La historia secreta del Corvette que nació para derrotar al Shelby Cobra

El Grand Sport surgió de un programa clandestino de Chevrolet para derrotar al Shelby Cobra. Una de las cinco unidades fabricadas, conducida por A.J. Foyt, sale a subasta y podría convertirse en el Corvette más caro jamás vendido.

Un proyecto prohibido, cinco autos construidos y una misión que rozaba la obsesión: derrotar al Shelby Cobra. El Chevrolet Corvette Grand Sport de 1963 no necesitó una producción numerosa ni una extensa campaña deportiva para convertirse en leyenda.

EL CORVETTE QUE CHEVROLET NO DEBÍA CONSTRUIR

A comienzos de los ‘60, el Corvette Sting Ray se había convertido en uno de los deportivos estadounidenses más reconocibles. La versión Z06 había sido preparada para competir, pero el Shelby Cobra expuso rápidamente su principal problema: el peso.

hiistoria Chevrolet Corvette Grand Sport
Foto: Genau AutoWerks Ingo Schmoldt/Cortesía RM Sotheby’s.

Zora Arkus-Duntov, el ingeniero que transformó al Corvette en un verdadero auto deportivo, entendió que no alcanzaba con encontrar algunos caballos más. Para vencer al Cobra debía construir algo completamente diferente.

Con el respaldo discreto de Semon “Bunkie” Knudsen, entonces responsable de Chevrolet, Arkus-Duntov puso en marcha el proyecto Lightweight. La complicación era bastante seria: General Motors había abandonado oficialmente la participación directa en competencias y no quería descubrir que uno de sus ingenieros estaba desarrollando un prototipo de carrera dentro de la empresa.

El secreto duró poco. Las pruebas realizadas en Sebring llamaron la atención de periodistas y rivales. Cuando Frederic Donner, presidente de GM, conoció la existencia del programa, ordenó cancelarlo. Para entonces se habían construido cinco chasis: tres coupés y dos roadsters.

Arkus-Duntov acató la orden con una interpretación bastante creativa. La participación oficial terminó, pero los autos continuaron desarrollándose y compitiendo a través de equipos privados cercanos a Chevrolet.

UN PROTOTIPO DISFRAZADO DE CORVETTE

hiistoria Chevrolet Corvette Grand Sport
Foto: Genau AutoWerks Ingo Schmoldt/Cortesía RM Sotheby’s.

La silueta recordaba al Sting Ray, pero debajo de la carrocería casi nada pertenecía al modelo de calle. El Grand Sport utilizaba un chasis tubular específico y una carrocería de fibra de vidrio mucho más delgada, con guardabarros ensanchados, ópticas fijas y ventanillas de Plexiglas.

El acero fue reemplazado por aluminio en componentes como los soportes del habitáculo, la carcasa del diferencial y distintas piezas de la dirección. También se recurrió al magnesio y a elementos especialmente fabricados para reducir cada kilo posible.

El resultado fue brutal. Mientras un Corvette convencional de 1963 pesaba alrededor de 1.450 kilos, el Grand Sport quedaba cerca de los 860. La dieta eliminó casi 600 kilos y cambió por completo la relación peso-potencia.

Durante su carrera deportiva utilizó diferentes motores. Para su presentación en las Bahamas recibió un V8 de aluminio de 377 pulgadas cúbicas (alrededor de 6,2 litros) alimentado por cuatro carburadores Weber.

No era un Corvette mejorado. Era un prototipo de competición con aspecto de Corvette. Y esa diferencia explica por qué los coleccionistas lo ubican en otra dimensión.

DEL ATAQUE A LOS COBRA A LA REMONTADA DE A.J. FOYT

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Foto: Genau AutoWerks Ingo Schmoldt/Cortesía RM Sotheby’s.

El chasis 003 comenzó a competir en 1963 con Dick Doane. Participó en ocho pruebas de la SCCA, consiguió tres victorias de clase y llegó a liderar durante 93 vueltas las 500 Millas de Road America antes de abandonar por una falla de motor.

Durante aquella carrera apareció uno de los detalles más curiosos de su evolución. Ante los problemas de temperatura, Doane perforó ocho agujeros en la parte trasera de la carrocería para mejorar la refrigeración. La solución fue tan efectiva que terminó aplicada a los demás Grand Sport. Ingeniería de apuro, agujereadora en mano y cero reuniones de PowerPoint.

La gran revancha frente a Shelby llegó durante la Semana de la Velocidad de Nassau de 1963. Los tres Grand Sport coupé fueron alineados por el equipo de John Mecom con apoyo técnico extraoficial de Chevrolet.

Los Grand Sport consiguieron imponerse a los Cobra en las largas rectas y recibieron un apodo inevitable: “Snake Eaters”, los devoradores de serpientes.

hiistoria Chevrolet Corvette Grand Sport
Foto: Genau AutoWerks Ingo Schmoldt/Cortesía RM Sotheby’s.

En las 12 Horas de Sebring de 1964, los problemas mecánicos durante la clasificación dejaron al auto 62° entre 66 participantes. A.J. Foyt largó y superó aproximadamente medio centenar de vehículos durante la primera vuelta.

El Corvette llegó a avanzar hasta el octavo puesto de la general, pero el desgaste de un estriado del eje provocó que una rueda se aflojara. La reparación lo retrasó y Foyt, acompañado por John Cannon, terminó 23° en la general y segundo en su clase.

Regresó a Sebring en 1965, ya con un motor Chevrolet de 427 pulgadas cúbicas, y obtuvo otro podio de categoría. También fue manejado durante su campaña por Jim Hall, Dick Thompson, Delmo Johnson y Jack Saunders.

CUATRO AÑOS Y UN MILLÓN DE DÓLARES PARA RECUPERARLO

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Foto: Genau AutoWerks Ingo Schmoldt/Cortesía RM Sotheby’s.

Uno de aquellos ejemplares, el chasis 003, saldrá a subasta el 15 de agosto y podría alcanzar un valor de 13 millones de dólares durante la subasta de RM Sotheby’s en la Monterey Car Week. Si se vende por ese precio se convertiría en el Corvette más caro de la historia.

Esta unidad pasó por diferentes propietarios sin sufrir los accidentes graves que terminaron destruyendo o modificando profundamente a muchos autos de carrera de aquella época. Esa conservación es una parte decisiva de su valor.

El actual propietario lo adquirió en 2003 y encargó a Terry Scarborough Racing una restauración destinada a devolverle la configuración visual con la que corrió en Sebring en 1964.

El trabajo demandó más de cuatro años, superó las 4.000 horas y requirió una inversión cercana al millón de dólares. Se conservaron la estructura tubular, la carrocería liviana y numerosas piezas originales. Incluso el tablero y los asientos serían los instalados durante su etapa deportiva.

Después de la restauración no quedó encerrado en un salón. Participó en el Festival de la Velocidad de Goodwood, la Rolex Monterey Motorsports Reunion y el Sonoma Motorsports Festival. También recibió certificaciones Bloomington Gold y reconocimientos de la National Corvette Restorers Society.

POR QUÉ PUEDE VALER 13 MILLONES DE DÓLARES

En este nivel del mercado, el precio no se explica contando carburadores o comparando prestaciones. Se paga la imposibilidad de encontrar otro igual.

Solo se construyeron cinco Corvette Grand Sport, una producción menor que la del Shelby Cobra Daytona Coupé y el Ferrari 250 GTO. El chasis 003 es, además, el primero de los tres coupés terminados, conserva buena parte de su estructura original y tiene un historial documentado desde 1963.

Su estimación también refleja el crecimiento de los grandes autos de competición estadounidenses dentro de un mercado históricamente dominado por Ferrari, Mercedes-Benz, Aston Martin y Bugatti.

Incluso antes de que caiga el martillo, el chasis 003 ya tiene algo que ningún comprador puede agregar después: una historia irrepetible. Fue desarrollado cuando no debía existir, corrió cuando Chevrolet no podía admitir que lo apoyaba y, fundamentalmente, cumplió el objetivo para el cual había sido creado.


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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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