Nasser Al-Attiyah quedó a 105 km de su sexto Dakar
El qatarí, que hoy celebró su 50ª victoria en etapa, lidera la general de la categoría Ultimate con un margen sólido.
Con una ventaja amplia y el Dakar a punto de terminar, Nasser Al-Attiyah (Dacia) eligió no esconderse. Ganó la 12ª etapa de la prueba, alcanzó un récord y llega a Yanbu con el control absoluto del rally y la posibilidad concreta de su sexto título.
Salir 17° y terminar ganando una especial de 409 kilómetros en un terreno pedregoso no es un acto reflejo. Es una decisión. Al-Attiyah entendió que el día ofrecía una ventana perfecta para ampliar su legado y la aprovechó con una navegación quirúrgica.

Con su éxito parcial, el qatarí suma su 50ª victoria de etapa. Ese número lo coloca a la altura de Ari Vatanen y Stéphane Peterhansel, pero con una diferencia clave: él todavía está escribiendo capítulos.
UNA VENTAJA QUE PERMITE ELEGIR
La general muestra al qatarí con 15’02’’ sobre Nani Roma (Ford Raptor), ayudado por Romain Dumas y Laia Sanz a llegar al enlace sin penalización después de sufrir problemas mecánicos en su vehúculo. No es una renta simbólica: es un colchón real para un último día corto, técnico y traicionero. A 105 kilómetros del final, Al-Attiyah no necesita milagros ni maniobras desesperadas. Necesita ser quien siempre fue en el Dakar: metódico, preciso, inmune a la ansiedad.
Mientras el líder gestiona desde arriba, detrás se juega otro partido. Mattias Ekström le arrebató el tercer puesto a Sébastien Loeb por apenas 29 segundos, y esa batalla promete tensión hasta el final. Para Al-Attiyah, en cambio, el foco es otro: cerrar el Dakar sin fisuras.
Ese contraste define su favoritismo. Cuando los demás atacan para sobrevivir, él corre para confirmar.
POR QUÉ EL DAKAR PARECE INCLINARSE

No hay señales de fragilidad. El Dacia Sandrider responde, la navegación fluye y las decisiones son limpias. Al-Attiyah ganó cuando el terreno lo exigía y administró cuando la carrera se volvió estratégica. Esa combinación -tan simple de decir y tan difícil de ejecutar- es la que suele terminar en títulos.
Yanbu no espera una sorpresa, espera una coronación. Con 50 etapas ganadas, una ventaja sólida y apenas 105 kilómetros por delante, Nasser Al-Attiyah corre el final del Dakar como quien manda. Si el desierto no decide intervenir, el sexto título está a la vuelta de la esquina.



