Alpine no se resigna: la FIA revisará la sanción que le quitó el podio a Pierre Gasly

El equipo francés pidió revisar las penalizaciones por exceso de velocidad en boxes que le sacaron al francés el tercer puesto en Mónaco. La FIA definirá este jueves si existe un elemento nuevo para reabrir el caso.

La Fórmula 1 ama la precisión hasta que la precisión empieza a parecer una trampa. En Mónaco, donde cada centímetro vale más que una hectárea en cualquier otro circuito del mundo, Pierre Gasly terminó tercero en pista, olió el podio, tocó con la punta de los dedos uno de esos resultados que pueden cambiar una temporada y después lo perdió todo por una cuestión mínima: dos sanciones por exceso de velocidad en boxes.

No fue una pasada grosera, ni una locura de adrenalina, ni un piloto entrando al pitlane como si se hubiera olvidado el cerebro en la Rascasse. Según las decisiones de los comisarios, Gasly fue registrado a 60,1 km/h y 60,4 km/h en una calle de boxes donde el límite era de 60 km/h. El resultado fue lapidario: dos penalizaciones de cinco segundos, diez segundos en total, y un descenso del tercer al séptimo puesto en la clasificación final del Gran Premio de Mónaco.

Pierre Gasly monaco
Foto: TWJB Photography // BWT Alpine Formula One Team.

Alpine no se quedó mirando el resultado como quien acepta una multa de tránsito con resignación administrativa. El equipo francés presentó una petición de revisión ante la FIA para intentar revertir las decisiones que dejaron a Gasly sin podio. La audiencia será virtual este jueves, en una instancia que, antes de entrar al fondo del asunto, tendrá que superar una primera barrera reglamentaria bastante alta.

El punto clave no será, al menos de entrada, discutir si Gasly iba o no iba por encima del límite. Lo primero que Alpine deberá demostrar es que existe un elemento nuevo, significativo y relevante que no estaba disponible cuando los comisarios tomaron la decisión original. Esa es la puerta de entrada. Si los comisarios consideran que Alpine no aporta nada que cumpla con ese requisito, el caso se cierra ahí mismo. Si aceptan que hay material nuevo, entonces sí se abrirá una segunda parte de la audiencia para revisar el fondo de las penalizaciones.

Ahí aparece el verdadero corazón de la historia. Porque lo ocurrido en Mónaco no fue una sanción cualquiera. Fue una situación que expone una zona gris incómoda entre la tecnología, el reglamento y el sentido deportivo. La FIA mide la velocidad en el pitlane mediante sistemas de cronometraje, transponders y bucles instalados en la pista. En un circuito convencional, esa lógica rara vez genera debate. Pero Mónaco no es convencional ni para estacionar una bicicleta. La calle de boxes es estrecha, curva, extraña, casi una maqueta de precisión metida a presión entre guardrails, muros y edificios.

En ese contexto, varios pilotos fueron sancionados por infracciones similares. Y eso es lo que vuelve el episodio más interesante. Cuando un caso aislado aparece, suele ser un error del piloto o del equipo. Cuando aparecen varios, la pregunta cambia: ¿hubo fallas humanas repetidas o el sistema de medición entró en conflicto con una característica particular del trazado?

 Gasly fue el más afectado porque lo suyo no fue perder una posición menor. Fue perder el podio de Mónaco. Y en la Fórmula 1, Mónaco no es una carrera más, aunque hace rato el espectáculo en pista viva bajo sospecha por la falta de sobrepasos. Mónaco sigue siendo el lugar donde el piloto se mide contra el muro sin red, donde el margen de error es casi una broma cruel y donde un podio pesa distinto. Para Gasly, además, era una oportunidad enorme para Alpine en una temporada en la que cada resultado fuerte vale oro.

El francés no escondió su bronca. Después de la carrera dijo estar desconsolado por haber perdido un sueño de toda la vida por razones que no lograba comprender. También sostuvo que había activado el limitador antes de la línea y que el equipo tenía margen para evitar superar el límite. Dicho en criollo: Gasly siente que hizo lo que tenía que hacer y que el sistema, o al menos la interpretación del sistema, le arrebató un resultado gigante.

La posición de Alpine tiene sentido desde lo deportivo y desde lo político. Desde lo deportivo, porque recuperar ese tercer puesto cambiaría el resultado del Gran Premio y devolvería al equipo un podio de enorme valor simbólico. Desde lo político, porque una revisión favorable obligaría a mirar con lupa cómo se controló la velocidad en un pitlane tan particular como el de Mónaco. No es menor. La F1 presume de exactitud absoluta, pero cuando esa exactitud se convierte en una diferencia de una décima de kilómetro por hora, el reglamento empieza a caminar sobre una cornisa.

El problema para Alpine es que los pedidos de revisión en la Fórmula 1 no suelen prosperar con facilidad. La FIA no reabre casos solo porque un equipo esté molesto o porque el resultado haya sido doloroso. Hace falta algo nuevo, concreto y relevante. No alcanza con repetir que la sanción fue injusta. Hay que mostrar por qué los comisarios deberían volver a mirar lo que ya miraron.

Si Alpine logra pasar esa primera barrera, el caso puede volverse mucho más grande que el podio de Gasly. Podría transformarse en una discusión sobre la forma en que la Fórmula 1 aplica sus herramientas de control en circuitos excepcionales. Porque una cosa es sancionar una infracción clara y otra muy distinta es aceptar que una carrera puede cambiar por una lectura mínima en un escenario donde la propia geometría del pitlane puede influir en la medición.

La audiencia del jueves no garantiza nada. Gasly no tiene el podio de vuelta por el simple hecho de que la FIA haya aceptado escuchar a Alpine. Pero el caso ya consiguió algo importante: instaló una pregunta incómoda en el paddock. ¿Hasta qué punto la Fórmula 1 debe aplicar la precisión sin mirar el contexto?

Mónaco siempre fue una carrera de centímetros. Esta vez, también fue una carrera de décimas de kilómetro por hora. Y esa diferencia mínima puede terminar siendo mucho más grande de lo que parece.


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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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