Flashback: Franco Colapinto y el GP de Canadá que fortaleció su lugar en Alpine
El argentino largó décimo, se mantuvo en zona de puntos durante el primer tramo y volvió a quedar por delante de Pierre Gasly en un fin de semana clave para su continuidad.
La edición 2025 del Gran Premio de Canadá es recordada por los fans de Franco Colapinto por su buen rendimiento con un Alpine escaso de competitividad. Aquella fue su cuarta presentación con el equipo francés. El argentino terminó 13° en el circuito Gilles Villeneuve de Montreal, en una carrera en la que largó desde la décima posición, peleó dentro del Top 10 durante el primer tramo y luego perdió ritmo por la degradación de los neumáticos y las limitaciones del Alpine A525.
El resultado final no alcanzó para sumar puntos, pero tuvo un peso deportivo importante. Colapinto venía de terminar 16° en el Gran Premio de Emilia-Romaña, 13° en Mónaco y 15° en España. En Canadá repitió el 13° puesto de Montecarlo, pero con una actuación más sólida: clasificó bien, superó a Pierre Gasly en la comparación interna y aprovechó una oportunidad de largada que lo puso por primera vez en la quinta fila de una grilla de Fórmula 1.
UNA CLASIFICACIÓN QUE CAMBIÓ EL FIN DE SEMANA DE COLAPINTO

El fin de semana no había empezado bien para Colapinto. Durante los entrenamientos del viernes, el argentino sufrió trompos en la curva 2 en ambas sesiones y quedó lejos de los registros de Gasly. El propio equipo reconoció dificultades en el comportamiento del A525, especialmente en curvas de baja velocidad, uno de los puntos sensibles del trazado canadiense.
Colapinto también fue claro en su diagnóstico: explicó que el auto “no se sentía conectado” y que todavía estaba trabajando para encontrar la confianza necesaria para llevarlo al límite. En un circuito como Montreal, donde la frenada, la tracción y la cercanía de los muros castigan cualquier duda, esa falta de confianza podía transformar el fin de semana en una cuesta arriba.
Pero el sábado cambió el tono. Con una mejora en la puesta a punto y condiciones más favorables, Colapinto logró avanzar a la Q2 y clasificó 12°. El dato no fue menor: Gasly quedó eliminado en Q1, por lo que el argentino fue el único Alpine en la segunda ronda de la clasificación. Para un piloto que todavía estaba intentando afirmarse dentro del equipo, esa diferencia interna fue una señal fuerte.
Después llegaron las penalizaciones a Yuki Tsunoda, de Red Bull, e Isack Hadjar, de Racing Bulls. Con esos cambios, Colapinto avanzó dos lugares y quedó 10° en la grilla, su mejor posición de partida hasta ese momento en la Fórmula 1.
UNA LARGADA FIRME Y UN PRIMER TRAMO COMPETITIVO

Desde la quinta fila, Colapinto largó junto a Alex Albon, de Williams, uno de los rivales directos en la pelea del segundo pelotón. En la partida, el argentino mantuvo su línea por el lado limpio de la pista y logró imponerse a Albon en la curva 1. Fue una maniobra importante no solo por la posición, sino por el mensaje: no salió a sobrevivir, salió a competir.
Durante las primeras vueltas, Colapinto se mantuvo dentro del Top 10 y respondió con buen ritmo frente a autos de rendimiento similar. Ese tramo fue probablemente el más positivo de su carrera. El Alpine no era un auto para pelear de manera natural en zona de puntos, pero el argentino consiguió sostenerse en el grupo durante el primer tercio del Gran Premio.
La estrategia elegida por Alpine fue de una sola parada. Colapinto comenzó con neumáticos medios y entró a boxes en la vuelta 15 para montar el compuesto duro. La apuesta apuntaba a llegar hasta el final con una detención menos, un camino lógico para intentar defender posición en un circuito donde la posición de pista tiene valor.
EL SEGUNDO STINT DEJÓ AL ALPINE SIN MARGEN

El problema apareció con el paso de las vueltas. En el segundo stint, el rendimiento del A525 empezó a caer. La degradación de neumáticos y la pérdida de ritmo dejaron a Colapinto cada vez más lejos del Top 10. Lo que al inicio parecía una opción real de puntos se fue transformando en una carrera de resistencia defensiva.
El argentino perdió terreno y finalmente cruzó la meta en el 13° lugar. Frío, el resultado puede parecer discreto. Pero puesto en contexto fue otra cosa: en un circuito desconocido, con un auto lejos de ser competitivo y después de un viernes complicado, Colapinto completó su actuación más convincente con Alpine.
Canadá mostró algo que para el equipo era tan importante como el resultado: cuando el auto encontraba una ventana mínimamente razonable, Colapinto podía estar a la altura. No necesitaba milagros, necesitaba una plataforma que no lo dejara peleando contra el volante desde la primera vuelta.
UNA SEÑAL PARA ALPINE
La actuación de Colapinto en Montreal llegó en un momento sensible. Alpine aún no había confirmado quién ocuparía el segundo asiento junto a Gasly para el resto de la temporada y el propio equipo había indicado que esa definición llegaría después del Gran Premio de Austria, previsto para el 29 de junio.
En ese contexto, Canadá fue una carrera útil para el argentino. No por el puesto 13 en sí mismo, sino por el conjunto: reacción después de un viernes difícil, clasificación sólida, superación interna frente a Gasly, buena largada y un primer tramo competitivo en zona de puntos. En una Fórmula 1 donde muchas veces el resultado final tapa los matices, ese fin de semana dejó varios argumentos a favor de Colapinto.





