David Castera está acostumbrado a los desafíos. Pero ninguno se parece demasiado al que enfrenta ahora. El director del Rally Dakar debe organizar en apenas unos meses una competencia que normalmente demanda un largo trabajo de planificación, después de que la situación de seguridad en Medio Oriente obligara a trasladar excepcionalmente la edición 2027 de Arabia Saudita a Portugal y Marruecos. En medio de esa carrera contra el reloj, habló en exclusiva con Dakarianos, el programa de Automundo dedicado a la carrera más extrema del mundo, y reconoció que atraviesa el momento más exigente de su trayectoria como organizador.
“Sí, creo que sí. De mi vida de organizador creo que es el desafío más grande, porque tengo una presión también: todo el mundo está muy contento y espera mucho, pero no hay que equivocarse”, admitió el ex motociclista francés.

La 49ª edición del Dakar comenzará el 9 de enero en Loulé-Faro, Portugal, y finalizará el 23 de enero en Marrakech, Marruecos. Tendrá un prólogo y 12 etapas, con un recorrido total anunciado de 7.824 kilómetros, de los cuales 4.341 serán cronometrados. El cambio de sede fue oficializado a fines de octubre, cuando buena parte de la preparación habitual ya debería haber estado avanzada.
ORGANIZAR UN DAKAR EN TIEMPO RÉCORD
Castera explicó que la decisión de abandonar el plan original para Arabia Saudita se tomó junto con las autoridades saudíes entre fines de septiembre y comienzos de octubre. Desde entonces, el trabajo se concentró en encontrar una alternativa que permitiera mantener la competencia sin comprometer su seguridad. “Hemos tenido que reaccionar muy rápidamente y tomar decisiones de manera rápida y segura; entonces no es tan fácil”, admitió.
Portugal apareció como una solución inmediata gracias a la experiencia del Automóvel Club de Portugal en la organización de competencias internacionales. Marruecos, en tanto, ofrecía una ventaja decisiva para Castera: conoce sus caminos y desiertos después de haber trabajado durante ocho años en ese país.

Aun así, armar un recorrido representa solamente una parte de la tarea. La organización debió multiplicar los equipos de reconocimiento, repartir responsabilidades y acelerar la elaboración de los libros de ruta. Tres grupos de dos personas trabajaron simultáneamente sobre el trazado, mientras otros integrantes del equipo se ocuparon de escribir y digitalizar los roadbooks.
La coordinación también incluye los vivacs, la alimentación, los helicópteros y la contratación de proveedores. “Hay mucho trabajo, mucho, mucho… Nos faltan los proveedores, nos falta el recorrido… Ahora el recorrido está más o menos, pero no es la primera cosa que me viene a la cabeza; hay tantos temas alrededor que al final creo que es casi lo más fácil”, explicó.
El francés no ocultó el costo personal de semejante responsabilidad: “Es un desafío que me gusta, pero es verdad que a veces las noches son cortas ahora…”.
UN DAKAR DIFERENTE, PERO NO MÁS FÁCIL

El poco tiempo disponible obligó a Castera a tomar decisiones prácticas. No habrá grandes experimentos reglamentarios ni formatos completamente nuevos. La prioridad es utilizar recursos conocidos y concentrar los esfuerzos en que todo funcione.
“No hay sorpresa grande, no tengo tiempo de inventar cosas. Eso se lo digo a mi equipo cada cinco minutos: por favor, cosas simples que se puedan hacer seguras”, explicó.
Eso no significa que el Dakar 2027 vaya a ser menos exigente. Castera aseguró que intentó evitar algunos de los caminos más utilizados en las competencias que habitualmente se disputan en Marruecos, especialmente en los alrededores de Erfoud.
El recorrido incluirá sectores de dunas y una segunda semana con etapas largas, algunas de alrededor de 500 kilómetros cronometrados, en zonas del sur marroquí menos conocidas por los participantes. Según adelantó, allí habrá terrenos diferentes de los que suelen encontrarse en el Rally de Marruecos, con menos sectores pedregosos y una navegación que puede complicar incluso a quienes conocen bien la región.

“Es un Dakar hecho rápido y seguro, pero no es un Dakar sencillo: es un Dakar de verdad, con muchos kilómetros en Marruecos, que no es fácil, y con cosas nuevas”, aseguró.
Su mensaje para los competidores fue todavía más contundente: “Hemos trabajado para tener un Dakar de primera, un Dakar de verdad. El que vaya a ganar su medalla al final del rally en Marrakech tendrá una medalla que se la va a ganar, no será un regalo gratis”.
Entre las características deportivas confirmadas mencionó dos sectores de asistencia rápida o pit-stops y una etapa maratón de tipo refugio, que se desarrollará cerca del mar.
LAS INSCRIPCIONES, EL DAKAR CLASSIC Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
La organización también trabaja para absorber el interés generado por el traslado de la competencia a Europa y África. Castera aseguró que recibió numerosas propuestas de colaboración, tanto de personas vinculadas con el rally-raid como de posibles patrocinadores.
En el caso de las motos, explicó que las plazas ya estaban completas desde julio, con aproximadamente 140 participantes. En otras categorías todavía se registran movimientos, aunque reconoció que conseguir el presupuesto para competir con tan poca anticipación representa una dificultad.

El objetivo no será aumentar indiscriminadamente la cantidad de inscriptos, especialmente por las exigencias logísticas y las horas de luz disponibles en enero.
La edición también mantendrá el Dakar Classic, que ya superaba los 80 vehículos según los datos aportados por Castera, y el programa Dakar Future Mission 1000, dedicado a tecnologías alternativas..
Consultado sobre los rumores de un posible regreso de Fernando Alonso al Dakar, el director evitó anticipar novedades: aseguró que no tenía información suficiente y que habría que esperar…
EL REGRESO A ÁFRICA ES EXCEPCIONAL Y SUDAMÉRICA NO ESTÁ EN LOS PLANES

Aunque la edición 2027 devolverá al Dakar al continente africano después de dos décadas, Castera dejó claro que no debe interpretarse como una despedida de Arabia Saudita.
“Es un paréntesis… En Arabia Saudita tenemos un desierto increíble con dunas por todos lados. Tengo ganas de volver a Arabia Saudita en 2028 para la edición 50”, afirmó.
La respuesta fue todavía más categórica cuando en Dakarianos se le preguntó por las versiones que periódicamente vuelven a instalar la posibilidad de que la competencia regrese a Sudamérica.
“Es una utopía total. Eso es totalmente falso, totalmente falso, porque en 2028 es Arabia Saudita y no hay otra opción… Hace siete años que nos fuimos y siete años que me están contando la misma historia. Por favor, en un momento u otro hay que parar”, dijo.
CASTERA Y SU EQUIPO TAMBIÉN TENDRÁN QUE CORRER SU PROPIO DAKAR

El Dakar siempre fue una carrera que convirtió lo extremo en parte de su identidad. Una competencia donde los imprevistos, la capacidad de adaptación y las decisiones tomadas bajo presión pueden marcar la diferencia entre llegar a la meta o quedarse en el camino.
Esta vez, sin embargo, el mayor desafío comienza mucho antes de la largada y no lo enfrentan los pilotos, sino quienes tienen la responsabilidad de hacer posible la carrera.
Castera y su equipo deberán resolver en pocos semanas un trabajo que normalmente requiere mucho más tiempo, con la presión de mantener intacta la exigencia y, sobre todo, la seguridad que demanda una prueba de semejante magnitud.
Hay algo de espíritu dakariano en esa tarea: encontrar soluciones donde parecen faltar, avanzar contra el reloj y no rendirse ante las dificultades. Porque en enero de 2027, cuando los competidores comiencen su aventura entre Portugal y Marruecos, David Castera y su gente ya habrán corrido su propio Dakar.





