
Bugatti Destrier: el Bolide abandona el circuito para convertirse en una obra única
El tercer ejemplar del exclusivo Programme Solitaire conserva el motor W16 de 1.600 CV, pero reemplaza la agresividad aerodinámica del Bolide por una carrocería más elegante y artesanal. Solo habrá uno.
Bugatti tomó el monocasco de fibra de carbono y el motor W16 del radical Bugatti Bolide, eliminó buena parte de su aerodinámica visible y construyó un automóvil completamente diferente. El resultado se llama Bugatti Destrier, mide apenas un metro de alto y será un ejemplar único realizado para un cliente cuya identidad no fue revelada.
El Destrier conserva el conjunto mecánico de un auto concebido exclusivamente para circuito, pero su propósito ya no es perseguir récords. Bugatti lo define como una “escultura de velocidad” y lo ubica dentro de su Programme Solitaire, el departamento dedicado a producir vehículos únicos para algunos de sus clientes más exclusivos. Es la tercera creación de esta división, después del Brouillard y el F.K.P. Hommage.
DEL SALVAJISMO DEL BOLIDE A LA ELEGANCIA

El punto de partida difícilmente podría ser más extremo. El Bugatti Bolide fue desarrollado alrededor del motor W16 de 8.0 litros, cuatro turbocompresores y 1.600 CV. Ppesa 1.406 kilos y puede alcanzar una velocidad máxima de 380 km/h. No fue creado para viajar con comodidad ni para desfilar por concursos de elegancia: nació para girar rápido en un circuito.
El Destrier utiliza su monocasco y conserva el mismo conjunto motopropulsor, aunque la carrocería cambia por completo. Desaparecen el enorme alerón posterior, las superficies más agresivas y buena parte de los apéndices que caracterizan al Bolide. En su lugar aparece una silueta limpia, baja y con los componentes aerodinámicos mucho más integrados al diseño.

La altura total de apenas un metro lo convierte en el Bugatti más bajo construido hasta ahora. Las ruedas también abandonan la configuración del auto de circuito: utiliza llantas de 20 pulgadas en el eje delantero y de 21 pulgadas atrás, frente a las de 18 pulgadas del Bolide.
El habitáculo queda hundido entre los guardabarros delanteros. Detrás de las puertas, la carrocería se estrecha de manera pronunciada y vuelve a ensancharse sobre las ruedas posteriores. Esa cintura exagerada, más propia de un boceto inicial que de un vehículo terminado, define buena parte de su personalidad.
EL SIGNIFICADO DE DESTRIER

El nombre procede del término utilizado para identificar a los caballos de guerra más fuertes y apreciados por los caballeros medievales. Bugatti trasladó esa referencia no solo a las proporciones exteriores, sino también a varios detalles artesanales.
La tradicional parrilla con forma de herradura es más ancha que la del Bolide. La característica línea en C de la marca ya no recorre el lateral de manera continua: se interrumpe antes del guardabarros delantero y reaparece para conectarse visualmente con la parrilla.
En la parte posterior aparece un alerón integrado que recuerda al utilizado por el Chiron Profilée. No tiene la monumentalidad del componente instalado en el Bolide, aunque continúa formando parte de la silueta y permite conservar cierta identidad deportiva.
La carrocería está terminada en Sapphire Celeste, un azul desarrollado exclusivamente para este automóvil. La pintura utiliza varias capas y partículas de brillo inspiradas en los diamantes.
UN BUGATTI ÚNICO

Mientras el nuevo Tourbillon representa la próxima etapa tecnológica de Bugatti, el Destrier confirma que la marca todavía puede extraer valor -y exclusividad- de la arquitectura W16.
El Programme Solitaire no busca fabricar grandes series ni batir récords de ventas. Su negocio consiste en utilizar plataformas existentes para producir piezas irrepetibles, con carrocerías, materiales y terminaciones desarrolladas alrededor de un único propietario.
En ese contexto, los 1.600 CV casi quedan en segundo plano. Bugatti no comunicó cifras propias de peso, aceleración o velocidad máxima para el Destrier. Tampoco reveló cuánto pagó su dueño. La prioridad del proyecto está en las proporciones, la artesanía y la posibilidad de transformar un arma de circuito en un automóvil destinado a los grandes concursos de elegancia.
Una curiosa manera de domesticar al Bolide: conserva intacto su corazón, pero ahora viste de gala.
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