El mercado de motos en Argentina tuvo un arranque de año muy fuerte. Según el informe trimestral difundido por la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (CAFAM), entre enero y marzo de 2026 se patentaron 222.871 unidades, un crecimiento interanual superior al 45% frente a las 153.460 del mismo período de 2025. No es un salto menor: marca un inicio de temporada con volumen alto, ritmo sostenido y una demanda que volvió a moverse con decisión en todo el país.
El dato no queda aislado. CAFAM ya había informado que el mercado cerró 2025 con 654.531 patentamientos, un avance del 33% frente al año anterior. Visto en esa secuencia, el primer trimestre de 2026 no aparece como una rareza, sino como una continuidad bastante lógica de un negocio que viene empujando para arriba desde hace varios meses. Incluso, si ese ritmo trimestral se sostuviera linealmente, el mercado quedaría encaminado a superar con claridad el volumen total del año pasado. Esa proyección, claro, no es una certeza: es una lectura posible a partir del ritmo que mostró el arranque del año.
MARZO FUE EL CIERRE MÁS FUERTE DEL TRIMESTRE

Según los datos compartidos por CAFAM, el trimestre mostró una curva ascendente: enero cerró con 69.294 unidades, febrero con 71.474 y marzo con 82.103. Ese último dato dejó a marzo como el mejor mes del período y confirmó una tendencia que ya venía insinuándose: el mercado no solo arrancó bien, sino que además fue ganando velocidad a medida que avanzaron las semanas.
Ese movimiento acompaña una lógica bastante conocida dentro del negocio de las dos ruedas en Argentina. La moto sigue funcionando a la vez como alternativa de movilidad económica, solución laboral y vehículo de acceso relativamente más simple que un auto. No hace falta sobreactuarlo: con inflación todavía sensible, presión sobre el transporte urbano y una economía donde cada peso cuenta, la moto sigue siendo para muchísima gente una herramienta antes que un capricho.
EL PESO DE LA INDUSTRIA NACIONAL VOLVIÓ A SER DECISIVO
Uno de los datos más fuertes del informe es el origen de las unidades patentadas. Del total trimestral, 216.249 motos, equivalentes al 97%, fueron de origen nacional, mientras que solo 6.622 unidades, el 3%, correspondieron a motos importadas. La cifra ratifica algo que el sector viene repitiendo hace tiempo, pero que sigue siendo relevante: en motos, la industria local conserva un peso enorme dentro del mercado argentino.

En las preferencias del mercado no hubo sorpresas: la baja cilindrada siguió marcando el pulso. De acuerdo con CAFAM, el segmento de 101 a 250 cc concentró 201.955 unidades durante el trimestre, muy por encima de las 13.230 registradas entre 251 y 500 cc y de las 4.579 correspondientes a 501 a 800 cc.
El reparto por categorías refuerza esa misma idea. Las motos CUB dominaron con 130.467 unidades, seguidas por las Street con 42.047 y las ON/OFF con 38.026. Más atrás quedaron las Scooter, con 7.981, y las Off Road, con 1.249.
El arranque del año dejó una señal clara para el sector. La moto no solo conservó volumen: también reafirmó su lugar dentro del esquema de movilidad argentino. El crecimiento trimestral, el peso de la industria nacional y la concentración en las cilindradas más accesibles muestran un mercado que se expande, sí, pero que lo hace apoyado en usos concretos y no en una fiebre pasajera.
Hay otra lectura posible, más fría y probablemente más honesta. Cuando un mercado crece tan fuerte en baja cilindrada, con dominio casi total de producción nacional, lo que aparece no es solo una buena noticia comercial. También se ve una radiografía social: la moto sigue siendo una de las respuestas más inmediatas para moverse, trabajar y ganar tiempo en un país donde la movilidad cotidiana muchas veces se resuelve más por necesidad que por elección. Y eso explica bastante mejor el fenómeno que cualquier frase pomposa de ocasión.




