
El histórico autódromo que ya tiene otro destino en carpeta
El predio del Autódromo General San Martín de Mendoza entró en un proceso de reconversión que apunta a transformarlo en un polo deportivo, recreativo y comunitario.
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Durante décadas, el Autódromo General San Martín de Mendoza fue un punto de encuentro para el automovilismo regional y una referencia para categorías nacionales. Sin embargo, con el paso del tiempo quedó atrapado entre la expansión urbana, el desgaste de su infraestructura y un cambio de época que ya no mira a estos predios con la misma lógica de antes.
Hoy, ese viejo corazón fierrero del oeste mendocino vuelve a quedar en el centro de la escena, pero por una razón muy distinta: el Gobierno provincial quiere reconvertir sus 117 hectáreas en un polo deportivo, recreativo y comunitario, y así cerrar formalmente una etapa que en los hechos venía apagándose desde fines de los años noventa.

La decisión ya tiene forma institucional. El Ejecutivo de Mendoza envió a la Legislatura un proyecto de ley para redefinir el uso del autódromo, con la idea de concesionar parcelas del predio a clubes e instituciones deportivas por plazos de entre 10 y 30 años. La condición no será menor: cada interesado deberá presentar un plan de inversión y desarrollo que tendrá que ser aprobado previamente por el Estado.
PLAN PROVINCIAL DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL
La provincia sostiene que el terreno, por su ubicación estratégica, no puede seguir en estado de abandono, y que su recuperación se enmarca dentro del Plan Provincial de Ordenamiento Territorial. Eso explica por qué el proyecto no se presenta como una simple recuperación deportiva, sino como una pieza de planificación de ciudad.
En paralelo, el intendente Ulpiano Suarez celebró el avance del proyecto y volvió a insistir con una idea que viene empujando desde hace tiempo: aprovechar parte de la superficie para instalar allí un gran parque solar. La propuesta intenta correr definitivamente al viejo autódromo de la nostalgia pura y meterlo de lleno en una agenda de sostenibilidad, infraestructura urbana y nuevos usos públicos.

Por eso la noticia pega tanto en Mendoza. Porque el General San Martín no fue una pista cualquiera. Fue un escenario con peso real dentro de la historia del automovilismo argentino. Su origen se remonta a 1953 y luego tuvo una remodelación importante en 1974, año que suele mencionarse como referencia de su etapa moderna. Desde allí se consolidó como una plaza fuerte para categorías nacionales y regionales, con una postal única: los boxes, el relieve mendocino, el Cerro de la Gloria cerca y la ciudad abajo, como si el automovilismo tuviera su propio balcón hacia Mendoza.
Por su asfalto pasaron el Turismo Carretera, el TC2000, el Turismo Nacional, la Fórmula 1 Mecánica Argentina y hasta la Fórmula 2 Internacional, además de categorías cuyanas y competencias de ciclismo. La última visita del TC2000 fue en noviembre de 1997. Después, el autódromo empezó a quedar cada vez más lejos de la conversación principal del deporte motor argentino. No desapareció de un día para otro. Se fue apagando, que es peor. Porque el deterioro lento deja ruinas, y las ruinas siempre generan una discusión más incómoda: qué hacer con ellas.

El Autódromo General San Martín parece haber entrado, ahora sí, en su curva final como escenario del automovilismo mendocino. Lo que viene no será una recuperación de su vieja gloria, sino otra etapa, con otros usos, otras prioridades y otra relación con la ciudad. Mendoza eligió mirar hacia adelante y resignificar un predio que hace tiempo había dejado de tener presente. La pregunta, en todo caso, no es si el cambio era inevitable. La pregunta es si esa nueva vida sabrá convivir con la memoria de lo que alguna vez pasó ahí.



