
Cavigliasso y Pertegarini dan el salto al Dakar 2027 con una Toyota Hilux T1+
Los cordobeses dejaron atrás el proyecto que los acercaba al GWM Tank 700 en Stock y competirán en Ultimate con una Hilux de SVR
Hay decisiones que cambian un calendario y otras que cambian la escala de una carrera. Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini se encontraron con ambas al mismo tiempo: el proyecto que los acercaba al Dakar 2027 con un GWM Tank 700 no llegó a consolidarse y, en lugar de esperar, la dupla cordobesa eligió subir la apuesta.
En enero estarán en la categoría Ultimate, la división principal de los autos, con una Toyota Hilux T1+ del equipo SVR. Para los campeones del Dakar y del Mundial de Rally-Raid 2025 no será simplemente estrenar otra camioneta. Será aprender a correr de nuevo en un territorio donde cada decisión ocurre a mayor velocidad y con rivales que llevan años compitiendo en la cima.
DEL PROYECTO CON GWM AL DESAFÍO MAYOR

El plan original tenía una lógica deportiva y comercial muy clara. Cavigliasso y Pertegarini habían sido convocados por GWM para integrar su proyecto oficial con el Tank 700, un SUV de producción preparado para competir en la categoría Stock. El vehículo acababa de mostrar su potencial en el Taklimakan Rally, donde el programa de la marca china fue protagonista y puso a prueba el modelo en uno de los desiertos más exigentes de Asia.
La pareja de General Cabrera se quedó con la victoria después de una carrera por demás exigente. Sin embargo, el fabricante decidió prolongar el desarrollo del Tank 700 antes de comprometer el programa en el Dakar. La puerta de Stock quedó así entreabierta, pero sin el calendario que los cordobeses necesitaban para preparar una temporada completa.
La respuesta fue inmediata. En vez de quedarse atados a una espera, buscaron un proyecto capaz de ofrecerles un desafío todavía mayor. La alternativa apareció en Sudáfrica: una Toyota Hilux T1+ de SVR y un lugar en Ultimate, la categoría en la que compiten los autos más rápidos y sofisticados del rally raid.
ULTIMATE NO ES SOLO OTRA CATEGORÍA

El nombre Hilux puede sugerir una relación directa con la camioneta que se vende en los concesionarios, pero la T1+ es otra cosa. Se trata de un prototipo de competición construido alrededor de un chasis tubular, con carrocería compuesta, suspensiones de largo recorrido, transmisión integral y soluciones desarrolladas específicamente para atravesar el desierto a alta velocidad.
El cambio desde las categorías en las que Cavigliasso y Pertegarini construyeron su trayectoria supone mucho más que aumentar la potencia. En Ultimate hay que frenar más tarde, absorber golpes más fuertes, administrar una camioneta más grande y rápida y tomar decisiones con un margen de error todavía menor.
También cambia el ritmo de la navegación: la información de Valentina debe llegar con precisión absoluta mientras Nicolás trabaja sobre un auto que puede cubrir mucha más distancia en pocos segundos.
Por eso el salto no puede medirse solo por el resultado del Dakar. La dupla tendrá que adaptarse a una nueva posición de manejo, a los sistemas del vehículo, a los procedimientos del equipo y a una competencia en la que conviven estructuras oficiales, pilotos de enorme experiencia y presupuestos muy superiores.
UNA HILUX DESARROLLADA POR SVR

SVR Racing es una estructura sudafricana vinculada al entorno de Toyota Gazoo Racing South Africa y especializada en el diseño y la construcción de la Hilux Evo T1+. La propia SVR define su actividad como una combinación de ingeniería, fabricación y preparación de vehículos para las principales pruebas de rally raid.
La Hilux que utilizarán Cavigliasso y Pertegarini no será atendida por la escuadra oficial Toyota Gazoo Racing W2RC, pero sí pertenece a una plataforma técnica con experiencia en el Dakar y en el Campeonato Mundial de Rally-Raid. Esa diferencia es importante: el proyecto no tendrá necesariamente los mismos recursos que el equipo de fábrica, aunque contará con una base conocida y desarrollada para competir en Ultimate.
Para los argentinos, esa combinación ofrece un punto de partida razonable. No llegan a un auto experimental ni a una estructura que recién está descubriendo el desierto. Llegan a una máquina probada, pero deben convertir esa herramienta en un conjunto competitivo. La historia reciente de la pareja demuestra que sabe hacerlo: su mejor rendimiento apareció siempre cuando pudo trabajar durante una temporada completa sobre un proyecto y no cuando tuvo que improvisar carrera a carrera.
MARRUECOS, EL LABORATORIO ANTES DEL DAKAR

El primer gran objetivo será acumular kilómetros. El programa contempla un total de diez días de pruebas en Marruecos, con ensayos específicos y la participación en las cinco etapas del Rallye du Maroc, previstas del 29 de septiembre al 3 de octubre.
La clásica competencia marroquí tendrá cinco etapas cronometradas. La primera unirá Agadir con Zagora y las siguientes se desarrollarán alrededor de esa ciudad, en el corazón del desierto.
Durante esos en Marruecos, Cavigliasso y Pertegarini podrán definir la posición de conducción, la puesta a punto de las suspensiones, la gestión de los neumáticos, las notas de navegación, los procedimientos de asistencia y la comunicación con los ingenieros. El Rallye du Maroc será, además, la primera referencia para saber cuánto falta para acercarse al ritmo de los mejores T1+.
El resultado será importante, pero el aprendizaje tendrá un valor mayor. En un debut de esta magnitud, cada especial completada puede entregar más información que un puesto aislado en la clasificación.
EL ANTECEDENTE QUE CAMBIÓ SU DIMENSIÓN

Los cordobeses llegan a este salto con un respaldo que no necesita presentación. En 2025 ganaron el Dakar en la categoría Challenger y cerraron la temporada con los títulos de pilotos y navegantes del Campeonato Mundial de Rally-Raid en esa división.
El doble logro de 2025 tuvo además un valor histórico: Cavigliasso y Pertegarini se convirtieron en el primer matrimonio en ganar el Dakar y el Mundial de Rally-Raid en una misma temporada.
Ese año no se explica solamente por la velocidad. La dupla ganó porque supo administrar etapas, cuidar el vehículo, leer la carrera y sostener la concentración durante semanas. Valentina se consolidó como una navegante de referencia y Nicolás confirmó que podía ser rápido sin perder la perspectiva del campeonato.
Ahora esas virtudes deberán trasladarse a un escenario más exigente. En Ultimate no alcanza con tener un buen día: el nivel de los autos y de los rivales obliga a construir consistencia desde el primer kilómetro. La experiencia acumulada sirve, pero no reemplaza la adaptación.
UN SALTO QUE CAMBIA LAS PREGUNTAS

Hasta ahora, Cavigliasso y Pertegarini debían demostrar que podían ganar con un prototipo ligero y que tenían capacidad para pelear por un campeonato. En el Dakar 2027, la pregunta será diferente: ¿pueden llevar su método de trabajo al grupo más competitivo del rally raid?
Para Nicolás, el desafío estará en encontrar el límite de una Hilux T1+ sin pagar demasiado caro cada error. Para Valentina, en manejar una navegación más veloz y con menos tiempo para corregir una línea. Para ambos, en integrarse a un equipo internacional que deberá atender las necesidades de una tripulación nueva mientras disputa una carrera de dos semanas contra las grandes estructuras de la especialidad.
El cambio de proyecto también habla de la madurez de la pareja. El acuerdo con GWM no se transformó en el programa previsto, pero la experiencia en China les permitió conocer el funcionamiento de una organización oficial y trabajar con un vehículo de producción llevado al extremo. Ese aprendizaje no se pierde: ahora será parte del equipaje con el que llegan a SVR.
El Tank 700 fue una posibilidad que se demoró. La Hilux T1+ es una decisión que acelera la carrera. Cavigliasso y Pertegarini ya conocen la presión de ganar. Desde ahora tendrán que aprender a convivir con otra presión: la de correr entre los mejores autos del mundo y convertir un salto enorme en el comienzo de una nueva historia.
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