
La FIA denunció ataques contra los comisarios tras la sanción a Colapinto
El organismo condenó el hostigamiento que recibieron los oficiales después del Gran Premio de Países Bajos.
La Federación Internacional del Automóvil condenó los ataques online dirigidos contra los comisarios deportivos que actuaron en el Gran Premio de Países Bajos, una carrera marcada por las dos sanciones aplicadas a Franco Colapinto y por la fuerte reacción que provocó el primer castigo.
El pronunciamiento fue difundido dos días después de la competencia disputada en Zandvoort y tras el hostigamiento que recibieron los comisarios deportivos en las redes sociales por las decisiones tomadas durante la carrera.
La FIA defendió el derecho a cuestionar sus resoluciones, pero trazó un límite frente a las amenazas y los ataques personales.
LA FIA TRAZÓ UN LÍMITE FRENTE A LOS ATAQUES

“El desacuerdo con las decisiones es parte del deporte”, señaló la FIA antes de remarcar que esa discrepancia no puede convertirse en amenazas o agresiones personales.
El organismo sostuvo que los comisarios habían aplicado las penalizaciones de acuerdo con el reglamento y encuadró su respuesta dentro de United Against Online Abuse, la coalición creada para combatir el abuso digital en el deporte.
La iniciativa fue lanzada en 2023 después de que un comisario sufriera una campaña de hostigamiento tras el Gran Premio de Estados Unidos. Desde entonces, la FIA trabaja con federaciones, plataformas e instituciones académicas para estudiar el fenómeno y desarrollar herramientas destinadas a proteger a deportistas y oficiales.
El panel de Zandvoort estuvo integrado por Felix Holter, Mathieu Remmerie, Tomas Kunc, el ex piloto Vitantonio Liuzzi y Stijn Drinkenburg. Sus nombres aparecen en los documentos oficiales que fundamentaron las sanciones aplicadas al piloto argentino.
La propia documentación aclara que las decisiones de los comisarios se toman de manera independiente de la FIA y exclusivamente sobre la base del reglamento, las directivas y las pruebas disponibles.
LA MANIOBRA QUE DESATÓ LA POLÉMICA

Colapinto largó 14° en Zandvoort y avanzó hasta la zona de puntos durante la primera vuelta. Después del accidente de Max Verstappen en la curva 14, completó un sobrepaso sobre Yuki Tsunoda dentro de un sector señalizado con doble bandera amarilla.
Los comisarios revisaron los datos del sistema de señalización, las imágenes, los tiempos y las cámaras a bordo. El Documento 63 de la FIA determinó que el Alpine número 43 ingresó detrás del Racing Bulls y lo adelantó antes de cruzar la línea de control.
La escala reglamentaria contemplaba una detención de diez segundos en los boxes, pero los oficiales consideraron como atenuante la gran cantidad de restos esparcidos sobre la pista y redujeron el castigo a un pase y siga. La sanción incluyó además dos puntos en la Superlicencia.
La resolución se ajustó a la letra del reglamento, aunque tuvo un efecto deportivo demoledor: Colapinto cayó al fondo después de haberse colocado en posición de sumar puntos.
El argentino sostuvo que la señalización apareció cuando estaba terminando la maniobra y que frenar de forma repentina sobre una pista húmeda, peraltada y cubierta de restos podía resultar todavía más peligroso. También reclamó mayor flexibilidad para interpretar circunstancias excepcionales. En declaraciones recogidas por Motorsport.com, calificó la penalización como “extremadamente severa”.
Arvid Lindblad recibió el mismo pase y siga por superar a Pierre Gasly en el mismo sector. Esa equivalencia respalda el argumento de que el criterio fue uniforme, aunque no resuelve si la respuesta resultó proporcionada para una situación que desembocó inmediatamente en una bandera roja.
LA SEGUNDA SANCIÓN Y LOS PUNTOS DE SUPERLICENCIA

Colapinto volvió a ser penalizado en las últimas vueltas por no reducir su velocidad de manera perceptible ante una bandera amarilla simple en la curva 3. Los comisarios comprobaron mediante la telemetría y las cámaras que también había recibido una advertencia visible en el tablero.
Como la infracción no fue considerada peligrosa ni especialmente grave, el Documento 65 de la FIA estableció un recargo de diez segundos y un punto en la Superlicencia.
El tiempo añadido no modificó su 14° puesto, pero los dos episodios hicieron que saliera de Zandvoort con tres puntos nuevos de penalización y cuatro acumulados durante los últimos doce meses. La suspensión automática por una carrera se activa al alcanzar los doce.
CRITICAR UNA DECISIÓN NO ES JUSTIFICAR EL HOSTIGAMIENTO
El mensaje de la FIA es necesario. Ninguna diferencia reglamentaria habilita amenazas, campañas de acoso o ataques personales contra los oficiales. La pasión explica la reacción de los aficionados, pero no la vuelve aceptable cuando cruza ese límite.
Al mismo tiempo, condenar el abuso no debería utilizarse para clausurar el análisis deportivo. El pase y siga aplicado a Colapinto puede haber estado previsto por el reglamento y continuar siendo discutible por su impacto, por el momento en que apareció la señalización y porque la carrera fue detenida inmediatamente después.
La FIA respondió con claridad a una parte del problema: los comisarios no deben convertirse en blancos personales por una decisión tomada en pista. Pero no contestó la otra pregunta que dejó Zandvoort: si la Fórmula 1 necesita mecanismos más flexibles para devolver una posición o neutralizar una ventaja antes de aplicar un castigo capaz de arruinar una carrera.
La distinción importa. Defender a los oficiales frente al abuso es una obligación. Revisar si las reglas producen sanciones justas también.
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