Por qué los Alpine de Colapinto y Gasly se convirtieron en chicanas móviles en México
El análisis técnico de un experto reveló cómo la altitud, el calor y un diseño aerodinámico equivocado dejaron sin oxígeno al A525. Gasly y Colapinto, los últimos entre los que completaron el GP.
El Gran Premio de México dejó a Alpine sin aire. Literalmente. En el circuito del Autódromo Hermanos Rodríguez, donde la atmósfera es un 30% menos densa que al nivel del mar, el equipo francés sufrió un cóctel letal de calor, altitud y un auto que no estaba preparado para esas condiciones. Ni Pierre Gasly ni Franco Colapinto pudieron escapar del fondo: cruzaron la meta 15° y 16°, últimos entre los autos que completaron la carrera.
UN ENEMIGO INVISIBLE: EL AIRE DELGADO
A más de 2.200 metros de altura, el aire de Ciudad de México reduce drásticamente la carga aerodinámica y complica la refrigeración de todos los componentes del auto.

“El aire aquí tiene un 30% menos de densidad que al nivel del mar, y eso no solo afecta la carga aerodinámica, sino también la capacidad de disipar calor”, explicó el especialista técnico Paolo Filisetti en RacingNews365.
Alpine intentó compensar abriendo rejillas adicionales en la carrocería, pero el remedio fue insuficiente: el calor en los frenos terminó trasladándose a las llantas, aumentando la presión de los neumáticos y reduciendo la adherencia, lo que derivó en degradación prematura. Una espiral térmica imposible de frenar.
MOTOR DÉBIL, FILOSOFÍA EQUIVOCADA
El Alpine A525 ya venía arrastrando limitaciones en potencia pura, pero en México la falta de aceleración inicial y de eficiencia en la recuperación de energía (ERS) fue evidente. En los primeros metros de la larga recta principal, el auto perdía terreno frente a todos sus rivales.
A eso se sumó un chasis pensado para generar alta carga aerodinámica, una virtud que se transforma en debilidad cuando el aire es escaso. “La filosofía de diseño de Alpine se basa en la fuerza aerodinámica. Pero en México, esa fortaleza no sirve: simplemente no hay aire suficiente para aprovecharla”, apuntó Filisetti.
COLAPINTO Y GASLY, SIN MARGEN PARA MÁS
Durante la carrera, Colapinto llegó a rodar por delante de Gasly, pero ambos quedaron atrapados en un pelotón sin ritmo ni temperatura óptima de neumáticos. El argentino finalizó a apenas 296 milésimas de su compañero, demostrando consistencia pese a un auto que no respondía.

Gasly, por su parte, cruzó la meta a 37 segundos de Lance Stroll (Aston Martin), reflejo de un déficit global que no puede explicarse por una sola causa. Más bien fue una tormenta perfecta: motor sin oxígeno, frenos al límite y un concepto de auto que no respira a esa altitud.
UNA LECCIÓN PARA BRASIL
En Alpine saben que el desafío de Interlagos será distinto, pero las preocupaciones siguen. El A525 necesita eficiencia en la refrigeración y una respuesta más elástica del motor si quiere volver a los puntos. Por ahora, el diagnóstico de Filisetti es claro: “El problema de Alpine no fue uno solo. Fue una suma de tres: calor, motor y aerodinámica. En el aire enrarecido de México, el auto simplemente no respiró.”
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