La Fórmula 1 reducirá la potencia eléctrica de sus motores desde 2027
La medida busca carreras más naturales, menos gestión de energía y una competencia más segura tras las críticas surgidas en el inicio de la nueva era híbrida.
La Fórmula 1 prepara una corrección importante en su nueva generación de motores híbridos. Tras una reunión virtual convocada por la Federación Internacional del Automóvil con jefes de equipo, fabricantes de unidades de potencia y la propia F.1, se acordó en principio introducir cambios desde 2027 para aumentar el peso del motor a combustión y reducir el aporte eléctrico del sistema híbrido. La propuesta contempla sumar aproximadamente 50 kW al motor térmico mediante un mayor flujo de combustible y aplicar una reducción equivalente en el despliegue del ERS.
La idea es pasar de un reparto de potencia cercano al 50/50 entre combustión y electricidad a una proporción más próxima al 60/40. El objetivo es que los pilotos puedan correr más tiempo a fondo, con menos necesidad de administrar energía vuelta tras vuelta. La modificación todavía debe ser trabajada por los grupos técnicos y aprobada por los fabricantes y el Consejo Mundial del Deporte Motor de la FIA antes de quedar incorporada al reglamento.
POR QUÉ LA F1 QUIERE CAMBIAR EL EQUILIBRIO DE SUS MOTORES

La nueva era técnica de la Fórmula 1 nació con una fuerte apuesta por la electrificación. Las unidades de potencia actuales tienen un reparto mucho más equilibrado entre motor térmico y energía eléctrica, con el objetivo de combinar eficiencia, sustentabilidad y rendimiento. Pero el inicio de la temporada abrió un debate incómodo: varios pilotos cuestionaron que la conducción se había vuelto demasiado dependiente de la gestión energética.
El punto más criticado fue el llamado lift and coast, una técnica que obliga a levantar antes de las curvas para permitir que el sistema recupere energía y el motor a combustión pueda recargar la batería. Algunos pilotos también expresaron preocupaciones de seguridad por las diferencias de velocidad que se generaban durante la carrera.
La consecuencia fue un manejo menos intuitivo y, en algunos momentos, una sensación de carrera más artificial. La FIA tomó nota y comenzó a aplicar correcciones. En Miami se probaron ajustes que, de acuerdo con el organismo, mejoraron la competencia y fueron considerados “un paso en la dirección correcta”.
MIAMI CONVENCIÓ A LA FIA

El Gran Premio de Miami fue clave para acelerar la discusión. Después de las tres primeras fechas, en las que el nuevo reglamento había generado dudas por la dinámica de carrera, la prueba en Estados Unidos ofreció más acción y más sobrepasos. La FIA revisó las modificaciones aplicadas allí y concluyó que no se detectaron problemas materiales ni preocupaciones de seguridad relevantes.
Antes de Miami ya se habían introducido cambios de software para reducir parte de los efectos no deseados del reglamento, entre ellos modificaciones vinculadas al límite de “superclipping” y a la energía máxima recuperable por vuelta. La carrera mostró una experiencia de manejo más natural para los pilotos, aunque el circuito de Miami, por sus características, también pudo haber ayudado.
A partir de esa evaluación, la FIA y los fabricantes avanzaron hacia una discusión más profunda: no solo retoques de software, sino cambios de hardware para 2027.
MÁS MOTOR TÉRMICO, MENOS ERS
La propuesta acordada en principio es concreta: aumentar la potencia del motor de combustión en unos 50 kW y reducir en una cifra similar el despliegue del Sistema de Recuperación de Energía (ERS, por sus siglas en inglés). En términos prácticos, eso devolvería mayor protagonismo al motor a combustión y disminuiría la dependencia de la parte eléctrica durante la vuelta.
El despliegue eléctrico podría bajar de 350 kW a 300 kW, una modificación pensada para que los pilotos tengan menos necesidad de conservar o recuperar energía de manera agresiva durante la carrera.
El cambio también implicaría un aumento del flujo de combustible, algo necesario para sostener la mayor potencia térmica. Ese movimiento llevaría el reparto a una proporción aproximada de 60% combustión y 40% electricidad, con el motor térmico entregando alrededor de 450 kW y la batería unos 300 kW.
EL OBJETIVO: CARRERAS MÁS CLARAS PARA PILOTOS Y EQUIPOS

La FIA explicó que las modificaciones apuntan a una competencia más segura, más justa y “más intuitiva” para pilotos y equipos. La palabra “intuitiva” no es menor. En el fondo, la discusión no pasa solo por cuánta potencia entrega cada parte del motor, sino por cómo se siente y cómo se entiende la carrera.
Cuando un piloto debe levantar en zonas rápidas para recargar energía, cuando las diferencias de velocidad aparecen por gestión y no por degradación, estrategia o ritmo real, la lectura de la competencia se vuelve menos natural. Eso afecta al piloto, al equipo y también al público.
Por eso el ajuste para 2027 busca devolver una parte de esa lógica tradicional: más potencia disponible del motor térmico, menos dependencia del despliegue eléctrico y una carrera con menos momentos condicionados por la necesidad de ahorrar energía.
LOS CAMBIOS TODAVÍA NO ESTÁN CERRADOS

Aunque el acuerdo existe “en principio”, el paquete final todavía no está definido. Los grupos técnicos deberán seguir trabajando antes de que la propuesta sea votada por los fabricantes y elevada al Consejo Mundial del Deporte Motor de la FIA.
Ese proceso será importante porque cualquier modificación en la unidad de potencia puede tener impacto sobre el diseño del auto, el consumo, el tamaño del tanque, la refrigeración y la estrategia de carrera. Los equipos podrían tener que adaptar aspectos del chasis para responder a las nuevas necesidades de combustible.
La FIA también anticipó que pueden llegar más ajustes vinculados con la seguridad en las largadas, las condiciones de lluvia y la señalización visual, con evaluaciones previstas para el Gran Premio de Canadá.
UNA CORRECCIÓN DE RUMBO PARA LA NUEVA F.1 HÍBRIDA
La decisión no significa abandonar la electrificación. La Fórmula 1 seguirá siendo híbrida y mantendrá una fuerte presencia eléctrica en sus unidades de potencia. Pero el cambio marca una corrección de rumbo: la primera versión del reglamento llevó demasiado lejos la dependencia de la energía recuperada y ahora la categoría busca un equilibrio más funcional para la carrera.
La F.1 no quiere renunciar a su discurso tecnológico, pero tampoco puede ignorar a los pilotos cuando el auto se vuelve menos natural o cuando aparecen dudas de seguridad. El ajuste para 2027 intenta ubicarse en ese punto medio: sostener el camino híbrido, pero devolverle al motor a combustión un papel más importante.
Después de Miami, la FIA encontró una señal positiva. Ahora deberá convertir esa señal en un reglamento definitivo. Si el paquete se aprueba, la Fórmula 1 de 2027 tendrá menos electricidad, más combustión y, al menos en teoría, más posibilidades de ver a los pilotos corriendo a fondo durante más tiempo.





