El TCR South America probó algo distinto y el resultado entusiasma
Federico Punteri, máximo responsable de la categoría, analizó el primer Super Challenge de Interlagos y destacó el valor deportivo, comercial y regional del nuevo formato.
El Super Challenge Interlagos dejó algo más que una carrera intensa y una victoria de Raphael Reis y Felipe Fraga. Para el TCR South America Banco BRB, la prueba funcionó como una vidriera deportiva y comercial: autos competitivos, pilotos internacionales, carrera de una hora, cambio de piloto, estrategias y un escenario con peso propio. Federico Punteri, presidente de la categoría, hizo un balance positivo en diálogo con Automundo y dejó una idea central: el formato cumplió el objetivo de darle más difusión y visibilidad al campeonato y aunque no se repetirá en lo que resta de 2026, será una interesante apuesta a futuro.
La carrera se disputó en el autódromo José Carlos Pace, un lugar que no necesita presentación. Interlagos tiene historia, clima, tribunas, nombre propio y esa capacidad rara de mejorar cualquier evento apenas aparece en el calendario. El Super Challenge aprovechó ese marco para mostrar una versión distinta del TCR South America, más cercana a un evento especial que a una fecha convencional.

“Creo que para nosotros fue muy bueno”, explicó Punteri al analizar la primera edición. “Sigue en la línea de cómo viene la categoría este año, de haber logrado este aumento del parque, pero sobre todo de los autos y los pilotos”.
La frase marca el punto de partida. El crecimiento no se mide solo en cantidad. También pesa quiénes están arriba de los autos. Y en Interlagos, el TCR South America logró sumar nombres fuertes a una base que ya venía elevada.
EL SUPER CHALLENGE LE DIO OTRA ESCALA AL TCR SOUTH AMERICA
El formato endurance, con una carrera de una hora y cambio de piloto, le permitió a la categoría construir un producto diferente. No fue simplemente agregar vueltas ni hacer más largo el domingo. La idea tuvo otro sentido: mezclar pilotos titulares con invitados de alto nivel, generar cruces atractivos y darle a la competencia una dinámica estratégica que no siempre aparece en las carreras sprint.
Punteri lo remarcó con claridad: “Me parece que ya con los pilotos que tenemos titulares más la cantidad de pilotos de nivel internacional que se sumaron, como el campeón del Europeo Brickley, Julián Santero, campeón del TC, Felipe Fraga, campeón del Stock Car, y otros tantos, le sumó muchísimo a la categoría”. Esa combinación le dio al Super Challenge una densidad competitiva que agrandó el atractivo del evento.

En pista, la victoria quedó para Fraga y Reis. Leonel Pernía y Santero fueron segundos, mientras que Brickley y Enzo Gianfratti completaron el podio. La diferencia entre los tres primeros fue de apenas 2s542 después de una hora de carrera, un dato que refuerza la paridad que destacó la conducción del campeonato.
“Se mostró el nivel que tiene el TCR South America. Todo bastante parejo en todas las partes de la grilla”, agregó Punteri. Y ahí aparece una de las claves: el Super Challenge no solo funcionó por la pelea de adelante. También hubo movimiento en el medio del pelotón, maniobras, incidentes y una neutralización final que terminó de cargarle tensión al desenlace.
INTERLAGOS COMO ESCENARIO IDEAL PARA PROBAR EL FORMATO

No todos los circuitos sirven para estrenar un concepto. Interlagos sí. Tiene prestigio internacional, un entorno comercial fuerte y un peso simbólico que ayuda a que cualquier carrera parezca un poco más grande. En este caso, además, el escenario colaboró para ampliar la presencia de marcas y patrocinadores.
“Fue un evento donde también tuvimos muchos sponsors, mucho a nivel comercial. Ayudó que fuera en Interlagos, un autódromo que de por sí colabora a tener un evento de esta magnitud”, analizó Punteri.
El comentario es importante porque el futuro del Super Challenge no depende solo de que la carrera haya sido entretenida. Para que el formato tenga recorrido, debe funcionar en tres planos al mismo tiempo: deportivo, comercial y comunicacional. En Interlagos, al menos en esta primera prueba, esos tres mundos se alinearon bastante bien.
UN FORMATO PARA REPLICAR, PERO SIN ABUSAR

El punto más interesante del balance no está solo en lo que pasó en Interlagos, sino en lo que el TCR South America podría hacer con este formato de ahora en adelante. El Super Challenge parece tener lógica como evento anual, quizás rotando por escenarios emblemáticos de la región o incluso viajando a países que quieran recibir una fecha especial de la categoría.
Ese es el verdadero valor de la experiencia. No se trata de convertir todo el campeonato en carreras de endurance ni de cargar el calendario con eventos especiales hasta que lo especial deje de serlo. La clave está en usarlo como una pieza Premium: una cita con identidad propia, pilotos invitados, mayor exposición comercial y una narrativa distinta.
Punteri fue prudente sobre el corto plazo. “No está pensado para este año hacer otra carrera así”, aclaró. Y explicó el motivo: “Antes lo hacíamos, pero dos eventos pesaban mucho en el campeonato. Entonces con los equipos decidimos hacer uno solo este año”.
La decisión tiene lógica. Si un formato especial entrega muchos puntos o altera demasiado el balance deportivo, puede terminar condicionando el campeonato más de la cuenta. Por eso, en vez de multiplicarlo, la categoría eligió probarlo una vez, medir el impacto y administrar el recurso. En criollo: mejor una carrera especial fuerte que dos eventos inflados a la fuerza.
“Queríamos generar un evento donde tenga mayor difusión, mayor visibilidad y lo conseguimos”, afirmó Punteri al momento de hablar del objetivo cumplido.
El TCR South America encontró un formato especial que puede crecer, siempre que lo use con inteligencia. Una vez por año, en el lugar correcto, con los nombres adecuados y el apoyo comercial necesario, puede convertir a Super Challenge en una de esas fechas que todos miran con deseo incluso antes de que empiece la temporada.





