Hay automóviles que buscan destacarse por su potencia, otros por su diseño y algunos por su exclusividad. El Pagani Huayra 70 Anima combina esos atributos con un nivel de personalización difícil de imaginar: su pintura contiene polvo de diamantes, la carrocería luce detalles de platino aplicados a mano y su interior reúne materiales utilizados en la alta costura.
La nueva creación de Horacio Pagani fue presentada en el Concours at Wynn Las Vegas y completa una serie de tres vehículos únicos desarrollados para celebrar los 70 años del diseñador argentino. Los otros dos integrantes de esta exclusiva colección son el Huayra 70 Trionfo y el Huayra 70 Derecho, reunidos por primera vez durante el evento estadounidense.

El Anima, cuyo nombre significa alma en italiano, pertenece al programa Grandi Complicazioni, una división de Pagani dedicada a proyectos especiales que permiten a los clientes participar directamente en el desarrollo y la personalización de sus automóviles.
UNA CARROCERÍA CON DIAMANTES Y PLATINO
El aspecto más singular del Huayra 70 Anima está en su terminación exterior. La carrocería combina fibra de carbono expuesta con dos tonalidades exclusivas de azul, denominadas Custom Metallic Light Blue y Custom Inky Blue.
Ambos acabados incorporan polvo de diamantes para generar un efecto luminoso particular, mientras que una franja decorativa utiliza hojas de platino aplicadas y trabajadas artesanalmente.

La personalización también alcanza las llantas diamantadas, los componentes de aluminio mecanizados y las pinzas de freno cromadas. En la parte posterior sobresale un sistema de escape con seis salidas revestidas en cerámica blanca, una solución que se convierte en otro elemento distintivo del diseño.
La configuración aerodinámica incluye un pronunciado splitter delantero, faldones laterales, una toma de aire elevada detrás del habitáculo y un generoso alerón posterior fijo.
UN INTERIOR DE LUJO CON UNA CAJA DE CAMBIOS MANUAL
El habitáculo mantiene la combinación cromática del exterior, con cuero en tonos beige y blanco leche, tejidos exclusivos de Loro Piana y numerosos componentes de fibra de carbono.

Los detalles personalizados llegan hasta el volante y la palanca de cambios, que también incorporan terminaciones con polvo de diamantes. Además, aparecen referencias gráficas a las banderas de Argentina y Las Vegas, integradas a la decoración interior.
Sin embargo, uno de los elementos más interesantes para los aficionados al automovilismo es su transmisión manual de siete velocidades, acompañada por tres pedales y un mecanismo de selección de marchas que queda a la vista.
En un segmento dominado por las transmisiones automatizadas, Pagani conserva así una experiencia de conducción en la que el conductor mantiene una conexión mecánica directa con el automóvil.

Aunque la marca todavía no comunicó oficialmente la potencia específica del Anima, los Huayra especiales más recientes utilizan un motor V12 biturbo de 6.0 litros desarrollado por Mercedes-AMG.
UNA CREACIÓN QUE NACIÓ DE UN SUEÑO DE INFANCIA
La historia detrás del Anima también explica su nombre. Según Lorenzo Kerkoc, diseñador de Pagani, el desarrollo demandó más de un año de trabajo junto a su propietario, con numerosas conversaciones destinadas a comprender sus recuerdos, su personalidad y sus expectativas.
El proyecto surgió de un deseo que el cliente tenía desde niño: algún día crear un automóvil especial junto a Horacio Pagani. Esa aspiración terminó convirtiéndose en una pieza única, desarrollada con un grado de participación que supera ampliamente el habitual proceso de elección de colores y materiales.

Para Pagani, este tipo de proyectos representa una de las máximas expresiones de su filosofía: combinar ingeniería, diseño y trabajo artesanal para construir automóviles que reflejen la personalidad de sus propietarios.
El fabricante no reveló el precio del Huayra 70 Anima, aunque su condición de ejemplar único y los materiales utilizados lo ubican entre las creaciones más exclusivas de la marca.
Con este tercer vehículo, Pagani completa la trilogía Huayra 70, una celebración que demuestra que, incluso en un mundo dominado por la tecnología y las cifras de rendimiento, todavía existe espacio para construir automóviles donde la emoción y el trabajo artesanal tienen tanto protagonismo como la mecánica.




