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Hablar mal de Franco Colapinto, una costumbre que se volvió rentable

El piloto de Alpine se convirtió en un imán para opinadores seriales que jamás hablaron de automovilismo, pero descubrieron que cuestionarlo garantiza repercusión.

Hay un fenómeno bastante argentino que Franco Colapinto dejó al descubierto desde que desembarcó en la Fórmula 1. Cuanto más crece su nombre, más personajes que jamás le dedicaron medio minuto al automovilismo descubren que opinar sobre él da rating, clics, reproducciones y, sobre todo, una reacción garantizada. No importa si saben cómo funciona una carrera, qué hizo en su etapa en Fórmula 2 o por qué su punto en el GP de China tuvo tanto valor. Lo importante es otra cosa: decir algo lo suficientemente irritante como para activar a la tribuna.

El último en subirse a esa ola fue Roberto Pettinato. Después de que Colapinto sumara su primer punto de la temporada 2026 con el décimo puesto en China, Pettinato lo calificó de “irritante” en su Instagram y luego, en una entrevista en Puro Show (Canal 13), cuestionó su exposición mediática y remató con una frase tan provocadora como calculada: “No puede levantar un analgésico antes que una copa”.

Roberto Pettinato Franco Colapinto

La frase no salió de la nada: hacía referencia a una publicidad de analgésicos que hoy se ve en televisión y en la que aparece Colapinto, una exposición comercial que Pettinato usó como argumento para instalar la idea de que el piloto fue “vendido” antes de haber ganado lo suficiente en la pista. Luego insistió en televisión con otra línea igual de eficaz para incendiar redes: “No sé quién es” y “es un tipo que nunca ganó nada”.

El mecanismo ya es conocido. No hace falta analizar al piloto. Ni siquiera hace falta hablar de automovilismo. Basta con tocar tres botones: sobreactuación, desdén y una frase diseñada para que los fanáticos entren como un toro al trapo rojo. Y ahí aparece lo más interesante del asunto: muchas veces el verdadero combustible de estas polémicas no es el que las provoca, sino el que las multiplica.

Porque, digámoslo sin vueltas, Colapinto hoy genera un volumen de conversación que excede largamente al deporte. Después de su carrera en China, por ejemplo, no solo sumó un punto: también volvió a ocupar horas de aire, portales, recortes en redes, programas de espectáculos y debates que ya ni siquiera pasan por lo deportivo. Y eso tiene lógica: es un piloto argentino en Fórmula 1, con carisma, con exposición comercial y con un imán emocional que hace rato ningún otro nombre del automovilismo local tenía. Pero ese mismo tamaño lo convierte en presa perfecta para el opinador oportunista.

Y ahí aparece el problema de fondo. Cada vez que una figura pública lanza una provocación contra Colapinto, una parte del fandom reacciona exactamente como el provocador espera. Hay indignación instantánea, capturas, historias, insultos, videos-respuesta, posteos kilométricos y una viralización gratis que en cualquier otro contexto costaría dinero.

Lo que quizás hubiera sido un comentario perdido en medio de una entrevista televisiva termina rebotando en Instagram, X y TikTok convirtiéndose, por un día entero, en un tema mucho más grande de lo que realmente era. El algoritmo, encantado. El provocador, también.

No estoy diciendo que haya que aplaudir la crítica berreta. Estoy diciendo algo peor: muchas veces contestarla con furia la vuelve rentable.

que dijo franco colapinto
Foto: Prensa Alpine/Joe Portlock/Getty Images.

De hecho, este no es un problema nuevo en el ecosistema Colapinto. Tras el GP de China, la agencia de representación del piloto salió a pedir públicamente que los fanáticos no enviaran amenazas ni abuso a Esteban Ocon después del incidente en carrera. Ese mensaje no fue una defensa de Ocon ni una toma de distancia del enojo lógico que puede generar una maniobra en pista. Fue, sobre todo, un intento de hacer reflexionar a los seguidores más pasionales que convierten situaciones deportivas en asuntos personales y que no dudan en lanzar campañas de hate contra cualquiera que perciban como enemigo de Colapinto.

Ahí está el punto incómodo del asunto: cuando la pasión pierde freno, deja de ser apoyo y pasa a convertirse en una máquina de amplificación emocional que termina jugando para cualquiera que quiera usar el nombre del piloto como carnada.

Ese es el punto ciego. Los fans creen que están protegiendo a su piloto. Muchas veces, en realidad, están agrandando al personaje que lo usa para hacerse visible.

Pettinato es apenas el caso más reciente, no necesariamente el más importante. Lo relevante no es si le gusta o no Colapinto. Tiene todo el derecho del mundo a que no le caiga simpático. Lo pobre es otra cosa: convertir esa antipatía en un número montado sobre la ignorancia del tema y la certeza de que del otro lado hay una comunidad que salta enseguida. Eso ya no es crítica. Es pesca de engagement.

Gran Peemio de China 2026

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También conviene decir algo que en el entusiasmo a veces se pierde: Colapinto no necesita que lo defiendan como si fuera un rehén de la conversación pública. Un piloto de F.1 vive sometido a juicio permanente. Lo juzgan ingenieros, jefes de equipo, rivales, sponsors, prensa especializada y televidentes de todo el mundo. Si algo no necesita es una guardia pretoriana digital tratando cada comentario desafortunado como si fuera una causa nacional.

Hay, además, una ironía bastante evidente en todo esto. Muchos de los que buscan bajarle el precio a Colapinto terminan confirmando exactamente lo contrario: su relevancia. Si un conductor, un músico, un panelista o un periodista ajeno al automovilismo decide hablar de él para captar atención, entonces Colapinto ya ganó una batalla cultural importante. Se volvió tema incluso para quienes no entienden del tema. Y eso, en términos de centralidad mediática, vale muchísimo.

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Foto: TWJB Photography // BWT Alpine Formula One Team.

Por eso uno no sabe bien qué es peor: el remedio o la enfermedad. El comentario provocador existe, sí. Pero la reacción desbordada de los fans es la que lo convierte en tendencia, en clip, en debate, en combustible para otro programa y en excusa para una nueva ronda de exposición.

Tal vez la respuesta más inteligente sea también la menos épica: dejar de regalarles centralidad a quienes viven de la irritación ajena. Discutir de automovilismo con argumentos, no convertir cada bait en una cruzada y, sobre todo, entender que no toda crítica merece un operativo rescate. A veces el silencio hace más daño que mil insultos. A veces el mejor castigo para el oportunista es exactamente el que más teme: pasar inadvertido.

Y si alguien quiere hablar seriamente de Colapinto, bárbaro. Pero hablar de verdad. No usarlo como fósforo para prender una discusión y calentarse un rato las manos frente al fuego de los demás.

¿Qué pasó entre Roberto Petinatto y Franco Colapinto?

¿Qué dijo Roberto Pettinato sobre Franco Colapinto?

Pettinato calificó a Colapinto como “irritante”, cuestionó su exposición mediática y dijo que “no puede levantar un analgésico antes que una copa”, en referencia a una publicidad televisiva del piloto. También afirmó que era “un tipo que nunca ganó nada”.

¿Qué pasó con Franco Colapinto en el GP de China 2026?

Colapinto terminó décimo en el Gran Premio de China y sumó su primer punto de la temporada 2026 con Alpine.

¿Qué frase de Pettinato generó más polémica?

La más citada fue “No puede levantar un analgésico antes que una copa”, una crítica a la exposición publicitaria de Colapinto antes de obtener grandes títulos.

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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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Un comentario

  1. Una vez más, felicitaciones Diego, que clara que la tenes. Ese es uno de los puntos negativos de la nueva tecnología. Los jóvenes impulsivos y sin experiencia reaccionan avivando más el fuego en lugar de dejar que se apague solo. Veo que Petinatto sigue siendo el mismo idiota que hace 26 anos cuando deje Argentina.

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