Takuma Sato: De fan de Ayrton Senna a doble ganador de las 500 Millas de Indianápolis

El japonés pasó si pena ni gloria por la Fórmula 1, pero se reivindicó en el automovilismo estadounidense.

Kia Seltos

Cuando tenía 10 años Takuma Sato presenció el Gran Premio de Japón de Fórmula 1. Llegó al autódromo de Suzuka, escenario de la anteúltima prueba del torneo de 1987, lleno de ansiedad y entusiasmo por tratarse de su primera carrera en un autódromo. Pero además porque iba a tener la posibilidad de alentar desde las tribunas al gran héroe que tenía su país en la máxima categoría, Satoru Nakajima.

Takuma Sato El pequeño Takuma no se olvidó jamás de ese Gran Premio, un poco por el sexto lugar que logró Nakajima y mucho porque quedó profundamente impactado por el compañero de su compatriota: el brasileño Ayrton Senna. A partir de aquella competencia y después de ver al paulista correr, Sato se hizo su fan y no abandonó jamás el sueño de ser piloto.

Los inicios no fueron sencillos. De hecho, recién a los 19 inició su campaña deportiva en el automovilismo tras saciar su sed de velocidad en carreras de bicicletas y de motos. Mientras cursaba la carrera de Ciencias Humanas de la Universidad de Waseda corrió en karting y tuvo una esporádica participación en la Fórmula 3 nipona. Pero ya con 20 se dio cuenta que si realmente quería ser piloto profesional debía emigrar a Europa. Y así lo hizo.

Takuma Sato Se fue a vivir a Gran Bretaña y allí corrió en la Fórmula Ford y la Fórmula 3 Británica, categoría en la que estuvo tres temporadas. Y como se suele decir la tercera fue la vencida porque en 2001 logró el título de la especialidad de la que su ídolo Senna había sido monarca en 1983. A ese cetro también le sumó las victorias en las carreras más relevantes de la especialidad: El Gran Premio de Macao y el Masters de Zandvoort.

El padrinazgo de Honda le abrió las puertas a la F.1 y con 24 debutó en la Máxima como piloto de Jordan. Así se convirtió en lo que Nakajima era para él en su infancia: el héroe de su país. Y tal vez motivado por el cariño de su público en el GP nipón de 2002 fue en el que mejor rindió ese año al llegar 5°, coronando así un torneo con muchas amarguras por los problemas de su auto.

Takuma Sato La relación con Honda se mantuvo y eso facilitó su campaña en la F.1. Entre 2003 y 2005 corrió para BAR y en 2004 tocó el cielo con las manos cuando llegó tercero en el Gran Premio de Estados Unidos, disputado en el circuito mixto del Indianápolis Motor Speedway, el mismo que años más tarde le tendría guardado algunas sorpresas.

A partir de 2006 compitió para el equipo Super Aguri F1, de su compatriota Aguri Suzuki. Fue una etapa sin ningún resultado sobresaliente y que terminó de la peor manera. La escudería se quedó sin fondos y debió bajar las persianas luego de cuatro carreras del torneo 2008.

De buenas a primeras y con los principales torneos ya comenzados, Sato se quedó con las manos vacías. Pese a estar inactivo llegó a ser piloto de reserva de Red Bull, pero con escasas chances de correr algún Gran Premio.

Takuma Sato Takuma se tomó un año sabático en 2009 y volvió a calzarse el buzo y el casco en 2010 para correr en la IndyCar de Estados Unidos, una opción siempre atractiva para los pilotos que están acostumbrados a manejar monopostos de gran potencia.

En la tierra del Tío Sam compitió sus dos primeros años para KV Racing Technology, con algunas buenos momentos en 2011 (tres veces en el Top 5). Luego emigró al Rahal Letterman Lanigan Racing con el que consiguió su primer podio al ser tercero en Brasil. En 2013 inició una extensa relación con A. J. Foyt Enterprises, team con el que logró ganar en su primer año en Long Beach.

Hasta que llegó el 2017. Lo corrió con el Andretti Autosport e incluyó el triunfo en las 500 Millas de Indianápolis, en una edición en la que el español Fernando Alonso fue la gran atracción por su debut. Sato, que se convirtió en el primer japonés en lograr un triunfo en el mítico óvalo, terminó octavo en el certamen de aquel año en el que es, hasta ahora, su mejor desempeño en el certamen.

Takuma Sato En 2018 volvió al Letterman Lanigan Racing y esta segunda etapa ha estado llena de buenos momentos. Ese mismo año ganó en Portland, en 2019 celebró en Alabama y Gateway y en este 2020 conquistó por segunda vez la Indy 500, con todo lo que eso significa.

Tal vez Takuma Sato no sea de esos pilotos que han nacido para ser grandes campeones. Sin embargo, ganar dos veces las 500 Millas de Indianápolis ya lo ha puesto en un selecto grupo, algo que seguramente aquel niño de 10 años que quedó deslumbrado por Ayrton Senna jamás habría soñado.

Ads
Patronelli MotorStore 728×90

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior

Adblock Detectado

Considere apoyarnos deshabilitando su bloqueador de anuncios