
La maniobra de Franco Colapinto en Spa merece estar entre las mejores del año
El argentino superó en una misma acción a Gasly y Lawson para quedarse con el último punto del GP de Bélgica. La comparación con Häkkinen es inevitable, pero el contexto vuelve diferente -y especialmente valiosa- la maniobra del piloto de Alpine.
Hay maniobras que se recuerdan por el lugar en el que ocurren. Otras, por los nombres involucrados. La de Franco Colapinto en el Gran Premio de Bélgica 2026 reunió ambos elementos: sucedió al final de Kemmel, en el corazón de Spa-Francorchamps, y tuvo como rivales a Pierre Gasly, su compañero y primera referencia dentro de Alpine, y a Liam Lawson, representante del equipo Racing Bulls que amenaza directamente el quinto puesto de la escudería francesa.
Pero lo que la convierte en una seria candidata a estar entre los mejores sobrepasos de la temporada es el contexto. Colapinto no encontró dos autos circunstancialmente alineados ni aprovechó una orden del equipo. Se metió en una disputa real por el último punto disponible y resolvió en pocos segundos una situación que involucraba a cuatro pilotos.

Gasly y Lawson estaban delante. Nico Hülkenberg (Audi) esperaba detrás cualquier error. Colapinto fue quien leyó mejor la escena, tomó la decisión más ambiciosa y llegó a Les Combes como ganador de aquella compulsa.
La referencia histórica apareció de inmediato: Mika Häkkinen, Michael Schumacher y Ricardo Zonta en el mismo circuito y en el mismo sector, durante el Gran Premio de Bélgica de 2000. La forma visual de la acción remite inevitablemente a aquel adelantamiento. Sin embargo, la similitud estética no debería ocultar sus diferencias deportivas.
POR QUÉ RECUERDA EL SOBREPASO DE HÄKKINEN

La maniobra de Häkkinen forma parte de la memoria grande de la Fórmula 1. El finlandés perseguía a Schumacher por la victoria y el liderazgo de la carrera cuando ambos encontraron al BAR de Zonta, que estaba siendo alcanzado para perder una vuelta.
Schumacher eligió pasar al brasileño por un lado. Häkkinen tomó el otro y completó el sobrepaso sobre el Ferrari mientras los tres recorrían Kemmel. La propia Fórmula 1 define aquella acción como uno de los adelantamientos más memorables de su historia.

La imagen de tres autos casi en paralelo convirtió la maniobra en una postal eterna. Pero Zonta no participaba de la pelea. Era un rezagado que funcionó, involuntariamente, como la pieza alrededor de la cual Häkkinen construyó el ataque.
En la acción de Colapinto no había un auto ajeno a la disputa. Gasly, Lawson, el argentino y Hülkenberg estaban dentro de la misma batalla por los puestos finales de la zona puntuable. Ese detalle modifica todo.
CUATRO PILOTOS Y UN SOLO PUNTO

Colapinto llegó a la vuelta 31 con la posibilidad de ingresar entre los diez primeros. Gasly, su compañero en Alpine, y Lawson peleaban delante suyo. Hülkenberg permanecía a la expectativa, preparado para aprovechar cualquier contacto o pérdida de velocidad.
No era una lucha decorativa. Alpine y Racing Bulls disputan el quinto puesto del campeonato de constructores, el lugar que permite presentarse como el mejor equipo detrás de las estructuras de punta. Cada posición entre sus pilotos tiene impacto directo en esa pelea.
El argentino aprovechó la aceleración hacia Kemmel, tomó la succión de los autos que tenía delante y construyó una trayectoria que le permitió llegar a la frenada por el espacio disponible. En una sola acción avanzó sobre Gasly y Lawson. No fue un sobrepaso preparado durante varias vueltas contra un único adversario. Fue una lectura instantánea de una situación cambiante.
Colapinto tuvo que calcular la diferencia de velocidad, la energía disponible, el movimiento de dos rivales y el espacio que quedaría al llegar a Les Combes. También debía tener presente a Hülkenberg: levantar demasiado o quedar encerrado podía hacerlo perder más de lo que intentaba ganar. Eligió atacar.
GANARLE A LAWSON Y TAMBIÉN A GASLY

Superar a Lawson tenía un valor evidente por la pelea entre Alpine y Racing Bulls. Pero pasar a Gasly agregó otra dimensión. El francés es la principal referencia interna de Alpine. Tiene más experiencia, un contrato de largo plazo y un rol central dentro del proyecto. Colapinto no sólo peleó con él: lo superó limpiamente en pista y terminó la carrera por delante.
El resultado final fue décimo para el argentino y undécimo para Gasly. Colapinto se quedó con el último punto disponible, mientras Alpine evitó irse de Spa con las manos vacías. La maniobra, por lo tanto, no fue espectacular pero irrelevante. Definió quién puntuaba.
También reforzó una idea importante sobre Colapinto. El argentino no necesita que la carrera se ordene a su favor para avanzar. Puede construir oportunidades en medio del tránsito, asumir riesgos controlados y resolver luchas en las que el margen entre el éxito y el desastre es mínimo.
UNA MANIOBRA QUE LA TRANSMISIÓN DEJÓ PASAR

La transmisión internacional no mostró el sobrepaso en directo. En ese momento, la realización estaba concentrada en otras peleas y la acción quedó fuera del relato principal de la carrera.
Eso también dice algo sobre cómo se observa la Fórmula 1. Las cámaras suelen priorizar la lucha por la victoria, el podio o los incidentes de los equipos grandes. En la zona media pueden producirse acciones extraordinarias que pasan inadvertidas durante la emisión.
La propia categoría terminó recuperando la maniobra y mostrándola posteriormente a través de sus plataformas digitales. El clip permitió observar la secuencia y darle la dimensión que no tuvo en el vivo.
No es un detalle menor. En la Fórmula 1 actual, una maniobra puede adquirir su verdadero alcance después de la bandera a cuadros. La transmisión construye una primera narración; las cámaras a bordo y las redes completan la historia.
Colapinto pasó de ser casi invisible en el relato televisivo a protagonizar una de las acciones más compartidas del fin de semana.
POR QUÉ DEBE SER CONSIDERADA ENTRE LAS MANIOBRAS DEL AÑO

No alcanza con que un sobrepaso sea visualmente impactante. Para competir entre los mejores de una temporada también necesita dificultad, decisión y consecuencias. La acción de Colapinto reúne esos elementos.
Tuvo dificultad técnica. Se produjo a alta velocidad, en una zona donde los autos de 2026 deben administrar cuidadosamente la energía eléctrica y donde las diferencias de despliegue pueden cambiar en pocos metros.
Exigió lectura. El argentino no siguió pasivamente a Gasly y Lawson. Interpretó la pelea, anticipó el espacio y eligió una línea propia.
Incluyó riesgo real. Tres autos llegaron juntos a una frenada exigente, con Hülkenberg detrás. Un cálculo incorrecto podía terminar en contacto o en la pérdida de varias posiciones.
Tuvo valor deportivo. El movimiento le permitió quedarse con el décimo puesto y sumar el único punto de Alpine.

Tuvo peso interno. Colapinto superó a Gasly, su compañero y referencia directa.
Tuvo impacto en el campeonato. Lawson representa al equipo que pelea con Alpine por el quinto lugar entre los constructores.
La maniobra de Häkkinen fue más importante en términos absolutos porque definió la lucha por la victoria entre dos campeones que también peleaban por el Mundial. Nadie debería confundir las escalas.
Pero el mérito de Colapinto no disminuye por eso. Incluso puede argumentarse que su escena fue más compleja en cantidad de protagonistas activos: no utilizó a un rezagado como referencia, sino que derrotó a dos rivales que defendían su propia posición mientras un cuarto piloto amenazaba desde atrás.
EL PUNTO IMPORTA; LA FORMA TAMBIÉN
En las estadísticas, el Gran Premio de Bélgica dejará una línea breve: Franco Colapinto, décimo, un punto. Ese registro no explicará cómo lo consiguió.
No mostrará la decisión de lanzarse cuando otros podían haber esperado. Tampoco reflejará que uno de los autos superados era el de su compañero ni que el otro pertenecía al rival directo de Alpine en el campeonato.
La Fórmula 1 mide a los pilotos por resultados, pero también los descubre en momentos como este. Una maniobra no garantiza un contrato ni transforma por sí sola una temporada. Sí permite reconocer atributos difíciles de fabricar: instinto, agresividad, lectura y convicción.
Colapinto vio una puerta que apenas comenzaba a abrirse y no esperó a que estuviera completamente disponible. Se metió antes.
Por eso su maniobra merece aparecer en cualquier selección seria de los mejores adelantamientos de 2026. No porque haya copiado a Häkkinen, sino porque tomó una imagen conocida de Spa y escribió su propia versión.
La de 2000 decidió la punta de la carrera. La de 2026 decidió el último punto. Y en la zona media, a veces un punto se pelea con la misma intensidad que una victoria.
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