Pierre Gasly recuperó el podio de Mónaco tras una revisión extraordinaria de la FIA

El francés recuperó el tercer puesto del Gran Premio monegasco después de que la FIA anulara sus dos penalizaciones por exceso de velocidad en boxes.

Pierre Gasly recuperó oficialmente el tercer puesto del Gran Premio de Mónaco después de que los comisarios de la Federación Internacional del Automóvil anularan las dos penalizaciones de cinco segundos que lo habían dejado fuera del podio. La decisión llegó tras una revisión extraordinaria impulsada por Alpine, que logró demostrar que las sanciones por exceso de velocidad en la calle de boxes se basaron en una medición incorrecta.

El piloto francés había cruzado la meta en el tercer lugar en Montecarlo, pero fue reclasificado séptimo por dos supuestas infracciones al límite de velocidad en boxes. El caso generó polémica desde el mismo domingo porque Gasly sostuvo que había activado el limitador antes de la línea de ingreso y que Alpine había configurado correctamente el sistema. La revisión posterior le dio la razón.

Tras nuevas pruebas mostradas por Alpine, los comisarios determinaron que Gasly fue sancionado de manera errónea y dejaron sin efecto ambas penalizaciones. De esta manera, el francés recuperó el podio que había perdido en la clasificación final y el team francés, que también tiene como piloto al argentino Franco Colapinto, sumó un resultado clave en una temporada marcada por altibajos.

EL ERROR QUE CAMBIÓ EL RESULTADO

Pierre Gasly y Franco Colapinto en Mónaco
Foto: TWJB Photography // BWT Alpine Formula One Team.

El punto central del caso estuvo en el sistema de medición de velocidad en la calle de boxes de Mónaco. Formula One Management, proveedor oficial del cronometraje, admitió que la distancia utilizada para calcular la velocidad de los autos era incorrecta. Como el sistema mide el tiempo que tarda un auto en pasar entre bucles de cronometraje, cualquier error en la distancia altera el cálculo final.

En un circuito como Mónaco, esa diferencia tomó una dimensión mayor. La entrada y el recorrido de la calle de boxes tienen zonas curvas y referencias particulares. Algunos pilotos cortan levemente la trayectoria dentro del carril permitido, y si la distancia registrada por el sistema no coincide con la real, la velocidad calculada puede quedar por encima del límite aunque el auto no haya superado efectivamente los 60 km/h.

Gasly había sido sancionado por registros mínimos: 60,1 km/h y 60,4 km/h. Es decir, diferencias de apenas una y cuatro décimas por encima del límite. Con la nueva evidencia presentada por Alpine, los comisarios consideraron que esas mediciones no eran confiables y resolvieron retirar las dos penalizaciones.

La consecuencia deportiva fue inmediata: Gasly volvió al tercer puesto del Gran Premio de Mónaco. El perjudicado directo fue Isack Hadjar, que había heredado el podio por las sanciones al Alpine y celebró en el rostrum después de la carrera.

POR QUÉ ALPINE ELIGIÓ EL DERECHO DE REVISIÓN

qué pasó con pierre gasly en monaco
Foto: Prensa Pirelli/Sam Bagnall/Sutton Images.

Alpine no apeló la sanción por la vía tradicional. En Fórmula 1, las penalizaciones de tiempo no pueden ser apeladas de manera convencional. Por eso, el equipo recurrió al mecanismo de derecho de revisión, una herramienta reglamentaria que permite reabrir un caso si aparece un elemento nuevo, significativo y relevante que no estaba disponible al momento de la decisión original.

Ese detalle fue decisivo. Alpine presentó información técnica propia y documentación de FOM que confirmó el error en la medición. Los comisarios aceptaron que se trataba de una evidencia nueva y suficientemente importante, por lo que habilitaron la revisión del caso.

La primera etapa fue determinar si el pedido de Alpine era admisible. Una vez superado ese filtro, los comisarios analizaron el fondo del asunto y resolvieron que las sanciones a Gasly no debían mantenerse.

El proceso marca un antecedente importante porque muestra una vía posible para corregir decisiones basadas en datos técnicos equivocados. Pero también deja expuesto un problema: no todos los pilotos afectados por la misma situación pueden recuperar lo perdido de la misma manera.

EL PROBLEMA CON HAMILTON, PIASTRI Y RUSSELL

Gasly Mónaco Alpine revisión

El caso Gasly no fue el único. En Mónaco hubo varias penalizaciones por exceso de velocidad en boxes. Colapinto, Lewis Hamilton, Oscar Piastri y George Russell también estuvieron entre los pilotos afectados por registros mínimos, algunos de apenas 0,1 km/h sobre el límite.

La diferencia es que varios de ellos cumplieron sus sanciones durante la carrera. Ahí aparece el gran lío reglamentario. Cuando una penalización ya fue servida en pista, no hay una forma simple de devolver el tiempo perdido o reconstruir la carrera como si esa detención extra no hubiera existido.

Gasly, en cambio, recibió sus diez segundos como penalización agregada al final de la competencia. Por eso, al ser anuladas, su tiempo total pudo corregirse y la clasificación se modificó. En los casos de pilotos que entraron a boxes para cumplir sanciones, el daño deportivo ya estaba incorporado al desarrollo de la carrera.

El caso de Russell fue todavía más complejo. Mercedes no cumplió correctamente una penalización inicial de cinco segundos y el británico recibió luego un drive-through. Sin esa secuencia, habría estado en condiciones de pelear directamente por el podio en la pista. Pero al haber cumplido la sanción durante la carrera, el resultado no puede reconstruirse con precisión.

Este punto deja una advertencia incómoda para la FIA: dos pilotos pueden ser afectados por el mismo error técnico, pero sólo uno puede recuperar completamente el resultado si la sanción fue aplicada después de la bandera a cuadros.

UN PRECEDENTE INCÓMODO PARA LA FÓRMULA 1

La revisión de Gasly abre una discusión de fondo para la Fórmula 1. Si una sanción de tiempo no puede apelarse, pero sí puede revisarse por evidencia nueva, los equipos podrían empezar a pensar dos veces antes de cumplir determinadas penalizaciones durante la carrera, siempre que el reglamento les permita diferir su aplicación.

Ese razonamiento es peligroso para la gestión deportiva. La F.1 necesita decisiones claras y ejecutables durante la competencia. Si los equipos empiezan a especular con no cumplir sanciones para buscar una revisión posterior, el sistema puede volverse más frágil y más político.

El problema no es que Alpine haya usado el reglamento. Hizo lo que correspondía y presentó evidencia concreta. El problema es que el caso mostró una grieta: cuando el error viene del sistema oficial de medición, la reparación depende del tipo de penalización y del momento en que fue aplicada.

La FIA deberá revisar el procedimiento, especialmente en circuitos con calles de boxes particulares como Mónaco. La precisión en la medición no puede estar en duda cuando las sanciones se deciden por diferencias de una décima de kilómetro por hora. En una categoría que mide todo al milímetro, un error de base en la distancia utilizada para calcular velocidad es una bomba de tiempo.

QUÉ SIGNIFICA PARA GASLY Y ALPINE

Para Gasly, el cambio es enorme. No se trata sólo de recuperar puntos. Mónaco tiene un peso especial para cualquier piloto, y más todavía para un francés corriendo cerca de casa. Haber cruzado la meta en posición de podio y perderlo por una sanción mínima fue un golpe durísimo. La revisión le devuelve un resultado que en pista ya había conseguido.

Para Alpine, el podio tiene valor deportivo y político. El equipo necesitaba una actuación fuerte en una temporada irregular, y el resultado de Mónaco le da aire en el campeonato. También refuerza la posición interna del equipo, que actuó con rapidez y logró sostener técnicamente su reclamo.

LA FIA DEBERÁ CERRAR LA HERIDA

La restitución del podio a Gasly corrige una injusticia puntual, pero no borra el problema de fondo. Mónaco dejó una carrera alterada por penalizaciones que, según la revisión, se apoyaron en una medición equivocada. El resultado de Gasly pudo arreglarse. El de otros, no del todo.

La Fórmula 1 convive con errores humanos y técnicos, como cualquier deporte. Pero cuando esos errores afectan podios, puntos y carreras completas, la respuesta institucional tiene que ser más sólida que una corrección posterior. El cronometraje oficial es una de las bases de credibilidad del campeonato. Si falla, todo lo demás queda bajo sospecha.

Gasly recuperó el podio. Alpine ganó su batalla reglamentaria. Hadjar perdió una celebración que había vivido como propia. Y la FIA quedó con una tarea urgente: garantizar que una sanción decidida por una diferencia mínima no vuelva a depender de una medición mal calculada.

En una F.1 donde cada milésima pesa, no alcanza con corregir después. Hay que medir bien antes.


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