Aston Martin y Honda enfrentan su primera gran tormenta
Fallos reiterados en la unidad de potencia durante los test comprometen la fiabilidad del AMR26 y obligan al equipo a reaccionar de urgencia antes del GP de Australia.
La temporada 2026 marca el inicio de una nueva etapa técnica en la Formula 1, con reglamentos de motor completamente renovados y asociaciones estratégicas que redefinen el mapa competitivo. En ese escenario, Aston Martin apostó todo a su alianza exclusiva con Honda, convencida de que la combinación de un nuevo campus tecnológico en Silverstone y el acuerdo con el fabricante japonés sería la base para pelear por el título.
Sin embargo, antes incluso de que el campeonato levante el telón en el Gran Premio de Australia, el proyecto ya enfrenta un obstáculo mayor: problemas graves de fiabilidad en la unidad de potencia nipona que ponen en duda la preparación del AMR26 diseñado por Adrian Newey para competir con normalidad desde la primera carrera.
BAHREIN: MÁS TIEMPO EN BOXES QUE EN PISTA

Durante los test de pretemporada en Bahrein, el AMR26 sufrió múltiples fallos mecánicos vinculados al sistema híbrido. Las vibraciones del nuevo V6 habrían provocado problemas en la batería, alojada dentro del chasis, generando interrupciones constantes en el programa de pruebas.
El resultado fue evidente: Aston Martin no pudo completar su plan de test. La escudería pasó más tiempo en el garaje que acumulando kilómetros, lo que impide validar configuraciones aerodinámicas y comenzar a trabajar en el desarrollo real del auto.
Honda reconoció que las vibraciones del motor de combustión interna estaban afectando la fiabilidad del sistema híbrido. En determinadas condiciones, el V6 no logra recargar correctamente la batería, comprometiendo la entrega de energía eléctrica y reduciendo el rendimiento. Sin fiabilidad básica, hablar de prestaciones queda en segundo plano.
AUSTRALIA ESTUVO EN DUDA

El impacto fue tan serio que, internamente, se evaluó la posibilidad de no viajar a Melburne. Invocar una situación de fuerza mayor habría sido una opción contractual, pero con consecuencias directas bajo el Acuerdo de la Concordia, incluyendo posibles sanciones económicas y un daño reputacional significativo en el arranque de la nueva era.
Finalmente, los autos de Fernando Alonso y Lance Stroll estarán en la primera carrera del año. Sin embargo, el objetivo inmediato sería simplemente cumplir con la regla del 107% para clasificar y priorizar la gestión de riesgo durante la carrera. Un escenario impensado meses atrás.
UNIDAD DE CRISIS Y REACCIÓN INTERNA
Ante la magnitud del problema, se activó una unidad de crisis conjunta entre Aston Martin y Honda. El equipo técnico liderado por Newey trabaja en coordinación directa con la base de Sakura para acelerar soluciones.

Además, el director estratégico Andy Cowell -quien encabezó el exitoso departamento de motores Mercedes en la era híbrida anterior- fue enviado a Japón para colaborar en la resolución técnica. La prioridad es clara: recuperar fiabilidad antes de pensar en rendimiento.
Según trascendió, incluso habría preocupación por una posible falta de potencia del motor en determinadas fases, lo que impediría optimizar la recarga de energía bajo las nuevas exigencias reglamentarias.
UN PROYECTO CONDICIONADO DESDE EL INICIO
La alianza Aston Martin–Honda fue presentada como la plataforma para disputar el título mundial. Lawrence Stroll invirtió de manera agresiva en infraestructura, tecnología y fichajes estratégicos para dar ese salto definitivo.
Pero el problema en el corazón del auto -la unidad de potencia-compromete todo el plan. Sin kilometraje constante, no se puede evaluar aerodinámica ni planificar evoluciones. Así el proyecto 2026 nace condicionado.
Y en la Fórmula 1 moderna, recuperar terreno perdido desde la primera carrera es una tarea compleja.



