McLaren MP4/4-Honda: El auto más dominante de la Fórmula 1 ochentosa

Mientras las redes utilizan inteligencia artificial para regresar a aquella década, este auto no necesitó de la IA para triunfar: Ayrton Senna y Alain Prost ganaron 15 de 16 carreras con una máquina que rozó la perfección.

Esta semana las redes sociales se llenaron de retratos creados con inteligencia artificial que imaginan cómo luciríamos en los años ’80. Hay peinados enormes, hombreras, luces de neón, teléfonos de ladrillo y ese grano artificial que intenta copiar la textura de las viejas fotografías. Pero si la idea es recuperar algo verdaderamente espectacular de aquella década, la Fórmula 1 guarda una imagen que no necesita filtros: el McLaren MP4/4-Honda de 1988.

Era bajo, angosto y tan limpio de líneas que todavía hoy parece moderno. También fue brutalmente efectivo. Con Ayrton Senna y Alain Prost, ganó 15 de los 16 Grandes Premios de la temporada, consiguió 15 pole positions, firmó diez dobletes y lideró 1.003 de las 1.031 vueltas disputadas durante el campeonato.

Ese último número explica mejor que cualquier adjetivo lo que fue el MP4/4. No aparecía adelante cuando la carrera se acomodaba: prácticamente vivía ahí.

McLAREN REUNIÓ TODO LO QUE PODÍA SALIR BIEN

McLaren MP4/4-Honda
Foto: Nichols Cars.

El proyecto comenzó a tomar forma cuando McLaren cerró su ciclo con los motores TAG-Porsche y aseguró para 1988 el suministro oficial de Honda, que venía de conquistar los dos campeonatos anteriores junto con Williams.

La llegada del fabricante japonés coincidió con otro movimiento decisivo. Senna dejó Lotus para convertirse en compañero de Prost, bicampeón mundial y referencia del equipo dirigido por Ron Dennis. McLaren juntó así el motor más deseado de la parrilla, una estructura que ya sabía ganar y dos pilotos que estaban en la cima de su rendimiento. No era una combinación precisamente diseñada para mantener entretenida a la competencia.

El contexto reglamentario también resultó determinante. La Fórmula 1 se preparaba para prohibir los motores turbo a partir de 1989 y endureció sus restricciones durante la última temporada de aquella primera era de la sobrealimentación. La presión máxima bajó de 4 a 2,5 bar y los autos turbo solamente podían utilizar 150 litros de combustible por carrera, frente a los 195 litros permitidos el año anterior.

Varios equipos comenzaron anticipadamente su transición hacia los motores aspirados de 3,5 litros. Honda, en cambio, desarrolló el RA168E, un V6 turbo de 1,5 litros pensado específicamente para explotar las reglas de 1988. Según los datos difundidos por el fabricante japonés al terminar la temporada, entregaba alrededor de 685 CV a 12.500 rpm y combinaba esa potencia con un consumo que sus rivales no podían igualar.

DEL FRACASO DEL BRABHAM BT55 AL CONCEPTO DEL MP4/4

Gordon Murray
Gordon Murray junto a varias de sus creaciones. Entre ellas el McLaren MP4/4. Foto: GMA.

La silueta extremadamente baja del McLaren tenía un antecedente. En 1986, Gordon Murray había intentado reducir el centro de gravedad del Brabham BT55 colocando casi acostado el motor BMW de cuatro cilindros. El auto fue apodado Lowline por su perfil y su posición de conducción reclinada, pero sufrió problemas estructurales, mecánicos y aerodinámicos que impidieron transformar la idea en resultados.

Murray no abandonó el concepto cuando se incorporó a McLaren como director técnico. La arquitectura del motor Honda, mucho más compacta y mejor adaptada a esa disposición, permitió recuperar la búsqueda de un monoplaza bajo sin arrastrar las limitaciones del Brabham.

La autoría del MP4/4 suele reducirse al nombre de Murray, aunque la historia es más amplia. Steve Nichols, diseñador del MP4/3 de 1987, tuvo una participación central en el desarrollo del nuevo chasis. McLaren acredita el proyecto a ambos y reconoce que incluso existe una discusión sobre quién originó algunos de sus principales conceptos…

 

Steve Nichols Mclaren
Steve Nichols, co autor del exitoso McLaren MP4/4. Foto: Nichols Cars.

Lo indiscutible es el resultado del trabajo. El piloto quedó ubicado en una posición mucho más reclinada, los pontones bajaron su altura y la disposición de radiadores e intercoolers permitió limpiar el flujo aerodinámico. La reducción del centro de gravedad mejoró el comportamiento y la distribución del peso, mientras que la zona trasera fue diseñada para generar una gran carga aerodinámica sin pagar una penalización excesiva en las rectas.

Murray estimó que la aerodinámica era alrededor de un 15% más eficiente que la del auto anterior. El chasis de fibra de carbono, la mecánica de Honda y una confiabilidad excepcional terminaron de cerrar una fórmula casi sin puntos débiles.

PROST NECESITÓ POCAS VUELTAS PARA ENTENDERLO

La superioridad apareció desde los primeros ensayos. Después de probar el auto durante unas vueltas, Prost llegó a la conclusión de que el MP4/4 sería campeón. No fue una impresión exagerada: McLaren asegura que durante la pretemporada el monoplaza resultó aproximadamente 1,5 segundos más rápido que sus rivales.

Prost ganó la apertura del campeonato en Brasil. Senna respondió en San Marino, donde ambos McLaren le sacaron una vuelta a toda la parrilla. En clasificación, la diferencia con el mejor auto de otra escudería fue de 3,3 segundos.

La temporada quedó rápidamente reducida a una discusión privada entre los dos pilotos del mismo equipo. Senna era devastador en clasificación y consiguió 13 de las 15 poles del MP4/4. Prost construía sus carreras con una precisión quirúrgica y rara vez se alejaba de los primeros puestos.

El brasileño ganó ocho Grandes Premios; el francés, siete. Entre ambos se repartieron todas las carreras salvo una.

LA ÚNICA DERROTA LLEGÓ EN MONZA

McLaren viajó al Gran Premio de Italia después de ganar las primeras once competencias de 1988. El objetivo de completar una temporada perfecta parecía posible, especialmente cuando Senna y Prost ocuparon la primera fila de la grilla en Monza.

La carrera cambió cuando el motor de Prost comenzó a fallar y finalmente lo obligó a abandonar. Senna continuó al frente, con los Ferrari de Gerhard Berger y Michele Alboreto detrás. Faltaban apenas dos vueltas cuando alcanzó al Williams de Jean-Louis Schlesser para sacarle una vuelta.

El brasileño intentó superarlo en la primera variante. Schlesser bloqueó los neumáticos, los dos autos se tocaron y el McLaren quedó fuera de carrera. Berger heredó la punta y encabezó un doblete de Ferrari pocas semanas después de la muerte de Enzo Ferrari.

Fue la única derrota del MP4/4. También fue una de esas carreras en las que el automovilismo pareció escribir un guión demasiado perfecto para ser real: el único día que McLaren dejó escapar, Monza terminó vestida completamente de rojo.

SENNA FUE CAMPEÓN AUNQUE PROST SUMÓ MÁS PUNTOS

La pelea interna tuvo una particularidad que hoy resulta difícil de explicar sin revisar el reglamento. Prost acumuló 105 puntos durante la temporada, mientras que Senna consiguió 94. Sin embargo, para el campeonato solamente se contabilizaban los once mejores resultados de cada piloto.

Al aplicar los descartes, Senna quedó con 90 puntos contra 87 de Prost y conquistó su primer título mundial. Sus ocho victorias terminaron inclinando un duelo en el que el francés había sido más consistente en el total de las 16 fechas.

Aquella batalla todavía no había llegado al nivel de hostilidad que alcanzaría en 1989 y 1990, pero el MP4/4 creó el escenario. Como ningún rival podía discutirles seriamente la victoria, Senna y Prost comenzaron a medirse casi exclusivamente entre ellos. La excelencia del auto eliminó a la oposición y convirtió al compañero de equipo en el único adversario posible.

LOS NÚMEROS DE UN DOMINIO DIFÍCIL DE REPETIR

La campaña terminó con cifras que durante décadas funcionaron como referencia para medir cualquier temporada dominante:

  • 15 victorias en 16 Grandes Premios.
  • 15 pole positions.
  • Diez dobletes.
  • 25 podios posibles sobre 32 participaciones.
  • 1.003 vueltas lideradas sobre 1.031.
  • 199 puntos en el Campeonato de Constructores.
  • 65 puntos para Ferrari, el equipo que terminó segundo.

McLaren aseguró el título de Constructores en Bélgica, cuando todavía faltaban cinco carreras. Su porcentaje de victorias fue del 93,75%.

El Red Bull RB19 elevó ese listón en 2023 al ganar 21 de 22 competencias, un 95,45%. Pero esa comparación no achica al MP4/4. Al contrario: permite dimensionar cuánto tiempo sobrevivió como referencia y por qué continúa ocupando un lugar propio entre los grandes autos de la historia.

UN AUTO DE LOS ’80 QUE NO ENVEJECIÓ

Los años ’80 regresaron convertidos en un filtro. El MP4/4, en cambio, quedó como el testimonio de un momento que ninguna inteligencia artificial podría reconstruir del todo: el final de la primera era turbo, la alianza entre McLaren y Honda, y el comienzo de una rivalidad entre Senna y Prost que cambiaría para siempre la Fórmula 1.

Después aparecieron autos que ganaron más carreras, acumularon más puntos y hasta superaron su porcentaje de victorias. Ninguno pudo borrar la sensación que produjo aquel McLaren. Durante 1988, cada Gran Premio no comenzaba con la pregunta de qué equipo podía ganar, sino con una mucho más incómoda: cuál de sus dos pilotos llegaría primero.

Esa es la verdadera medida de su grandeza. El MP4/4 no solamente derrotó a sus rivales. Los volvió casi irrelevantes y obligó a dos de los mejores pilotos de todos los tiempos a enfrentarse sin excusas, encerrados dentro de la misma máquina perfecta.

O casi perfecta. Porque perdió una carrera. Solo una. Y quizás esa sea su mejor definición: el McLaren MP4/4 fue tan superior que consiguió que su única derrota pareciera un error de la historia.


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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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