Toby Price y el Dakar 2026: cuando un abandono se transforma en motivación
Tras su deserción en 2025, en su primera edición en autos, el australiano vuelve a la legendaria carrera, pero ahora como piloto oficial Toyota.
Hay carreras que no se terminan cuando se cruza la meta. Para Toby Price, el Dakar 2026 nace exactamente ahí: en lo que no pudo ser en 2025 y en la necesidad íntima de cerrar una historia que quedó abierta.
El australiano afronta su segunda participación sobre cuatro ruedas con una mezcla particular de calma y determinación. No es la ansiedad del debutante ni la urgencia del que llega tarde. Es la convicción de alguien que ya lo ganó todo en motos -dos Dakar, seis podios, una década de golpes y resiliencia- y que ahora busca legitimarse en un terreno nuevo, igual de cruel y fascinante.

El cambio de capítulo empezó de manera abrupta. Tras diez ediciones en dos ruedas, la no renovación de su contrato con KTM aceleró una transición que Price ya venía madurando. El Dakar 2025 lo encontró al volante de un Toyota Hilux de Overdrive, uno de los autos más competitivos del parque. El proyecto tenía lógica, respaldo técnico y ambición real.
PERO EL DAKAR NUNCA RESPONDE A LOS PLANES.
La carrera se terminó antes de tiempo cuando una conmoción dejó fuera de combate a su copiloto, Sam Sunderland, amigo, aliado y viejo rival en motos. No hubo discusión posible. El abandono fue inmediato y humano. “Puedes reparar un coche, pero no a una persona”, resumió Price con crudeza.
“Fue devastador. Sam es como familia para mí y su salud estaba por encima de todo”, explicó. Una frase que pinta de cuerpo entero al piloto y también al Dakar: una carrera donde el límite no siempre es mecánico.
UN RECORRIDO QUE PESA
Conviene frenar un segundo y poner contexto. Toby Price no llegó al Dakar como promesa inflada. En 2015 apareció como un OVNI: australiano, corpulento, rapidísimo, casi sin experiencia en navegación. Aprendió sobre la marcha y fue tercero. Un año después, ya con estructura oficial, se convirtió en el primer australiano en ganar el Dakar en cualquier categoría.

Repitió en 2019, en Lima, con una muñeca lesionada y condiciones extremas. A lo largo de su carrera pasó más tiempo del deseado en hospitales, pero nunca perdió competitividad. En diez Dakar en motos terminó ocho veces en el Top 10 y se subió seis veces al podio. Su despedida fue un sólido quinto puesto en 2024, lejos del retiro deportivo.
A los 38 años, su historial en cuatro ruedas tampoco es anecdótico: tres victorias en la Finke Desert Race, participaciones en la Baja 1000 y experiencia real en vehículos de alto rendimiento. No está aprendiendo a correr; está aprendiendo a ganar de otra manera.
TOYOTA OFICIAL Y UN SOCIO CLAVE
El Dakar 2026 marca un salto de calidad. Esta vez, Price defenderá los colores del Toyota GAZOO Racing, dentro de una estructura oficial, con objetivos claros y sin medias tintas. Ya no se trata de adaptarse: se trata de competir.
El otro movimiento clave está en el asiento derecho. Su nuevo copiloto será Armand Monleón, uno de los navegantes más experimentados del rally-raid moderno. Precisión, lectura de carrera y kilómetros de Dakar: exactamente lo que Price buscaba para esta etapa.

“El hecho de poder volver es un sueño para mí en mi carrera deportiva. El Dakar a este nivel es algo que solo unos pocos podemos vivir y me siento extremadamente agradecido a Toyota y a nuestros patrocinadores por hacerlo posible”, reconoce.
La motivación, esta vez, tiene raíces profundas. “Decepcionar a los patrocinadores y ver sufrir a Sam el año pasado fue difícil, pero todo eso me hace sentirme más motivado todavía”, admite. Sobre Monleón es directo: “Aporta muchísima experiencia y considero que estamos muy bien posicionados para medirnos ante los mejores del Dakar”.
Price no vende épica vacía. Sabe que el Dakar en autos exige otro tempo, otra lectura y otro tipo de paciencia. Pero también sabe algo más: pocas personas entienden esta carrera desde adentro como él. Y menos aún llegan con una deuda tan personal.
El Dakar 2026 no será un experimento ni un proceso de adaptación. Será, para Price, un examen definitivo. El desierto no promete nada. Solo ofrece una oportunidad… si estás listo para tomarla.