Gabriel Furlan hizo el balance del primer año de los SUV en el TC2000
A un año del estreno oficial de la nueva generación de autos en Oberá, el asesor deportivo y técnico de la categoría repasó la evolución del proyecto, los avances reglamentarios y el desafío pendiente de ampliar el parque.
El 4 de mayo de 2025, en Oberá, el TC2000 puso en pista oficialmente su nueva generación de autos con silueta SUV. Aquel cambio marcó una de las transformaciones técnicas más profundas en la historia reciente de la categoría con nuevos chasis, motores inéditos de cinco cilindros con 500 caballos de potencia, tracción delantera, una nueva formulación de neumáticos Pirelli y un concepto aerodinámico desarrollado para sostener prestaciones de alto nivel en los circuitos argentinos.
A un año de ese estreno, Gabriel Furlan, asesor deportivo y técnico del TC2000, realizó un balance del proceso y destacó que la categoría ya superó la etapa inicial de adaptación, aunque todavía mantiene un objetivo central por delante: aumentar la cantidad de autos en pista.

“El balance es bueno. Estamos contentos, aunque falta muchísimo. Somos conscientes de que el parque todavía tiene un número muy reducido de autos y que tenemos que crecer”, explicó Furlán. “Todavía van apareciendo cosas nuevas, problemas nuevos, producto de la renovación casi completa que se hizo de los elementos de la categoría: motores y chasis”.
UN CAMBIO TÉCNICO DE ALTO RIESGO PARA EL TC2000
La reformulación del TC2000 no se limitó al reemplazo de carrocerías. Según Furlan, la categoría asumió un riesgo importante al modificar varios componentes centrales al mismo tiempo.
“El TC2000 tomó un riesgo gigantesco cuando hizo este salto de calidad: chasis nuevo, modelo SUV, nuevos motores inéditos de cinco cilindros en Argentina, un auto de 500 caballos con tracción delantera y renovación del neumático con una nueva formulación de Pirelli”, señaló.

Para el ex piloto, el resultado general es positivo porque la categoría logró estabilizar el funcionamiento del reglamento y generar condiciones de paridad entre marcas y equipos. “Hoy la categoría ya está estabilizada. Hay lucha, hay paridad, las marcas y los equipos saben que compiten de igual a igual. Hay un reglamento transparente y una gestión de control del Automóvil Club Argentino que le hace muy bien a la categoría”, afirmó.
El principal punto pendiente, de acuerdo con Furlan, sigue siendo el crecimiento del parque. “Ahora el próximo desafío es el parque. Tenemos que crecer para llegar a esos veinte y pico de autos que nos reclama la gente. Tienen razón y somos conscientes de que tenemos que ir para ese lado”, sostuvo.
LA EVOLUCIÓN TÉCNICA DE LOS SUV DEL TC2000
Durante este primer año, el desarrollo de los SUV del TC2000 continuó más allá del cambio inicial de concepto. Furlan mencionó la incorporación a partir de este año de la caja arrimada, con una primera marcha corta para mejorar la aceleración; además de termostatos para equiparar temperaturas y electroventiladores para mejorar la gestión térmica en condiciones de alta exigencia.
También destacó el trabajo realizado en la recolección de datos, una herramienta clave para que la categoría pueda analizar la performance de los autos y avanzar en la equiparación entre las distintas marcas.

“Se hicieron tantas cosas que cuesta enumerarlas. Todo eso fue trabajo del equipo técnico de la categoría y de los equipos. Y, en el caso de algunos proveedores estratégicos como Pirelli, también de la empresa que diseñó el motor, que hoy sigue acompañando los nuevos desarrollos”, explicó.
Furlan resumió esta etapa con una imagen simple: “Creo que terminamos la primaria y ahora estamos en la secundaria”.
LAS LARGADAS DETENIDAS, OTRO PASO IMPORTANTE
Uno de los cambios deportivos más visibles fue el regreso de las largadas detenidas, un recurso histórico del automovilismo argentino que el TC2000 recuperó en esta nueva etapa.
Furlan reconoció que la decisión también implica un esfuerzo técnico y económico adicional para los equipos, por el mayor desgaste en embragues, palieres, transmisiones y homocinéticas.
“Es otro riesgo grande que la categoría está asumiendo. También implica un costo adicional de mantenimiento. Se hace porque la gente lo quiere. Porque la gente nos pide eso: quiere ver autos rápidos, largadas detenidas, chapa y todo lo que generan las categorías que el público elige”, señaló.
EL CALLEJERO DE BUENOS AIRES Y EL TRABAJO CON EL ACA

El asesor deportivo y técnico también valoró la experiencia del circuito callejero de Buenos Aires, uno de los grandes desafíos organizativos y técnicos de esta etapa.
“Fue otro esfuerzo gigantesco, esta vez de organización y también técnico, porque había que meter el auto ahí adentro, aceptar el desafío de una recta de 900 metros y salir airosos de eso”, explicó.
En ese punto, Furlan destacó el trabajo conjunto con la Comisión Deportiva Automovilística del Automóvil Club Argentino, especialmente en materia de seguridad y condiciones de los circuitos.
“Se hizo con una CDA del Automóvil Club Argentino trabajando codo a codo con la categoría, ayudándonos a hacer que nuestros circuitos sean más seguros y a que este auto, con tanta potencia, pueda correr en Argentina con las condiciones que pide la FIA”, agregó.
NUEVOS MODELOS Y COMPETITIVIDAD INMEDIATA

Otro aspecto que Furlan remarcó fue la rápida adaptación de nuevos modelos al reglamento técnico. En los últimos meses se sumaron vehículos como el Nissan Kicks Play y el Fiat Pulse, que lograron ser competitivos desde sus primeras participaciones.
Para Furlan, esto se explica por el concepto de construcción del auto y por el desarrollo aerodinámico de la categoría. “Eso hace que una marca nueva entre y tenga rápidamente un arranque muy parecido al de los demás. Después hay un reglamento técnico-deportivo que permite la equiparación y hace que todo vaya evolucionando en conjunto”, indicó.
El crecimiento del rendimiento también se refleja en los tiempos de vuelta. Según Furlan, los autos están mejorando los registros de la temporada pasada en más de medio segundo, pese a que aquellos tiempos ya eran récords. “Eso habla de lo que están trabajando los equipos y de la evolución que tienen los autos, porque desde la categoría no se hizo nada más para mejorar la performance”, sostuvo.
EL PRÓXIMO PASO: CONSOLIDAR EL CRECIMIENTO
El primer año de los SUV dejó al TC2000 con una base técnica más estable y con un reglamento que permitió incorporar nuevos modelos sin grandes diferencias iniciales de rendimiento. También recuperó elementos deportivos valorados por el público, como las largadas detenidas, y avanzó en la gestión técnica de los autos a partir de la recolección de datos y el trabajo conjunto con equipos y proveedores.
El desafío inmediato, reconocido por el propio Furlan, pasa por ampliar el parque para sostener el crecimiento de la categoría. Después de una temporada de aprendizaje, ajustes y evolución, el TC2000 inicia una segunda etapa para transformar aquella apuesta técnica estrenada en Oberá en una plataforma más numerosa y competitiva.
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