ACA vs. ACTC: El conflicto que agudiza la fractura del automovilismo argentino
Matías Rodríguez no podrá competir en el Mundial Rotax por no recibir la licencia internacional del ACA, en medio de una disputa con la ACTC que expone la fractura del automovilismo nacional.

Inscripto para defender su título en el Mundial Rotax de Bahréin a fin de mes, el piloto bonaerense Matías Rodríguez es rehén de la grieta que vive nuestro automovilismo a partir de la disputa entre el Automóvil Club Argentino (ACA) y la Asociación Corredores del Turismo Carretera (ACTC).
Esta batalla por el poder deportivo en el territorio argentino suma así un episodio crítico: Rodríguez no puede obtener la licencia internacional que expide el ACA por el simple hecho de competir en categorías bajo la órbita de la ACTC. La situación expone cómo los pilotos quedan atrapados en una guerra de poder institucional que amenaza sus carreras.
EL ORIGEN DEL CONFLICTO: DOS ENTES, UN SOLO PODER DEPORTIVO

Para entender este embrollo hay que remontarse a noviembre de 2023 cuando la Comisión Deportiva Automovilística del ACA decidió reordenar la entrega de licencias médicas. Esto molestó a la ACTC porque sacaba del juego a la empresa Medicina de Alta Competición (MAC), que históricamente se encargaba de expedir este tipo de permisos para sus licenciados.
Lejos de tratar de llegar a un acuerdo, la ACTC decidió emprender su propio camino como ente fiscalizador, algo que hasta el momento podía hacer con el aval del ACA como Autoridad Deportiva Nacional (ADN) reconocida por la Federación Internacional del Automóvil. Es así que la entidad teceísta decidió ampliar su imperio deportivo y en diciembre de 2023 anunció que comenzaría a fiscalizar el Turismo Nacional (APAT) y el Turismo Pista, competencias hasta entonces bajo la esfera del ACA.
La maniobra de la ACTC significó un abierto desafío al ordenamiento de la actividad. De hecho, al desconocer al ACA como ADN, la ACTC ignoró los estamentos del Código Deportivo Internacional de la FIA que ella misma había aceptado y firmado en 2001 tras otro conflicto que duró solo unos meses.
El ACA reaccionó revocando en marzo de 2024 el permiso que había otorgado a la ACTC para fiscalizar sus categorías tradicionales (TC, TC Pista y Top Race), quitándole el aval formal de la FIA a esas competencias
En la práctica, la ACTC pudo seguir organizando sus campeonatos, pero sus carreras quedaron al margen del sistema FIA, con consecuencias latentes. Una de ellas, advertida desde entonces, es que los pilotos exclusivamente ligados a categorías ACTC perderían acceso a la licencia internacional emitida por la CDA del ACA.
Durante 2024, la tensión escaló: la ACTC se mantuvo firme en su postura y el automovilismo argentino quedó partido en dos estructuras paralelas.
APOYO DE LA FIA Y UN ESPALDARAZO DESDE EL GOBIERNO
El cisma llegó a oídos de la Federación Internacional del Automóvil. En octubre de 2024, Fabiana Ecclestone –vicepresidenta de la FIA para Sudamérica– envió una carta al presidente del ACA, César Carman, instando a resolver el conflicto y recordando que toda competencia debe organizarse conforme al CDI de la FIA.
La misiva remarcó el apoyo de la entidad madre hacia el ACA, subrayando la necesidad de encauzar el automovilismo argentino bajo una base deportiva e institucional unificada. Tal es así que la dirigente recordó que cualquier intento de pedir una fecha por un Mundial iba a quedar desestimada si este conflicto no se resolvía…

El respaldo internacional fue seguido por una intervención inédita del Estado argentino. A través de la Resolución 207/2025 –publicada en mayo de 2025– la Jefatura de Gabinete reconoció formalmente al ACA como la única autoridad habilitada para fiscalizar el automovilismo deportivo en el país.
La norma, efectiva desde julio, lanzó un mensaje claro: toda competencia fuera del paraguas del ACA carecerá de validez legal y deportiva reconocida. En otras palabras, puso negro sobre blanco lo que ya dictaba el reglamento internacional, reforzando la posición del ACA y dejando a la ACTC en “offside” legal.
Lejos de amilanarse, la ACTC decidió ignorar también este mandato gubernamental, profundizando la incertidumbre.
EL CASO MATÍAS RODRÍGUEZ
En este contexto explosivo estalló el caso de Matías Rodríguez. Piloto de 37 años, con trayectoria en TC Pista, Top Race y actualmente en TC Pick Up, Rodríguez brilló fuera del ámbito ACTC: fue subcampeón mundial 2024 de karting Rotax (categoría DD2 Master). Paradójicamente, a principios de 2025 el propio ACA premió su logro internacional, reconociendo su actuación destacada.

Pero el idilio duró poco. Ahora, a días de viajar a Bahréin para el Mundial Rotax 2025, Rodríguez no puede obtener la licencia deportiva internacional que expide la CDA del ACA, documento indispensable para competir en eventos FIA. ¿El motivo? Su pecado deportivo de correr en el TC Pick Up, categoría fiscalizada por la ACTC.
“El conflicto creímos que se iba a solucionar… Iniciamos el pedido formal de la licencia y off the record ya me decían que iba a estar difícil, que no la iban a dar. Ahora eso quedó por escrito”, relató Rodríguez días atrás, con mezcla de decepción e incertidumbre, a Campeones.
Efectivamente, el piloto recibió la confirmación oficial: el ACA le negó la licencia debido a su afiliación a categorías extra-ACA. Cabe destacar que Rodríguez había firmado un documento aceptando esta eventual consecuencia al momento de competir bajo la órbita de la ACTC, consciente del riesgo.
Aun así, confiaba en que primaría el sentido común dada la relevancia de representar a Argentina en un mundial. “Llama la atención esta decisión, habiendo tenido grandes resultados representando a Argentina y al ACA también”, señaló, sin ocultar su bronca.

Desde la vereda opuesta, el ACA sostiene que solo está aplicando el reglamento. Eduardo Baca, presidente de la CDA, explicó que la institución “no puede salirse de las normativas de la FIA” y que incumplirlas implicaría arriesgar sanciones internacionales.
En virtud del CDI, el ACA no puede otorgar licencias a quienes no compiten en categorías bajo su licencia nacional. Rodríguez acusa al ACA de impedirle “trabajar”, privándolo de correr en el exterior, mientras que el ACA responde que se trata de consecuencias auto-infligidas por la ACTC y sus pilotos al no respetar la estructura deportiva vigente. De hecho, Baca recuerda que hasta fines de 2023 los pilotos de ACTC sí accedían a licencias FIA –porque actuaban dentro del marco ACA– y que fue la ruptura institucional lo que dejó a Rodríguez y a otros en esta situación límite.
DIÁLOGO TRUNCADO Y PILOTOS EN SILENCIO
Mientras el tiempo corre para el mundial de Bahréin, no hay visos de solución negociada. El ACA, respaldado por el Estado y la FIA, ha tendido puentes: “desde que asumí estoy llamando al diálogo, le ofrecí a la ACTC integrarse a la Mesa Directiva de la CDA… planteé todas las aperturas posibles”, reveló Baca, lamentando la falta de respuesta.
Sin embargo, la ACTC se niega a dialogar. Sus directivos llegaron a minimizar la disputa afirmando que “no hay conflicto” con el ACA, al tiempo que mantienen a su entidad cerrada en sí misma. Los reiterados intentos de acordar una tregua institucional han chocado contra una negativa rotunda: la ACTC opta por hacer oídos sordos y seguir con su autonomía de facto.

En el medio quedan los pilotos, que miran con preocupación pero callan. Ningún referente de las categorías ACTC ha osado desafiar públicamente la línea oficial. ¿La razón? En los boxes se habla del temor a represalias: la ACTC tiene en sus manos los destinos deportivos (y económicos) de decenas de corredores.
La lealtad forzada prevalece sobre la necesidad de que las dos entidades solucionen el conflicto. Incluso se esgrime el concepto de “libertad” para defender que cada piloto corra donde quiera, pero como señala Baca, “hay una incongruencia en términos de libertad de lo que están hablando”, dado que bajo la órbita ACTC los pilotos tampoco son enteramente libres de elegir en qué categorías correr (y hay audios con lo demuestran). En definitiva, el miedo a quedar fuera del sistema silencia las voces que podrían clamar por una solución.
¿QUIÉN PIERDE EN ESTA GUERRA?
La novela ACA-ACTC suma capítulos pero ningún ganador. Pierden los pilotos, como Matías Rodríguez, frenados en sus sueños internacionales por una disputa dirigencial. Pierde el automovilismo argentino, dividido y debilitado en la escena global.
Todo mientras dos sectores se enrocan en sus posiciones: de un lado el ACA, custodio de la legalidad deportiva; del otro la ACTC, aferrada a su poder y la relevancia de organizar el campeonato de la categoría más popular. En esta pugna de egos e intereses, resulta crítico preguntarse: ¿hasta cuándo los pilotos seguirán siendo moneda de cambio?
Un análisis crítico muestra que la falta de unidad y el temor a desafiar el status quo solo prolongan el estancamiento. Sin valentía y altura dirigencial –y sin pilotos dispuestos a alzar la voz– la grieta seguirá cobrando víctimas deportivas. Rodríguez es, tristemente, el protagonista actual de esta historia, pero podría no ser el último. La pelota está del lado de los dirigentes… y el reloj, implacable, sigue corriendo.





Me parece muy mal, esta situación, ya que todo un país pierde la representación a nivel mundial, por caprichos y negocio de pocos. Y Matias Rodriguez, debería denunciar a la justicia ordinaria y escribirle a la F.I.A., para que resuelva su participación y se terminen de buen vez, los curros…
Esto se soluciona fácilmente. La ACTC debe reunirse con el ACA en un sitio neutral, admitir que se equivocaron y aceptar SIN CUESTIONAMIENTO ALGUNO lo que la gente de Avenida Del Libertador imponga. Una vez que se extinga el Tur Car 2000 y se devuelva todo lo quitado al ACA se acaba el problema
Y que el ACA ponga una cláusula donde en caso de otra acción similar, la ACTC pierde el Turismo Carretera y sus teloneras más las categorías de Pick Up