
Aston Martin Vantage S: potencia desatada con distinción británica
El Vantage más radical de la historia hace su debut con 680 caballos, aerodinámica activa y detalles de lujo artesanal.
En el mundo de los deportivos, donde la velocidad convive con el estilo y la precisión, Aston Martin ha decidido subir el volumen y reescribir las reglas con una sola letra: “S”. Así se presenta el nuevo Aston Martin Vantage S, la versión más enfocada en el rendimiento de su icónica gama de motor delantero. Un misil británico vestido de gala, tan brutal como refinado.
LA LETRA “S” QUE ACELERA LA HISTORIA
Desde aquel inolvidable Vanquish S presentado en París en 2004 hasta los aclamados V8 y V12 Vantage S de la década pasada, la “S” ha sido sinónimo de más potencia, más emoción y más carácter. Ahora, tras el éxito del nuevo Vantage y del reciente DBX S, Aston Martin lleva esa filosofía un paso más allá.

Adrian Hallmark, CEO de la marca, lo resumió sin rodeos: “Superar el Vantage fue nuestro reto. El Vantage S no solo lo hace, sino que redefine el segmento de los deportivos de ultralujo con motor delantero”. No es una frase de marketing: es una advertencia.
680 CABALLOS CON ALMA
El nuevo V8 biturbo de 4.0 litros empuja como un tren sin frenos: 680 CV a 6.000 rpm y 800 Nm disponibles en un amplio rango entre 3.000 y 6.000 rpm. Es decir, torque en cualquier momento. El trabajo de recalibración del acelerador y del Launch Control permite un despegue de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y un 0-200 en apenas 10,1. La máxima se mantiene en 325 km/h, como para seguir honrando a sus antecesores en autobahn abierta.

La experiencia no es solo cifras: el equipo de ingeniería ajustó el pedal, el mapeo y hasta la resistencia del acelerador según el modo de conducción. Todo para que la conexión entre hombre y máquina sea más intensa, más viva, más directa.
UN CHASIS CON HAMBRE DE CURVAS
Aston Martin no se conformó con aumentar potencia: quiso domarla con precisión quirúrgica. La nueva calibración de los amortiguadores Bilstein DTX, los soportes del tren motriz y la dirección directamente anclada al subchasis posterior transforman la dinámica.
El resultado es un coche más ágil en el eje delantero, con más feedback en el volante y un eje trasero que coopera sin perder refinamiento. En curva rápida, el Vantage S es una flecha con alas. En ciudad, no pierde la compostura. Incluso se ajustaron los parámetros de caída, convergencia y avance del tren delantero para exprimir cada milímetro de agarre lateral. Una coreografía perfecta entre rigidez, respuesta y confort.
AERODINÁMICA CON IDENTIDAD Y PROPÓSITO

¿La estética? Brutal. Pero todo tiene una razón funcional. La nueva parrilla con tomas de aire ranuradas (Gloss Black o fibra de carbono) mejora la refrigeración del motor en su arquitectura “hot-V”. El spoiler trasero de ancho completo genera nada menos que 44 kg de carga a velocidad máxima y contribuye al total de 111 kg. El difusor y los nuevos deflectores bajo el piso completan el trabajo.
¿El resultado? Más estabilidad en rectas y más mordida en curva. En el Festival de Goodwood 2025, donde hará su debut dinámico, más de un fanático necesitará binoculares para seguir su paso.
INTERIOR: LUJO A FUEGO LENTO

Entrar al Vantage S es sumergirse en un taller de alta costura con alma de box de carrera. De serie, combina cuero y Alcantara Accelerate, fibra de carbono satinado y una ambientación que respira motorsport británico con elegancia sobria. Las insignias con la “S” bordadas en los asientos llevan 2.500 puntadas y más de 16 metros de hilo. Sí, leíste bien.
Opcionalmente, se puede elegir el paquete Inspire Sport, con cuero semianilina perforado en patrón chevron y una técnica de grabado al calor que marca las alas de Aston Martin como un tatuaje en el respaldo.

Los detalles en rojo o plata anodizado en el selector giratorio, los cinturones, las costuras y los bordados armonizan como una sinfonía. Incluso las llantas de 21 pulgadas en Satin Black con radios rojos y pinzas de freno bronce parecen guiñar el ojo al pasado… mientras aplastan el asfalto del presente.
Aston Martin lo dejó claro: no se trata solo de vender una versión más poderosa. Se trata de revivir una filosofía que hizo escuela. La “S” no es una letra cualquiera. Es un mensaje a los puristas, a los que buscan algo más que cifras o pantallas. Es para quienes todavía manejan con el alma.
Y mientras los eléctricos prometen emociones digitales, el Aston Martin Vantage S mantiene viva la tradición analógica: sonido visceral, dirección conectada, diseño sin concesiones. Es un auto que no solo se conduce. Se siente. Se escucha. Se graba en la memoria.
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