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Julián Santero llevó al límite al BMW M3 Competition Touring y al BMW M5 en San Nicolás

El BMW M3 Competition Touring y el BMW M5 mostraron sus capacidades dinámicas en San Nicolás durante una producción de BMW Argentina.

BMW Group Argentina sacó al BMW M3 Competition Touring y al BMW M5 del terreno cómodo de los lanzamientos estáticos y los llevó a donde estos autos empiezan a explicar mejor su razón de ser: una pista. La marca realizó una producción de fotos y videos en el Autódromo Juan María Traverso de San Nicolás, con Julián Santero al volante, para mostrar las capacidades dinámicas de dos modelos unidos por el sello M, aunque construidos sobre ideas bastante distintas de la performance.

La elección de Santero para esta acción no fue casualidad. El piloto mendocino, que fue campeón de Turismo Carretera en 2024, representa a la marca en la popular categoría con una silueta de BMW M4 y el apoyo de uno de los concesionarios más reconocidos del país.

BMW M3 COMPETITION TOURING: FAMILIAR, SÍ; DÓCIL, NO TANTO

Julián Santero BMW M3 Competition Touring

La BMW M3 Competition Touring es una de esas rarezas que en Europa tienen culto y en Argentina llegan con aura de unicornio. Es la versión familiar del M3 Competition y la primera BMW M Touring comercializada oficialmente por la filial local. Fue lanzada recientemente en el país con motor de seis cilindros en línea, 530 hp y 650 Nm de torque.

En San Nicolás, ese conjunto le permitió superar los 240 km/h al final de la recta principal. El dato sirve para ubicar rápido de qué se está hablando: no es una rural deportiva para hacer compras con estilo, sino un M3 con baúl familiar y el mismo gen salvaje que convirtió a esa sigla en religión para una parte de los fanáticos.

Julián Santero BMW M3 Competition Touring

La clave técnica está en el sistema M xDrive, una tracción integral que puede desconectar el eje delantero para funcionar en modo 2WD. Es decir que puede ser eficaz, segura y brutalmente rápida, pero también puede ponerse juguetona cuando el conductor sabe lo que está haciendo.

“El balance general y la distribución de pesos de la BMW M3 Competition Touring generan en quien maneja una confianza instantánea”, señaló Santero, según BMW Group Argentina. Después fue un poco más allá: “Me animo a decir que en algunos parciales rápidos supera a varios vehículos de competición, aunque en esta ocasión mi setup favorito fue el modo 2WD con los controles apagados, para divertirme en un entorno seguro como el de este autódromo”.

BMW M5: LA FUERZA HÍBRIDA QUE TAMBIÉN QUIERE JUGAR

Julián Santero BMW M5

El otro protagonista fue el BMW M5, un sedán que cambió de época sin abandonar el mandato histórico del modelo: ser una berlina ejecutiva con alma de misil. Esta generación incorpora una mecánica híbrida enchufable formada por un V8 M TwinPower Turbo de 4.4 litros y un motor eléctrico. El conjunto entrega 727 CV y 1.000 Nm de torque, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos.

La electrificación, en este caso, no aparece como un gesto ecológico de brochure, sino como una herramienta de rendimiento. El motor eléctrico aporta respuesta inmediata, el V8 sostiene la violencia mecánica tradicional y el resultado es un sedán grande capaz de empujar con una contundencia que, bien administrada, intimida.

Julián Santero BMW M5

Santero destacó precisamente eso. “Del BMW M5 me sorprendió su aceleración en distintos regímenes y su capacidad de frenado, que logran que este modelo logre tiempos muy similares al del BMW M3 Competition Touring”, explicó el piloto. También dejó una postal fuerte de la jornada: con el M5 lograron derrapar a casi 180 km/h en el último curvón.

Ese dato resume bien al auto. El M5 ya no es solamente el sedán elegante que esconde potencia bajo traje oscuro. Es un híbrido enchufable de altísimas prestaciones que, cuando se lo pone en el contexto correcto, puede mostrar una cara bastante menos diplomática.

DOS MANERAS DE ENTENDER LA PERFORMANCE M

 

Julián Santero BMW

La comparación entre ambos modelos deja una lectura clara. El BMW M3 Competition Touring representa una fórmula más purista dentro del universo moderno con un seis cilindros en línea, carrocería familiar, tracción integral desconectable y una conexión muy directa con la pista. Tiene esa mezcla rara de practicidad y locura que lo vuelve deseable incluso para quienes jamás necesitarían una rural de 530 hp. Nadie “necesita” una M3 Touring. Ahí está parte del encanto.

En cambio, el BMW M5 representa la nueva escala de la deportividad Premium con más potencia, más torque, electrificación y una capacidad de aceleración que convierte cualquier recta en trámite judicial contra los neumáticos. Es más grande, más sofisticado y más tecnológico. Pero, según lo visto en San Nicolás, no por eso menos capaz de divertirse cuando la electrónica, la tracción y el piloto encuentran el mismo idioma.

En San Nicolás, los dos hicieron lo que un BMW M debe hacer cuando alguien con manos lo lleva a una pista: dejar claro que la performance todavía puede ser algo más que una cifra inflada en un comunicado.

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