La frase de Flavio Briatore que define la nueva era de Alpine: “paso a paso”
El máximo responsable del equipo de Pierre Gasly y Franco Colapinto lo dijo sin vueltas en la presentación del A526: “Hoy marca el comienzo de un nuevo capítulo”.

Flavio Briatore volvió a hablar como Briatore. Nada de frases acolchadas ni de “estamos entusiasmados” sin contenido. En el lanzamiento del Alpine A526 en Barcelona dejó dos conceptos que valen más que cualquier render: 2026 es una hoja en blanco y no hay garantías. Solo trabajo, lectura rápida del reglamento y una obligación moral: darle a sus pilotos un auto que no los exponga.
“Hoy marca el comienzo de un nuevo capítulo”, dijo el jefe de Pierre Gasly y Franco Colapinto. Lo importante no es el titular: es lo que mete adentro del mismo discurso. Briatore habla de un “clean sheet of paper” (literal: un papel limpio), y eso, en Fórmula 1, es una invitación al caos. Cuando el reglamento cambia todo -chasis, aerodinámica, unidad de potencia y combustible- se abren ventanas para los que acierten temprano. Y se cierran puertas para los que lleguen tarde.

Alpine viene de una temporada complicada, y él lo reconoce sin maquillarlo: agradece a los socios “especialmente después de nuestros desafíos en pista el año pasado”. No lo dice para llorar: lo dice para marcar el punto de partida y justificar el método.
Ese método tiene dos patas. La primera es industrial: “ha sido un período implacable en Enstone… diseñando y creando el A526”. Es una frase que suena a comunicado, pero en boca de Briatore es una advertencia: el equipo sabe que se juega credibilidad interna. La segunda pata es estratégica: Alpine cambia el corazón del proyecto y se sube al tren de Mercedes-AMG como proveedor de la unidad de potencia y la caja de cambios. Briatore no lo plantea como un salvavidas, sino como una asociación que “nos entusiasma mucho”. En traducción F.1: se terminan las excusas técnicas; ahora toca integrar, optimizar y ejecutar.

Briatore también se mueve con un olfato político que no perdió. Hace que el lanzamiento sea una celebración de socios: BWT, MSC Cruises, Eni. En 2026, el dinero no compra campeonatos, pero compra tiempo de túnel, talento, simulación, capacidad de reacción. Y él sabe que el equipo necesita un ecosistema que no tiemble a la primera mala carrera.
Donde Briatore se pone más interesante es en el cierre: “lo estamos tomando paso a paso… no sabemos dónde estaremos en la primera carrera, menos aún en la última”. Es un antídoto contra el hype. Pero, ojo, no es humildad zen: es gestión de expectativas para poder hacer lo que quiere hacer: empujar desarrollo todo el año.
Lo dice explícito: “el desarrollo será crucial… maximizar el paquete en cada circuito marcará una gran diferencia”. Esa es la línea más 2026 de todo el comunicado: la temporada será una guerra de adaptación continua. El que entienda mejor “cuándo usar” y “cómo recargar” (overtake/boost/recharge) va a sacar tiempo donde otros van a perderlo por confusión.

Y después está la frase que define la presión interna: “Pierre y Franco tienen hambre en la mirada… es nuestro deber darles el auto que les permita mostrar su talento en posiciones competitivas”. Briatore no habla de “apoyarlos”; habla de “deber”. Es un cambio de marco: si Gasly y Colapinto rinden, pero el auto no acompaña, el problema no es de los pilotos: es del equipo. Es una forma inteligente —y a la vez filosa— de alinear a Enstone con una idea simple: 2026 no se negocia.
Briatore vuelve, entonces, con la misma marca personal de siempre: discurso directo, promesa mínima, exigencia máxima. Si alguien esperaba romanticismo, se equivocó de barco. Alpine está en modo supervivencia competitiva: salir del fondo, reconstruir confianza y aprovechar un reglamento que no perdona. El resto -resultados, narrativa, heroísmo- llegará después. O no. Pero el mensaje ya está: no hay tiempo para excusas.



