáneamente en pieza de culto. Solo se producirán cinco unidades, como el F1 LM original.

Aunque partió del T.50, el S1 LM fue rediseñado casi desde cero. Se eliminó la espina central del monocasco para bajar el techo y mejorar la aerodinámica. Se ajustó la estructura para lograr más rigidez con menos peso. Su silueta adopta una marcada cintura coke-bottle, más cercana al espíritu visual del F1 LM.
Además, fue el primer Murray moderno completamente moldeado en arcilla, un proceso artesanal que le otorga un carácter casi escultórico.
El corazón del S1 LM es un motor V12 Cosworth exclusivo de 4.3 litros, capaz de superar los 700 CV a 12.100 rpm. Con más de 80% del par disponible desde 2.500 rpm, responde con una inmediatez que roza lo antinatural.

El motor tiene varios componentes clave como pistones ultralivianos con recubrimiento de carburo de silicio, bielas y válvulas de titanio y lubricación por cárter seco. Además, utiliza un escape es de Inconel con escudo térmico de oro de 18 quilates, una referencia explícita al McLaren F1.
El S1 LM se ofrece solo con transmisión manual. Y un detalle: el pomo de la palanca incluye un cristal de cuarzo con burbujas de aceite atrapadas desde hace millones de años. Un símbolo de pureza, y también un manifiesto contra la despersonalización tecnológica del automóvil.
El auto está hecho con paneles de carbono de 0,6 mm, algunos mostrados en acabado Naked Polish Carbon Fiber. Todo se calcula para ahorrar gramos: llantas, consola, pedales, volante, instrumental montado sobre una pieza hueca impresa en 3D. Nada sobra.
UNA OBRA CREADA EN MEDIO DE UNA BATALLA PERSONAL

Durante el desarrollo, Murray atravesó un tratamiento contra el cáncer. Él mismo afirmó que el proyecto fue parte esencial de su recuperación. El S1 LM no es solo un superauto; es un capítulo íntimo de su vida convertido en máquina.
El récord de u$s 20,63 millones no se explica solo por su mecánica, su rareza o su diseño. El S1 LM condensa una historia personal de resiliencia, un legado técnico incomparable y una filosofía obsesiva por la ligereza y la pureza.
No es un auto pensado para la próxima década. Es un auto pensado para resistir el paso del tiempo. Un último grito analógico en un mundo que acelera hacia lo digital. Y eso, hoy, vale millones.