
Hennessey Blackbird: el hiperdeportivo analógico que vale 2,5 millones de dólares
El tercer modelo propio de Hennessey tendrá un V8 atmosférico de hasta 850 CV, caja manual, tracción trasera y un habitáculo sin pantallas. Alcanzará 354 km/h, se fabricarán solamente 71 unidades y las primeras entregas están previstas para 2029.
Sin turbos, asistencia eléctrica, transmisión automática ni pantallas. Hennessey presentó el Hennessey Blackbird, un hiperdeportivo que recupera una fórmula cada vez menos frecuente: motor atmosférico, caja manual, tracción trasera y el menor número posible de intermediarios entre el conductor y la mecánica.
Se trata del tercer modelo desarrollado por Hennessey Special Vehicles después de los Venom GT y Venom F5. Sin embargo, esta vez el fabricante de Texas no colocó la búsqueda de una velocidad récord por encima de todo. El objetivo declarado es construir un auto de altas prestaciones que también pueda utilizarse para recorrer largas distancias.
El Blackbird toma su nombre y buena parte de su identidad visual del Lockheed SR-71 Blackbird. La influencia aeronáutica aparece en las proporciones, las líneas de la carrocería y diferentes soluciones aerodinámicas.
UN V8 ATMOSFÉRICO QUE SUPERARÁ LAS 9.000 RPM

El corazón del Hennessey Blackbird será un nuevo motor V8 atmosférico de 6,2 litros desarrollado junto con Ilmor Engineering, compañía con una extensa trayectoria en el automovilismo.
La potencia definitiva todavía no fue homologada. Hennessey proyecta una entrega de entre 800 y 850 CV, con un régimen máximo superior a las 9.000 rpm. La marca sostiene que podría convertirse en uno de los motores V8 atmosféricos para vehículos de calle más potentes y capaces de alcanzar un mayor régimen de giro.
Toda la potencia llegará exclusivamente a las ruedas traseras mediante una caja manual de seis velocidades. El sistema tendrá una rejilla metálica y el mecanismo del selector quedará expuesto dentro del habitáculo.
MENOS DE 1.360 KILOS Y ESTRUCTURA DE CARBONO

Hennessey estima que el Blackbird podrá acelerar de 0 a 96 km/h en 2,5 segundos. La velocidad máxima prevista es de 354 km/h.
Para alcanzar esas prestaciones sin recurrir a la sobrealimentación ni a un sistema híbrido, Hennessey apuesta por una construcción liviana. El Blackbird utiliza un monocasco específico de fibra de carbono y paneles de carrocería fabricados con el mismo material.
El objetivo es mantener el peso en seco por debajo de los 1.360 kilos. La configuración también incluirá una suspensión de arquitectura interna con amortiguación adaptativa, frenos ABS, control de tracción y neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2. La marca ofrecerá dos diseños exclusivos de llanta de 20 pulgadas.
AERODINÁMICA INSPIRADA EN EL SR-71 BLACKBIRD

El homenaje al avión estadounidense no se limita al nombre. La carrocería presenta una silueta alargada y una marcada línea lateral inspirada en el perfil del SR-71.
El elemento más particular se encuentra en la parte trasera. El Blackbird posee dos estabilizadores verticales móviles que se despliegan automáticamente cuando el vehículo alcanza los 114 km/h. Al hacerlo adoptan un ángulo de 71 grados, otra referencia directa a la denominación del avión.
Los estabilizadores también pueden accionarse manualmente. Además de aportar una función aerodinámica, reemplazan visualmente al gran alerón trasero utilizado por otros hiperdeportivos.
Las cuatro salidas de escape poseen una disposición en forma de diamante inspirada en el Bell X-1, el avión pilotado por Chuck Yeager que en 1947 se convirtió en el primero en superar la velocidad del sonido. El diseño se completa con pontones laterales influenciados por la Fórmula 1 y pequeños apéndices derivados de los prototipos LMP1.
UN INTERIOR SIN PANTALLAS

El habitáculo continúa con el planteo analógico. No hay tablero digital, pantalla multimedia ni comandos integrados en el volante. En su lugar aparecen cinco instrumentos convencionales, con un gran cuentavueltas central graduado hasta las 10.000 rpm.
La caja manual con rejilla ocupa un lugar destacado entre los asientos. También hay una llave física de encendido, botones tradicionales y un selector giratorio para modificar los modos de conducción.
La conectividad no fue eliminada por completo. Las funciones de navegación, Apple CarPlay y Android Auto podrán ejecutarse desde el teléfono del conductor, colocado en un soporte específico desarrollado por Hennessey. De esa manera, el dispositivo funcionará como centro multimedia sin necesidad de incorporar una pantalla fija.
Las puertas tienen apertura tipo ala de gaviota y el Blackbird ofrecerá, de manera opcional, un techo denominado Sky Glass. Su diseño asimétrico también está inspirado en la cabina del SR-71.
PENSADO PARA VIAJAR MÁS DE 1.200 KILÓMETROS DIARIOS

A pesar de su configuración, Hennessey no presenta al Blackbird como un auto destinado exclusivamente a circuitos o recorridos cortos. La compañía asegura que fue concebido para cubrir más de 1.290 kilómetros en una sola jornada.
Por ese motivo tendrá un habitáculo más amplio que el del Venom F5, mayor superficie vidriada, suspensión adaptativa y un trabajo específico para reducir ruidos y vibraciones.
El espacio de carga delantero permitirá transportar dos valijas de cabina. También habrá compartimientos adicionales detrás de los ocupantes y dentro del habitáculo. Un detalle bastante menos heroico, pero llamativo: tendrá cuatro portavasos para solamente dos plazas.
PRECIO, PRODUCCIÓN Y FECHA DE LANZAMIENTO

Hennessey fabricará solamente 71 unidades del Blackbird, todas diseñadas, desarrolladas y producidas en Texas. El precio partirá de los 2,5 millones de dólares antes de impuestos y personalizaciones.
La producción para clientes está prevista entre 2029 y 2030, después de que finalice el programa del Venom F5, algo proyectado para 2028. El vehículo será homologado para los principales mercados internacionales y contará con los correspondientes sistemas de seguridad, incluidos airbags. Más de dos tercios de la producción ya fueron adjudicados antes de su presentación pública.
Con el Blackbird, Hennessey abre una nueva etapa: mantiene prestaciones propias de un hiperdeportivo, pero las combina con una mecánica atmosférica, una caja manual y un interior deliberadamente alejado de la digitalización.
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