Ferrari 12Cilindri Tailor Made: el V12 como lienzo, el lujo como relato
Diseño, artesanía coreana y una narrativa estética profunda se combinan para demostrar que, en Maranello, el lujo del futuro ya no pasa solo por la potencia, sino por el significado.
Ferrari sabe hacer autos rápidos. Lo demostró mil veces. Pero cuando decide ir más allá de la velocidad, lo que aparece no es un ejercicio de exceso, sino de criterio. El Ferrari 12Cilindri Tailor Made es eso: una pieza única donde la marca italiana utiliza su programa de personalización no para gritar exclusividad, sino para contar una historia. Y lo hace con una profundidad poco habitual, incluso para Maranello.
Este proyecto llevó casi dos años de desarrollo y nació de una colaboración poco convencional entre el Ferrari Styling Centre, el equipo creativo de Cool Hunting y cuatro jóvenes artistas coreanos. No hay aquí tuning, exageración ni ruptura violenta con la tradición. Hay, en cambio, una lectura cultural que transforma al 12Cilindri en algo más cercano a una obra de arte contemporáneo que a un simple objeto de deseo.

La creación de este ejemplar estuvo a cargo de Evan Orensten y Josh Rubin, de Cool Hunting, junto con la curadora JaeEun “Jane” Lee. El resultado final es un Ferrari que no necesita explicar su exclusividad con cifras, récords o tiempos por vuelta.
NO ES PERSONALIZACIÓN: ES INTERPRETACIÓN
El Ferrari 12Cilindri Tailor Made no busca modificar la esencia del auto, sino interpretarla. Cada decisión estética responde a una narrativa clara, donde diseño, materiales y color dialogan con referencias culturales externas al universo clásico de Ferrari. El resultado es sutil, sofisticado y, sobre todo, coherente.
La carrocería está pintada en Yoonseul, un tono verde iridiscente que cambia según la luz, mutando hacia el violeta con reflejos azules. Inspirado en las cerámicas celadón y en la energía urbana de Seúl, el color rompe con la paleta tradicional de Ferrari sin perder elegancia.

En el interior, la artista Dahye Jeong reinterpreta el tradicional trenzado coreano de crin de caballo y lo integra en asientos, piso y techo. El gesto más fuerte aparece en el tablero, donde una pieza tejida a mano se convierte en el centro visual del habitáculo. No es un detalle decorativo: es una declaración de intención.
A esto se suma una placa realizada artesanalmente, con el nombre del proyecto escrito en caligrafía tradicional coreana. Un gesto mínimo, pero cargado de significado, que transforma al auto en un objeto con identidad propia.
TRANSPARENCIAS, SÍMBOLOS Y CONTRASTE
Hyunhee Kim aporta una capa conceptual adicional mediante superficies translúcidas inspiradas en objetos tradicionales coreanos. Estas aparecen tanto en el exterior como en el interior, reinterpretando símbolos históricos de la marca: los escudos de la Scuderia Ferrari, los tapones, la placa con la “F” larga y el Cavallino Rampante.

Por su parte, TaeHyun Lee introduce detalles en blanco en zonas inesperadas como las pinzas de freno y las levas de cambio. El contraste es elegante, casi silencioso, pero rompe con décadas de códigos visuales sin necesidad de levantar la voz.
El capítulo más audaz del proyecto llega con el tratamiento sensorial. El dúo artístico Graycode y jiiiiin tomó el sonido del V12 atmosférico de 6.5 litros, con 819 HP y 500 lb-pie de torque, y lo transformó en un patrón visual. Luz y color se proyectan sobre la carrocería para representar gráficamente el rugido del motor.

No es un truco tecnológico ni una experiencia inmersiva pasajera. Es una traducción artística del alma mecánica del auto. Algo que Ferrari nunca había explorado de esta manera.
El 12Cilindri Tailor Made demuestra que el lujo contemporáneo no pasa por tener más, sino por decir algo. Y en este caso, lo que dice Ferrari es claro: el futuro también se construye escuchando otras culturas, otros lenguajes y otras formas de entender la belleza.



