Hugo Mazzacane: “No me gusta que se tomen atribuciones que no tienen”
El presidente de la ACTC intentó bajar el tono, pero sus respuestas dejaron en evidencia la distancia entre la conducción, los equipos y el conflicto abierto con el ACA.
El Turismo Carretera está en plena definición de su campeonato 2026, pero el ruido más fuerte no viene solo de la pista. La categoría más popular del país atraviesa una tensión interna cada vez más visible. El reclamo de algunos equipos y el enfrentamiento con el Automóvil Club Argentino dejaron de ser murmullos de boxes para convertirse en una discusión pública sobre poder, credibilidad y conducción. En ese contexto, la entrevista que Hugo Mazzacane, presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera, le concedió a Daniel Bosco, de Campeones, no fue una charla más: llegó con estructuras que reclaman ser escuchadas, versiones sobre el trato de la TV oficial a algunos pilotos, la credibilidad técnica bajo discusión y una categoría que empieza a mostrar demasiadas fisuras hacia afuera.
En la previa de la presentación de la categoría en Alta Gracia (Córdoba), el presidente de la ACTC intentó bajar el tono. Negó cualquier tipo de restricción a los pilotos para hablar con la televisión oficial, relativizó el peso de la reunión de equipos en Termas de Río Hondo, defendió su disponibilidad para recibir planteos y dejó abierta la posibilidad de sentarse con César Carman, presidente del Automóvil Club Argentino. Pero el problema es que el conflicto actual del TC ya no pasa solamente por si Mazzacane atiende o no una puerta. Pasa por algo bastante más profundo: si la ACTC está dispuesta a revisar el modo en que conduce una categoría que hoy exige más transparencia, más credibilidad y menos reflejos de otra época.
“NO LE DOY IMPORTANCIA”: LA FRASE QUE MARCA UNA DISTANCIA

Cuando Bosco le preguntó si le había generado rareza la reunión de equipos y los planteos que empezaron a circular, Mazzacane respondió: “No le doy importancia a eso”. La frase puede sonar a desdramatización, pero también funciona como una señal política. Porque aquello que el presidente de la ACTC dice no tomar con demasiada importancia es, para varias estructuras, una discusión central sobre el presente del Turismo Carretera.
Los equipos que sostienen el reclamo no están pidiendo una audiencia protocolar ni una foto para calmar el ruido. Reclaman discutir costos, el armado de un calendario más eficiente, credibilidad técnica y formas de gestión. En ese contexto, reducir el episodio a una cuestión de si fueron o no por el camino correcto parece esquivar la parte más espesa del problema.
“Hugo Mazzacane nunca dejó de atender a nadie de todos los que le golpean. Podés preguntarle a todos los pilotos y a los dueños de los equipos si no los he atendido”, agregó el titular de la institución teceísta. El punto, otra vez, no es menor. Porque transforma un reclamo institucional en una cuestión personal. Como si el debate fuera si el presidente recibe o no a quienes se acercan a plantearle algo durante un fin de semana de carrera.
Pero el Turismo Carretera no está atravesando una crisis por falta de sobremesas en boxes. El problema es que varios protagonistas sienten que algunos temas se patearon demasiado tiempo hacia adelante, hasta que terminaron explotando en público.
“NO ME GUSTA QUE SE TOMEN ATRIBUCIONES QUE NO TIENEN”

La frase más fuerte de Mazzacane sobre los equipos fue otra: “No me gusta que se tomen atribuciones que no tienen”. Ahí, probablemente, aparece el corazón de la distancia entre la conducción y las estructuras que hoy reclaman ser escuchadas.
Para la ACTC, el movimiento de los equipos puede leerse como una forma incorrecta de plantear inquietudes. Para los equipos, en cambio, organizarse y pedir una reunión parece una reacción lógica frente a problemas que impactan directamente en su trabajo. No son actores decorativos. Son empresas deportivas que invierten, contratan personal, negocian con sponsors, compran insumos, sostienen autos y ponen buena parte del espectáculo en pista.
El TC cambió. Ya no depende únicamente de pilotos propietarios que manejaban su propio universo deportivo. Hoy hay estructuras profesionales con varios autos, presupuestos importantes y una responsabilidad empresarial concreta. Esa evolución cambió la manera de competir, pero también debería cambiar la manera de conversar.
Por eso la frase sobre las “atribuciones” resulta tan reveladora. Porque deja flotando una pregunta incómoda: ¿qué lugar cree la ACTC que deben ocupar los equipos dentro de la toma de decisiones de la categoría?
LOS PILOTOS, LA TV Y UNA VERSIÓN QUE MAZZACANE NEGÓ

La entrevista también abordó una de las versiones que más ruido generó durante el fin de semana de Termas: la supuesta bajada de línea para que algunos pilotos vinculados a equipos críticos no fueran entrevistados por la televisión oficial. Mazzacane lo negó de plano.
“Eso no pasa nunca. Si hay alguien que defiendo es a los pilotos y no se le puede a los pilotos poner trabas para nada”, dijo. Y agregó: “Cuando hablo de decir ‘no te hago una nota por esto o aquello’, no, nada que ver”.
La desmentida era necesaria, porque una versión de ese tipo golpea directo sobre la imagen de la categoría. Si la TV oficial se convierte en parte de una disputa interna, el problema deja de ser deportivo y pasa a ser político. Mazzacane buscó cerrar ese frente rápido, aunque es verdad que durante aquel fin de semana se ignoró a los pilotos del RUS MED Team, uno de los equipos que pidió una reunión que posiblemente no se concrete nunca. Sin embargo, la sola existencia de esa sospecha muestra el clima que se respira dentro del TC: todo se interpreta, todo se mide, todo parece tener una segunda lectura.
En una categoría sana, una ausencia en cámara debería ser apenas una decisión televisiva. En el TC actual, puede convertirse en síntoma de interna.
LA ACTC, EL ACA Y UNA RESPUESTA QUE NO TRANSMITE URGENCIA

El otro punto sensible fue el vínculo con el ACA. Mazzacane confirmó que todavía no se reunió con César Carman, aunque admitió que hubo una charla y que el encuentro podría concretarse. “Seguramente me llamará y nos sentaremos a conversar”, dijo. Después añadió: “No tengo por qué no atenderlo a él; cada uno va a exponer lo suyo porque así tiene que ser, pero no tenemos por qué no juntarnos”.
La respuesta llama la atención por el contexto porque fue la propia ACTC la que buscó reabrir ese canal después de meses de relación congelada. Si eso es así, no se trata de “atender” a Carman, sino de impulsar una reunión necesaria para descomprimir un conflicto que viene consumiendo energía política del automovilismo argentino.
Y ahí aparece una diferencia sutil, pero importante. Una cosa es estar dispuesto a sentarse. Otra es estar convencido de que hay que resolver el problema.
Mazzacane completó la idea con otra frase: “Nos tenemos que juntar. Cuando nos juntemos, la realidad es que conversaremos como seres humanos. A lo mejor no nos ponemos de acuerdo o a lo mejor nos ponemos de acuerdo enseguida, pero todo es conversable”.
El tono busca calma, pero no transmite urgencia. Después de años de pelea entre la ACTC y el ACA, decir que “a lo mejor hay acuerdo o a lo mejor no lo hay” suena más a administración del conflicto que a voluntad decidida de cerrar una etapa. Y esa es justamente una de las inquietudes que aparece entre algunos equipos: la sensación de que la conducción tiene demasiados frentes abiertos y que el TC queda atrapado en una disputa de poder deportivo que ya empieza a pesarle a la propia categoría.
“¿TODOS ESTÁN DE ACUERDO QUE NOS JUNTEMOS?”

La frase más política de la entrevista llegó sobre el final. Consultado por la posibilidad de que actores externos le estén “embarrando la cancha” al Turismo Carretera, Mazzacane respondió: “No hay que darle mucha bolilla a toda esa gente que habla de más”. Y enseguida dejó una pregunta con veneno institucional: “Muchos dicen que se tiene que juntar el ACA con la ACTC o la ACTC con el ACA, y yo digo: ¿todos están de acuerdo que nos juntemos? ¿O hay gente que mientras estos no se junten estamos mejor?”.
Ese textual abre muchas puertas. Puede apuntar a sectores del automovilismo que viven cómodos en la grieta. Puede apuntar a internas dentro de las propias instituciones. Puede apuntar al periodismo. Puede apuntar a dirigentes que prefieren el conflicto porque el conflicto también reparte poder. Pero, otra vez, Mazzacane coloca parte del problema afuera como si fuese un espectador y no un protagonista de la situación.
Mientras algunos equipos miran hacia adentro del TC y señalan costos, calendario, credibilidad técnica y transparencia, la conducción parece mirar hacia afuera y hablar de atribuciones, actores externos y gente que “habla de más”. No es una diferencia menor. Porque cuando dos partes no coinciden siquiera en el diagnóstico, una reunión puede servir para bajar el ruido, pero difícilmente alcance para ordenar el fondo.
LA ENTREVISTA DEJÓ MÁS CLIMA QUE CERTEZAS

Mazzacane quiso llevar tranquilidad. Negó represalias televisivas, dijo que siempre atiende a equipos y pilotos, defendió que la ACTC es “de los pilotos” y se mostró dispuesto a conversar con el ACA. Pero sus respuestas también dejaron expuesta una tensión de época: la ACTC sigue hablando desde una autoridad vertical, mientras una parte cada vez más visible del universo teceísta reclama una dinámica más abierta, aunque todavía sean pocos los que se animen a decirlo en voz alta.
El presidente dejó otra frase que merece atención: “La entidad tiene sus cosas, no es que yo puse las reglas; esto viene desde hace muchísimo tiempo… la entidad es de los pilotos”. La definición remite a la historia misma de la ACTC, pero también abre una pregunta inevitable: si la entidad es de los pilotos, ¿qué lugar real tienen hoy los corredores que integran la categoría, más allá de los habilitados por estatuto para votar, y qué espacio ocupan los equipos en las decisiones que pueden condicionar el futuro del TC?
Ese es el punto que ya no se puede tapar con frases de familia grande ni con apelaciones a la tradición. El TC sigue siendo enorme, sí. Pero su grandeza no lo vuelve inmune a la falta de credibilidad ni a los conflictos mal administrados. Al contrario: cuanto más grande es la categoría, más alto debería ser el estándar.
La entrevista con Campeones no cerró la crisis. La dejó más visible. Porque mostró a un presidente dispuesto a conversar, pero todavía poco dispuesto a reconocer que el conflicto no nació por la forma en que algunos equipos pidieron una reunión. Nació porque, desde hace tiempo, el Turismo Carretera viene acumulando problemas que ya no entran debajo de la alfombra. Y cuando una categoría llega a ese punto, atender la puerta ya no alcanza. Hay que abrirla de verdad.
LA ENTREVISTA DE CAMPEONES A HUGO MAZZACANE
Daniel Bosco: En la carrera de Santiago en Termas, te abordé rápidamente por algo que sonaba en aquel momento… ¿hasta dónde es tan real esto que a los chicos [pilotos] no los están pudiendo entrevistar a raíz de una reunión que había habido el sábado por la noche? ¿Cómo fuiste analizando, digiriendo esto a medida que fueron transcurriendo las horas?
Hugo Mazzacane: Eso no pasa nunca. Si hay alguien que defiendo es a los pilotos y no se le puede a los pilotos poner trabas para nada, para nada. Cuando hablo de decir “No te hago una nota por esto o aquello”, no, nada que ver.
Daniel Bosco: Sos altamente defensor de los pilotos, ¿te molestó o te generó una situación de rareza que haya habido reuniones y planteos que quizás no sé si finalmente te los hicieron?
Hugo Mazzacane: No le doy importancia a eso. Hugo Mazzacane nunca dejó de atender a nadie de todos los que le golpean [la puerta]; podés preguntarle a todos los pilotos y a los dueños de los equipos sino los he atendido. No me gusta que se tomen atribuciones que no tienen, pero bueno, cada uno es cada uno y me parece bien que piensen lo que tengan que pensar ellos.
Daniel Bosco: ¿Entendés que fueron por el camino equivocado y que si te golpeaban la puerta como siempre los hubieses atendido?
Hugo Mazzacane: Los atiendo como a cualquier dueño de equipo que me viene el viernes, el sábado o el domingo a plantear algo.
Daniel Bosco: Esto no rompió nada, esto es parte de una familia muy grande donde alguien tiene que poner justamente a veces algún freno.
Hugo Mazzacane: La entidad tiene sus cosas, no es que yo puse las reglas; esto viene desde hace muchísimo tiempo… la entidad es de los pilotos.
Daniel Bosco: ¿Te reuniste con el presidente del Automóvil Club Argentino (ACA)?
Hugo Mazzacane: No. Tuvimos una charla. Lamentablemente, tuve necesidad de retirarme durante tres días y, cuando yo podía, él tenía algunos problemas en su campo. Seguramente me llamará y nos sentaremos a conversar. Nos hemos reunido cinco o seis veces en el Automóvil Club Argentino, así que no tengo por qué no atenderlo a él; cada uno va a exponer lo suyo porque así tiene que ser, pero no tenemos por qué no juntarnos.
Daniel Bosco: ¿Entendés que llega un tiempo de diálogo en un contexto de país muy difícil para que el automovilismo siga sosteniéndose?
Hugo Mazzacane: Nos tenemos que juntar. Cuando nos juntemos, la realidad es que conversaremos como seres humanos. A lo mejor no nos ponemos de acuerdo o a lo mejor nos ponemos de acuerdo enseguida, pero todo es conversable.
Daniel Bosco: ¿Entendés que a veces hay actores externos que terminan embarrando la cancha y que hay que hablar directamente con las personas que corresponde?
Hugo Mazzacane: No hay que darle mucha bolilla a toda esa gente que habla de más. Muchos dicen que se tiene que juntar el ACA con la ACTC o la ACTC con el ACA, y yo digo: “¿Todos están de acuerdo que nos juntemos?” ¿O hay gente que mientras estos no se junten estamos mejor?
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