
El Gálvez cambió para siempre: demolieron la Horquilla para buscar la Fórmula 1
La desaparición de una de las tribunas más reconocibles del Autódromo abrió el espacio para extender el circuito. Es el avance más visible de un proyecto que apunta a lograr el Grado 1 que la FIA exige para albergar a un Gran Premio de la Máxima.
La última vez que la Fórmula 1 corrió en Buenos Aires fue en 1998. Desde entonces, el regreso de la categoría atravesó gobiernos, anuncios, renders y negociaciones que nunca llegaron a materializarse. Veintiocho años después, el Autódromo Oscar y Juan Gálvez está transitando por primera vez una transformación física diseñada para recuperar la máxima homologación internacional: esta semana se completó la demolición de la tribuna de la Horquilla, el espacio que permitirá extender el trazado proyectado para la F.1.
El cambio es mucho más que una imagen impactante de máquinas derribando cemento. La antigua tribuna ocupaba el terreno necesario para prolongar la recta opuesta, llevar la Horquilla hacia un sector más alejado y sumar una nueva parte del circuito. Su desaparición convierte en irreversible una decisión que, hasta hace pocos meses, todavía pertenecía al mundo de los planos.

La obra forma parte de la remodelación integral impulsada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para recibir al MotoGP en 2027 y preparar al Gálvez para aspirar a la homologación Grado 1 de la FIA, la licencia exigida para organizar una carrera de la máxima categoría.
DEL CIRCUITO QUE DESPIDIÓ A LA F.1 AL PROYECTO DE 2027
El Gran Premio de la Argentina de 1998, ganado por Michael Schumacher con Ferrari, fue la última visita de la F1 al país. El circuito porteño quedó después atrapado entre la falta de inversiones, las dificultades económicas y una sucesión de proyectos que prometieron recuperar la fecha sin resolver la infraestructura ni el financiamiento necesarios.
Durante ese tiempo, el Gálvez continuó siendo un escenario central para el automovilismo argentino, pero fue perdiendo distancia frente a los estándares exigidos por las grandes categorías mundiales. Las dimensiones de las zonas de seguridad, los accesos, la logística, el paddock, los boxes y los servicios requerían una transformación que iba mucho más allá de reasfaltar la pista.
El regreso confirmado del MotoGP para 2027 cambió ese escenario. La Ciudad puso en marcha una reconstrucción amplia del predio y, posteriormente, decidió incorporar durante esta misma etapa las intervenciones necesarias para que el circuito también pueda ser presentado ante la FIA como candidato a la máxima homologación.
La demolición de la tribuna de la Horquilla es la expresión más visible de esa ampliación del proyecto. El Gálvez ya no se está preparando únicamente para una carrera de motos: empieza a tomar la forma de un circuito pensado también para los actuales monoplazas de Fórmula 1.
CÓMO SERÁ LA NUEVA VARIANTE DEL GÁLVEZ

El plan elaborado junto con Tilke Engineers & Architects establece que la pista continúe sobre el espacio ocupado hasta ahora por el kartódromo. Esa extensión permitirá alargar la recta opuesta y construir una nueva Horquilla antes del retorno hacia la recta principal.
Según la información oficial difundida por la Ciudad, la variante proyectada para la Fórmula 1 tendrá aproximadamente 4,87 kilómetros y 15 curvas. El dibujo previsto para el MotoGP será algo más corto, con 4,3 kilómetros y 14 curvas.
La extensión busca ofrecer una vuelta más rápida, larga y acorde con las necesidades de seguridad de los autos actuales. También permitirá diferenciar las configuraciones utilizadas por las categorías internacionales y mantener alternativas para el automovilismo nacional.

El kartódromo será trasladado a otro sector del predio y reemplazado por una pista con estándares de homologación internacional. Mientras se desarrolla esa obra, el proyecto contempla una instalación provisoria para evitar que la actividad quede completamente interrumpida.
“Estamos transformando el Autódromo para que vuelva a estar a la altura de los grandes eventos internacionales. Esta obra nos permite extender el circuito y seguir avanzando hacia el objetivo de contar con una pista preparada para recibir, eventualmente, a la Fórmula 1 en Buenos Aires”, señaló el secretario de Deportes porteño, Fabián Turnes.
LA PISTA AVANZA, PERO TODAVÍA FALTA LA CARRERA
La demolición fortalece la candidatura de Buenos Aires, pero no confirma el regreso de la Fórmula 1. La distinción es fundamental para medir la noticia sin convertir un avance real en una promesa cumplida antes de tiempo.
Una vez terminadas las obras, el circuito deberá ser inspeccionado y recibir formalmente el Grado 1 de la FIA. Esa licencia permitirá que el Gálvez sea considerado técnicamente apto, pero obtenerla no asigna automáticamente una fecha dentro del Campeonato Mundial.

Para eso será necesario cerrar un acuerdo con Formula One Management, definir el canon, establecer la duración del contrato y garantizar el financiamiento de la organización anual. Buenos Aires también deberá encontrar un lugar dentro de un calendario global en el que varias ciudades compiten por una cantidad limitada de Grandes Premios.
El único acontecimiento mundialista confirmado hasta ahora es el MotoGP de 2027. Esa carrera será el primer gran examen para la nueva infraestructura y permitirá medir la capacidad operativa del circuito, los accesos, el transporte, los servicios y la circulación de una asistencia masiva.
El proyecto apunta a recibir hasta 150.000 espectadores por día. También incluye nuevos boxes, paddock, torre de control, calles internas, drenajes, defensas, áreas para el público y un túnel logístico que conectará la Avenida Roca con el centro del predio sin atravesar la pista.
LA CANDIDATURA SUMA RESPALDO POLÍTICO
La obra dejó de ser una iniciativa exclusivamente porteña. El presidente Javier Milei manifestó públicamente su intención de impulsar el regreso de la Fórmula 1 y anunció que buscaría avanzar en las conversaciones durante el Congreso Americano de la FIA, que se desarrolla en Buenos Aires entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre.
Milei anticipó una reunión con representantes de la Federación para acompañar el proyecto. La participación nacional resulta relevante porque una competencia de esta magnitud exige coordinación política, infraestructura urbana y una estructura financiera que exceden al propio Autódromo.
La designación de Buenos Aires como Capital Mundial del Deporte 2027 también es utilizada por la Ciudad para integrar la remodelación dentro de una estrategia más amplia de grandes eventos, turismo y posicionamiento internacional.
El contexto deportivo agrega otro argumento comercial: la Argentina volvió a tener representación estable en la Fórmula 1 de la mano de Franco Colapinto y recuperó una audiencia masiva alrededor de la categoría. Ese interés mejora el atractivo del mercado, aunque tampoco sustituye las condiciones económicas que Liberty Media exige a cada promotor.
Durante 28 años, el posible regreso de la Fórmula 1 al país se sostuvo principalmente con anuncios. La demolición de la Horquilla no asegura que la carrera vuelva, pero marca una diferencia difícil de ignorar: esta vez, Buenos Aires ya comenzó a modificar su Autódromo para intentarlo.
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