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El Turismo Carretera y el eterno dilema de la transparencia

La exclusión de Julián Santero en El Calafate fue correcta, pero la ACTC evitó informar el dato clave: en cuánto estaba pasado de compresión el motor Ford de su BMW M4.

La primera fecha del campeonato 2025 del Turismo Carretera en El Calafate tuvo un hecho relevante: la exclusión del BMW M4 de Julián Santero por no cumplir con la relación de compresión reglamentaria. El departamento técnico de la Asociación Corredores Turismo Carretera detectó la irregularidad, actuó y aplicó la sanción correspondiente, algo que le permitió a Nicolás Moscardini lograr su primera victoria en la categoría. Hasta ahí, el procedimiento fue correcto. El punto de discusión aparece después.

Tras confirmar que el motor estaba fuera de reglamento, el departamento técnico de la entidad encabezado por Alejandro Iuliano decidió no informar en cuánto excedía el valor permitido el motor Ford del “Beme” del mendocino. Y en una categoría que toda la vida ha luchado por ser transparente, eso no es un detalle menor.

LO QUE SE DIJO… Y LO QUE NO

qué pasó en el turismo carretera
Foto: Prensa ACTC.

Ante los medios presentes en El Calafate, Iuliano explicó el procedimiento: “Verificamos la relación de compresión y estaba distinto a lo que dice el reglamento y decidimos informar al comisario deportivo… Esa falta técnica es motivo de exclusión”.

Y también detalló la metodología: “Medimos dos cilindros y le dimos la posibilidad de enfriar (el motor) porque a veces la temperatura hace que varíe algún dígito en la máquina (de medición), se enfrió, volvimos a medir y, lamentablemente, no dio”.

Por último, dejó claro el parámetro: “La relación es 10,5:1 y estaba distinto. No vamos a dar un valor porque no corresponde, pero no coincidía con el valor reglamentario”.

Procedimiento correcto. Medición, repetición, confirmación y el equipo que aceptó hidalgamente el resultado final de la verificación. Pero falta una pieza clave: el valor de la medición final.

¿10,5:1 o 12:1?

No es lo mismo un desvío mínimo que una ventaja significativa. No es lo mismo un error de interpretación que una preparación claramente fuera de rango. No es lo mismo 10,5:1 que 12:1, por decir una cifra.

El reglamento fija 10,5:1. Si no da, no da. Eso está fuera de discusión. Pero en el automovilismo profesional moderno, la transparencia no termina con la sanción. Empieza con la explicación.

Cuando en Fórmula 1 un auto es excluido por problemas en el fondo plano o por peso, se publica el valor exacto. Milímetros. Gramos. Decimales. Porque el deporte motor se legitima con precisión pública.

El TC decidió quedarse en el “estaba distinto”.

TRANSPARENCIA SELECTIVA

¿Cómo terminó la final de Turismo Carretera?
Foto: Prensa ACTC.

El argumento oficial fue que “no corresponde” dar el valor. Reglamentariamente puede ser defendible. Comunicacionalmente es débil.

El Turismo Carretera atraviesa un momento sensible con la diversificación de su parque: nuevas marcas, nuevos modelos, arquitectura común de motores, equilibrio reglamentario bajo observación permanente. En ese contexto, cada decisión técnica necesita blindaje institucional. Y el blindaje es información concreta.

Cuando no se informa el dato exacto, se abre la puerta a la especulación. ¿Cuánto era? ¿Fue marginal? ¿Fue amplio? ¿Fue un error mínimo o una diferencia considerable? Las preguntas aparecen solas. La ACTC hizo bien en excluir. Pero dejó un vacío innecesario en la comunicación.

LA CREDIBILIDAD TAMBIÉN SE MIDE

El TC siempre se jactó de tener controles firmes. Y eso es saludable. Sin fiscalización no hay competencia. Pero la autoridad no se fortalece con opacidad. Se fortalece con datos.

La exclusión de Santero envía un mensaje claro: el reglamento se cumple. La no divulgación del valor de compresión envía otro: hay información que no se comparte.

En un deporte donde el decimal puede definir campeonatos, ocultar el decimal no ayuda. La pregunta es simple: Si el motor estaba fuera de reglamento, ¿por qué no decir exactamente cuánto?

La ACTC tiene la potestad de sancionar. También tiene la responsabilidad histórica de sostener la transparencia que siempre defendió. Y en el TC, los números importan. Siempre.

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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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