Día de la Radio: Luis Elías Sojit, la voz del automovilismo

Con sus relatos alimentó la imaginación de los fierreros durante décadas.

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Todos los 27 de agosto se conmemora en la Argentina el Día de la Radio debido a que en esa fecha de 1920, Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica, conocidos como Los Locos de la Azotea, dieron inicio a la radiofonía en nuestro país cuando transmitieron la ópera Parsifal desde la terraza del Teatro Coliseo. A partir de aquella proeza, la radio se convirtió en un medio de comunicación que aún hoy sigue vigente.

La posibilidad de las transmisiones radiofónicas fueron clave para el desarrollo y la promoción de diferentes eventos, tanto sociales, políticos y deportivos. En este contexto la radio fue fundamental para el crecimiento del automovilismo, además de otras disciplinas, claro está.

Y cuando se habla de radio y automovilismo es inevitable pensar en Luis Elias Sojit, quien con sus relatos iniciados a medios de los años ’30 difundió las hazañas de muchos grandes pilotos argentinos. En una época en la que las competencias no se seguían a través de monitores acuñó la frase “Coche a la Vista!”, que le dio nombre a su audición y tiempo después a una revista.

Sojit, que comenzó a relatar fútbol a los 14, fue el único relator argentino en el Mundial de Fútbol en Roma en 1934 y el primero en transmitir carreras. Siguió la campaña de Juan Manuel Fangio y José Froilán González en Europa y también informó sobre el Gran Premio América del Sud de 1948, conocido por todos como La Buenos Aires-Caracas. La leyenda cuenta que durante esta carrera llegó a estar 73 horas despierto…

Cómo habrá sido la relevancia de su cobertura en esta mítica prueba que en Perú, aún hoy en día, siguen utilizando su muletilla durante las transmisiones de las carreras en ruta como el legendario Rally Caminos del Inca.

El relator, peronista hasta la médula, también innovó al utilizar aviones en sus transmisiones, a los que le daba pie para salir al aire a la voz de “llamando el avión”. Pasó a ser tan relevante la utilización de aeronaves en las coberturas que los pilotos comenzaron a pintar los números de sus autos en los techos para que fueran fácilmente identificables.

Como la gente se entusiasmaba cada vez que había relatos desde el aire en un momento llegó a tener varios aviones volando al mismo tiempo pese a los altos costos. Por eso cuando no tenía dinero para hacerlo y solo podía disponer de uno, el piloto, el periodista y el técnico se alternaban en el micrófono para parecer que había más. Y si no había fondos para levantar vuelo, un ventilador era suficiente para dar esa sensación.

Otra cosa que siempre destacó a Sojit fue su ingenio, como cuando relató las 500 Millas de Indianápolis de 1940 en las que participó Raúl Riganti desde la habitación de un hotel que estaba a 60 kilómetros del Indianápolis Motor Speedway. Allí mezclaba sus relatos con sonidos producidos por todo tipo de cosas para imitar a los motores y al público.

La voz de Luis Elías Sojit, que alimentó la imaginación de miles de personas durante las décadas del ’30, ’40, ’50, ’60 y parte del ’70,  se apagó definitivamente 20 de julio de 1982. Sin embargo, su recuerdo sigue vigente cada vez que en una radio se prende la luz de “aire”.

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