Congreso FIA en Buenos Aires: entre grandes sueños y la normalidad que necesita el automovilismo argentino

El desembarco de las máximas autoridades de la FIA, con el regreso de la F.1 y la transformación del Gálvez en la agenda, proyecta a la Argentina hacia el mundo. Pero también encuentra un automovilismo local atravesado por un grave conflicto interno.

Hay semanas importantes porque entregan campeones. Otras, porque anuncian carreras. Y hay algunas, muy pocas, que obligan a todo un ambiente a mirarse al espejo. Esta será una de esas semanas. Desde este lunes y hasta el miércoles, Buenos Aires será sede del Congreso Americano de la FIA. El encuentro reunirá a representantes de más de 35 clubes del continente, dirigentes internacionales, promotores y autoridades políticas. El presidente Javier Milei hará la apertura formal junto con Mohammed Ben Sulayem, titular de la Federación Internacional del Automóvil, y César Carman III, presidente del Automóvil Club Argentino.

La agenda oficial incluye seguridad, movilidad, infraestructura, tecnología, formación de talentos y cooperación entre clubes. Temas relevantes, sin dudas. Sin embargo, alrededor de las mesas de trabajo habrá conversaciones que despiertan bastante más interés en el automovilismo argentino: el posible regreso de la Fórmula 1 al país y la chance concreta de recuperar el Rally de Argentina.

Javier Milei Fórmula 1
Javier Milei, presidente de la Argentina. Foto: Prensa Casa Rosada.

La presencia de Milei importa. La de Ben Sulayem, también. El recorrido previsto por las obras del autódromo Oscar y Juan Gálvez junto con Jorge Macri y la reunión con el gobernador cordobés Martín Llaryora por el WRC muestran que no se trata únicamente de un congreso protocolar. Hay voluntad política y existen gestiones. Después de demasiado tiempo, la Argentina vuelve a sentarse en una mesa donde se discuten oportunidades internacionales de verdad.

Pero la imagen más importante de estos tres días no será necesariamente la que todos imaginan.

LA FÓRMULA 1 NO VUELVE CON UNA FOTO

Ver juntos a Milei, Ben Sulayem y Carman será una señal potente. Servirá para mostrar respaldo político, capacidad de interlocución y una intención que hasta hace poco parecía poco más que una expresión de deseo. Con Franco Colapinto en la F.1 y el Gálvez en plena transformación, el contexto es mucho más favorable que en otros intentos. Pero eso no convierte una gestión en un Gran Premio.

Carman lo explicó con precisión en la entrevista que concedió a Carburando: tener el autódromo listo y a la FIA alineada son condiciones “necesarias, pero no suficientes”. Falta la homologación definitiva del circuito, un lugar en un calendario cada vez más disputado, un esquema financiero sostenible y, sobre todo, un acuerdo comercial con la Fórmula 1.

La FIA puede homologar, acompañar y ejercer influencia. Pero el contrato de una carrera se negocia con la categoría, controlada comercialmente por Liberty Media. Confundir esas funciones sería transformar una oportunidad seria en otro anuncio prematuro.

El Congreso puede ayudar a abrir puertas. No puede reemplazar todo lo que todavía falta atravesar detrás de ellas.

EL RALLY DE ARGENTINA ESTÁ EN CARRERA

¿Cuándo regresa el WRC a Argentina?
Foto: Andre Lavadinho/ @World (Red Bull Content Pool).

La situación del Rally Mundial también merece entusiasmo, aunque con los pies sobre la tierra. El WRC acaba de estrenar una nueva conducción comercial: Cosmobilis y Park Square Capital adquirieron sus derechos y designaron a Éric Boullier al frente del promotor. Un cambio de esa magnitud abre una etapa y, con ella, la posibilidad de revisar destinos y formatos.

Argentina está dentro de esa conversación. En Paraguay, Ben Sulayem reconoció que el regreso se encuentra “en discusión”. También recordó la historia de Córdoba, la calidad de sus caminos y la pasión de su público. Pero dejó una advertencia elemental: el calendario es limitado, la logística pesa y para que una fecha entre otra debe salir.

Por eso la reunión con Llaryora y el contacto con la nueva estructura comercial del campeonato son importantes. El Rally de Argentina tiene historia, escenario y público. Necesita convertir esos activos en una propuesta actual, financiable y compatible con la ruta global del WRC. La posibilidad es firme. La confirmación todavía no existe.

Conviene decirlo ahora, precisamente porque la oportunidad es real.

LA CONTRADICCIÓN QUE NADIE PODRÁ ESCONDER

ACA vs ACTC

Mientras la Argentina intenta convencer a la Fórmula 1 y al WRC de que está en condiciones de volver a organizar competencias mundiales, su automovilismo lleva casi tres años dividido por un conflicto institucional que comenzó con las licencias y terminó convirtiéndose en una disputa por la autoridad deportiva.

El punto de partida se produjo en noviembre de 2023, cuando la Comisión Deportiva Automovilística del ACA reorganizó el sistema de emisión de las licencias médicas. La ACTC respondió ampliando su estructura de fiscalización e incorporando al Turismo Nacional y al Turismo Pista, categorías que hasta entonces se encontraban bajo la órbita de la CDA. Posteriormente, el ACA le retiró la delegación que le permitía fiscalizar sus campeonatos tradicionales.

Lo que podía haberse resuelto mediante un acuerdo administrativo escaló hasta convertirse en una discusión sobre quién regula el automovilismo argentino y bajo qué normas. Aparecieron comunicados cruzados, advertencias de sanciones, competencias sin reconocimiento de la CDA y pilotos obligados a convivir con dos sistemas que no siempre reconocen las mismas licencias. La pelea dirigencial terminó generando incertidumbre entre quienes compiten, trabajan e invierten.

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Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA. Foto: Joerg Mitter/Red Bull Content Pool.

En el plano institucional no existe una situación de paridad. La FIA reconoce al ACA como Autoridad Deportiva Nacional y la Resolución 207/2025 del Gobierno argentino ratificó que es la entidad autorizada para regular y fiscalizar el automovilismo deportivo en el país. El peso histórico, económico y popular de la ACTC es indiscutible, pero no la convierte en una segunda autoridad nacional ante la Federación Internacional.

Esa diferencia también debe considerarse al momento de repartir responsabilidades. El ACA, por su función, tiene la obligación de conducir el sistema y trabajar para que el conflicto no perjudique a pilotos y categorías. Pero sería injusto afirmar que permaneció inmóvil o que cerró todos los caminos: promovió instancias de acercamiento y llegó a ofrecerle a la ACTC un lugar en su Mesa Directiva como parte de una propuesta de integración institucional.

Por eso la falta de acuerdo no puede presentarse como el fracaso exclusivo de quien posee la autoridad cuando esa misma institución abrió una vía para incorporar a la otra parte. Se podrán discutir los tiempos, las formas o las condiciones ofrecidas por el ACA, pero hubo un movimiento concreto para buscar una salida.

La ACTC tampoco necesita renunciar a su identidad, a sus campeonatos ni a la capacidad organizativa que construyó durante décadas. Integrarse a un sistema nacional común no significa perder autonomía deportiva. Sí implica reconocer cuál es la autoridad admitida por la FIA y aceptar que su fortaleza operativa no alcanza para establecer un orden institucional paralelo.

ACA vs ACTC
Cesar Carman III, presidente del Automóvil Club Argentino. Foto: Motor1/Renato Tarditti.

Un acuerdo serio no debería consagrar vencedores ni vencidos. Debería establecer un marco nacional común, licencias reconocidas por todos, criterios médicos y deportivos uniformes, responsabilidades de fiscalización claramente delimitadas y vías de apelación que no dependan de la pertenencia institucional de cada piloto o categoría.

La normalidad no exige que el ACA y la ACTC piensen igual. Exige que reconozcan las mismas reglas, sepan dónde deben resolverse sus diferencias y eviten que el conflicto llegue a la pista. El ACA ya dio pasos para abrir ese camino. La ACTC debe demostrar ahora que también está dispuesta a recorrerlo.

Esa es la contradicción que el Congreso de la FIA deja expuesta: la Argentina puede proyectar el regreso de la Fórmula 1 y del WRC, pero antes necesita demostrar que es capaz de ordenar su propio automovilismo.

“ESTAMOS A NADA” DEBE SIGNIFICAR ALGO

qué dijo hugo mazzacane
Hugo Mazzacane, presidente de la ACTC. Foto: Prensa ACTC.

Hay, por fortuna, señales mejores. Carman y Hugo Mazzacane, titular de la ACTC, retomaron el diálogo, se reunieron varias veces y pusieron a trabajar a sus equipos técnicos y legales. El presidente teceista dijo que ambos caminos pueden unirse. El referente del ACA aseguró el viernes que quedan asuntos menores y que están “a nada” de una buena noticia.

En la misma entrevista de Carburando, Carman reveló un detalle todavía más significativo: se evaluó aprovechar el Congreso y la presencia de Ben Sulayem para producir “una gran foto del automovilismo unido”. La idea no prosperó porque el acuerdo aún no está terminado. Falta, según sus palabras, “la puntada final”.

Está bien que no se improvise una firma para satisfacer a las cámaras. Un entendimiento que debe ordenar la temporada 2027 necesita precisión jurídica y deportiva. Pero tampoco puede aceptarse que la “puntada final” se convierta en la próxima excusa de una negociación eterna.

Si las diferencias restantes son realmente menores, estos tres días ofrecen una oportunidad irrepetible para cerrarlas. No porque Ben Sulayem deba arbitrar una pelea argentina ni porque Milei tenga que dictar la solución, sino porque nunca estuvieron alineados en el mismo lugar tantos incentivos para terminarla.

La FIA ya manifestó que la proyección internacional del país necesita una base institucional local ordenada. El Gobierno reconoció formalmente la autoridad del ACA. Carman y Mazzacane dicen mantener una buena relación y coincidir en una meta superior. Sus equipos llevan semanas trabajando. ¿Qué razón importante queda, entonces, para prolongar una fractura que perjudica a todos?

LA FOTO QUE DE VERDAD IMPORTA

Durante el Congreso habrá imágenes valiosas. Milei en la apertura. Ben Sulayem en el Gálvez. Carman con dirigentes de todo el continente. Llaryora hablando del rally. Promotores, gobernadores y funcionarios prometiendo trabajar para que la Argentina recupere grandes fechas.

Todas sumarán. Ninguna reemplazará la foto decisiva: César Carman III y Hugo Mazzacane anunciando que el automovilismo argentino vuelve a compartir un marco institucional.

No hace falta que ocurra en el escenario del Four Seasons ni debajo de un cartel de la FIA. Hace falta que ocurra. Con un acuerdo concreto, reglas públicas y una fecha cierta de aplicación. Sin vencedores declamados, sin rendiciones simbólicas y, sobre todo, sin pilotos pagando el costo de la paz.

Esta semana puede dejar a la Argentina más cerca de la Fórmula 1. Puede darle impulso al regreso del Rally Mundial. Puede fortalecer el liderazgo regional del ACA y reconstruir vínculos que el país necesita. Todo eso sería importante.

Pero si el miércoles quedan grandes fotos, promesas internacionales y el mismo conflicto doméstico, algo habrá fallado.

Porque un país puede necesitar años para construir un autódromo con homologación Grado 1, conseguir financiamiento o encontrar un hueco en el calendario mundial. Lo que no puede seguir necesitando es tiempo para resolver una pelea que comenzó por un puñado de licencias y terminó partiendo en dos a su automovilismo.

Si la Argentina sale del Congreso con avances concretos hacia la F.1 y el WRC, habrá sido una buena semana. Si además recupera la normalidad institucional, habrá sido histórica. Si no, tendremos una foto extraordinaria de un automovilismo que todavía no pudo ordenarse a sí mismo.


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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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