
Toyota bZ4X: el eléctrico que marca una nueva etapa en Argentina
Tiene dos motores, tracción AWD, 343 CV, batería de 73,1 kWh y hasta 480 km de autonomía. Todo por 73.900 dólares.
Toyota Argentina presentó el Toyota bZ4X, su primer vehículo 100% eléctrico en el mercado local. La novedad marca un punto de inflexión para la marca en el país: después de construir durante años su estrategia de electrificación alrededor de los híbridos, Toyota suma ahora un modelo Vehículo Eléctrico de Batería (BEV, por sus siglas en inglés) a su oferta argentina. Y no lo hace con un citycar experimental ni con una propuesta de nicho urbano, sino con un SUV mediano con buenos argumentos como para destacarse.
El lanzamiento forma parte de la estrategia global Multi-Pathway Approach, el camino multitecnología que Toyota viene defendiendo con bastante convicción: híbridos convencionales, híbridos enchufables, eléctricos a batería, hidrógeno y otras soluciones según la infraestructura, el uso y la realidad de cada mercado.
UN ELÉCTRICO QUE LLEGA DESPUÉS DE UN CAMINO LARGO

El bZ4X fue lanzado globalmente en 2022 como el primer integrante de la familia bZ, sigla de Beyond Zero. Para Toyota, no se trata simplemente de ponerle batería a un SUV y salir a correr detrás de la moda eléctrica. La marca llega a este punto después de más de tres décadas de trabajo en tecnologías electrificadas, con un recorrido iniciado en 1992 con la creación de su División de Vehículos Eléctricos.
En la Argentina, el desembarco del bZ4X tiene un valor simbólico fuerte. Toyota fue una de las marcas que más empujó la tecnología híbrida en el país desde el Prius y luego con modelos como Corolla, Corolla Cross, RAV4 y Crown. Ahora, con el bZ4X, completa una pieza que le faltaba en la foto local: un eléctrico puro de producción global.
DISEÑO HAMMERHEAD Y PLATAFORMA ESPECÍFICA

El nuevo bZ4X adopta el lenguaje visual Hammerhead, ya presente en otros modelos recientes de Toyota. El frente tiene líneas definidas, ópticas LED en forma de C y una barra luminosa que conecta las luces diurnas. Los faros principales aparecen ubicados más abajo, lo que le da una firma frontal más tecnológica y menos convencional.
No es un diseño tímido, pero tampoco cae en el síndrome del eléctrico que necesita parecer una nave espacial para justificar el enchufe. Tiene overfenders negros, techo bitono, llantas de diseño aerodinámico, tomas de aire laterales, parrilla inferior trabajada y un alerón trasero pensado para mejorar el flujo aerodinámico.
El bZ4X está desarrollado sobre la plataforma e-TNGA, específica para vehículos eléctricos a batería. Esa arquitectura permite ubicar la batería bajo el piso, bajar el centro de gravedad y liberar espacio interior gracias a una distancia entre ejes generosa. El modelo mide 4.690 mm de largo, tiene 2.850 mm entre ejes y una altura libre al suelo de 200 mm, datos que lo colocan claramente en territorio SUV mediano.
La estructura también fue pensada para proteger la batería. Toyota informa que el paquete se ubica dentro de una zona reforzada, con elementos de absorción de energía destinados a dispersar las fuerzas de un impacto antes de que lleguen al conjunto eléctrico.
343 CV, TRACCIÓN INTEGRAL Y 5,1 SEGUNDOS DE 0 A 100 KM/H

La ficha técnica del bZ4X tiene un dato que cambia el tono de la conversación: 343 CV. El SUV utiliza dos motores eléctricos, uno en cada eje, lo que le permite ofrecer tracción integral AWD. Esa configuración, alimentada por una batería de 73,1 kWh, le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos y alcanzar una autonomía de hasta 480 kilómetros.
El modelo se entrega con un cargador de emergencia para una toma convencional de 220V, mientras que Toyota ofrece como accesorio cargadores de pared de 7 kW y 22 kW. Con una instalación monofásica de 7 kW, la carga completa puede realizarse en aproximadamente 10,4 horas. Con una instalación trifásica de 22 kW, el tiempo baja a unas 3,3 horas.
Este punto será central para su adopción. En la Argentina, el auto eléctrico todavía depende mucho del usuario que puede cargar en su casa, en su cochera o en un entorno controlado. La red pública crece, pero todavía no permite pensar el uso de un BEV con la naturalidad de otros mercados. Por eso el bZ4X no apunta, al menos por ahora, al cliente que improvisa. Apunta a quien puede organizar su rutina de carga y aprovechar la autonomía disponible sin entrar en modo ansiedad cada vez que mira el tablero.
INTERIOR DIGITAL, PERO CON CRITERIO TOYOTA

Puertas adentro, el bZ4X apuesta por una experiencia más digital e intuitiva. Incorpora un cuadro de instrumentos elevado, ubicado por encima del volante, para facilitar la lectura de la información sin desviar demasiado la mirada. La pantalla táctil central es de 14 pulgadas y concentra funciones de conectividad, información, entretenimiento y climatización.
El equipamiento incluye doble cargador inalámbrico para smartphones, tapizados en cuero natural y ecológico, regulación eléctrica en las plazas delanteras, ventilación en las butacas delanteras y calefacción en asientos delanteros y traseros. También suma espejo retrovisor digital, un recurso útil para mejorar la visibilidad hacia atrás cuando el campo visual queda comprometido por pasajeros, carga u obstáculos.
Toyota también trabajó en la insonorización del habitáculo. Y ahí hay un detalle interesante: en un eléctrico, como el motor no tapa nada, todos los demás ruidos quedan expuestos. Rodadura, viento, vibraciones, pequeños zumbidos. Lo que en un vehículo térmico pasa disimulado bajo el murmullo del motor, en un BEV puede convertirse en protagonista indeseado. Por eso el aislamiento ya no es un lujo: es parte de la calidad percibida.
TAMBIÉN QUIERE SALIR DEL ASFALTO

Aunque los eléctricos suelen asociarse al uso urbano, Toyota buscó darle al bZ4X una personalidad más amplia. El SUV incorpora tracción integral AWD y el selector X-MODE, con programas para superficies de baja adherencia como Tierra/Nieve y Barro/Nieve profunda. También suma DAC, el sistema de asistencia en descenso, y un control de agarre pensado para mejorar la tracción a baja velocidad.
El bZ4X no llega para reemplazar a una SW4 ni para convertirse en un especialista del off-road pesado. Pero la propuesta sí intenta sostener un atributo histórico de Toyota: que el vehículo no quede limitado al asfalto prolijo y la cochera de shopping. Con 200 mm de despeje y gestión electrónica de tracción, el bZ4X puede ofrecer algo más que silencio urbano y aceleraciones limpias.
SEGURIDAD CON TOYOTA SAFETY SENSE
El bZ4X incorpora el paquete Toyota Safety Sense, con una nueva cámara frontal de mayor alcance y capacidad para identificar señales de cambio de carril y sendas peatonales. El sistema incluye pre-colisión frontal, control de velocidad crucero adaptativo de rango completo, alerta y asistente de mantenimiento de carril, luces altas automáticas y luces altas adaptativas.
A eso se suman estacionamiento automático, monitoreo de punto ciego, PKSB -asistencia de frenado para evitar contactos durante maniobras de estacionamiento- y asistencia de salida segura, capaz de detectar vehículos o ciclistas al momento de abrir las puertas. La protección se completa con ocho airbags distribuidos en la cabina.
El bZ4X no será el Toyota eléctrico de todos por su precio de 73.900 dólares, pero sí puede ser el Toyota eléctrico que empiece a ordenar la conversación local de la marca. Después de años de explicar por qué los híbridos eran el camino más lógico para Argentina, Toyota ahora suma el enchufe completo. Sin abandonar su receta, pero aceptando que el futuro ya no entra en una sola tecnología.
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