El Dakar entra en su fase decisiva con Nasser Al-Attiyah al mando en la categoría Ultimate
Con Henk Lategan fuera de escena por una falla mecánica, Nasser Al-Attiyah quedó con el camino despejado rumbo a la victoria, mientras Nani Roma y Sébastien Loeb disputan una batalla paralela por el segundo escalón del podio.
En el Dakar, hay un momento en el que la carrera deja de ser una competencia y pasa a ser un examen. No de velocidad, sino de criterio. Ese momento ya llegó en la categoría Ultimate.
La especial de la undécima etapa, que se largó en Bisha y finalizó en Al Henakiyah, volvió a confirmar una regla tan antigua como el rally raid: las etapas se ganan desde atrás, los Dakar se ganan desde adelante.
Por eso, mientras los cazadores de parciales aprovecharon posiciones favorables -con Mattias Ekström (Ford Raptor) imponiendo el ritmo y sumando su tercera victoria de etapa del año-, la verdadera historia se escribía en otro plano, mucho más silencioso.

Ahí, lejos del foco del cronómetro, Nasser Al-Attiyah (Dacia Sandrider) hizo exactamente lo que debía hacer. Salió de Bisha con 12 minutos de ventaja y corrió como se corre cuando el Dakar empieza a inclinar la balanza: sin errores, sin riesgos innecesarios y con la cabeza puesta más en el resultado final que en el parcial del día. Gestión pura.
El quiebre llegó en el kilómetro 140, cuando Henk Lategan (Toyota) sufrió la rotura del cojinete de la rueda trasera izquierda. El sudafricano, que había resistido problemas durante toda la carrera y todavía soñaba con repetir su segundo puesto de 2025, quedó definitivamente fuera de la pelea grande. El Dakar fue implacable: no le quitó minutos, le quitó el sueño.

Con Lategan fuera del tablero, el segundo lugar cambió de dueño. Nani Roma (Ford Raptor) heredó una posición tan valiosa como incómoda. El catalán ahora es escolta de Al-Attiyah, pero a 8m40s de diferencia. Una brecha enorme para pensar en la victoria… y demasiado chica como para relajarse.
Porque detrás aparece Sébastien Loeb (Dacia Sandrider), tercero en la general y con margen suficiente como para obligar a Roma a tomar decisiones. El francés no corre para conservar: corre para atacar. Su objetivo es claro y no es menor: alcanzar el segundo puesto y darle a Dacia un doblete en Yanbu, algo que reforzaría el peso simbólico de su proyecto en su primer gran Dakar.
Así, mientras Al-Attiyah corre contra el desierto y el azar, Roma y Loeb libran una carrera dentro de la carrera. Conservación contra agresión. Experiencia contra ambición. Dos filosofías enfrentadas cuando ya no hay margen para el error.
CHALLENGER: CAVIGLIASSO NO SE RINDE

En la categoría Challenger, Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini volvieron a poner a la Argentina en lo más alto al ganar la undécima etapa. Con ese resultado, ascendieron al tercer puesto de la clasificación general. El cronómetro indica que ganar será difícil con el español Pau Navarro al frente con 44 minutos de ventaja y Yasir Seaidan segundo con una renta de 20 minutos sobre los cordobeses. Pero el mismo Nico afirmó que no se rendirá y que hará todo lo posible en las dos etapas que quedan para ir en busca de la victoria.
David Zille, que llegó a liderar la carrera durante los primeros compases de esta edición, está sexto en la general; mientras que Kevin Benavides, con parciales cada vez más interesantes en su debut dakariano en la categoría, está décimo.

En Side by Side, en tanto, Brock Heger no tiene rivales y ya le está buscando lugar en su casa para el Touareg. Jeremías González Ferioli, miembro del Puma Energy Rally Team, repuntó en esta segunda semana con buenos resultados en etapas (en la de hoy fue segundo) y se mantiene sexto en la general. En tanto que Manuel Andujar, muy disconforme con la atención del South Racing, está octavo.
La etapa 12 del Dakar se disputará entre Al Henakiyah y Yanbu e incluye una prueba especial de 311 kilómetros y un enlace de 409 kilómetros.



