
Kawasaki refrescó su trío Adventure para el mercado argentino
La marca japonesa actualizó su gama Adventure con nuevos esquemas de color para Versys 300, Versys 650 y KLR 650.
Kawasaki metió mano en su familia Adventure en la Argentina, aunque sin tocar lo más sensible. No hubo rediseño, salto técnico ni cambio de plataforma. Lo que apareció fue una actualización visual para tres modelos bien ubicados dentro de la oferta local: Kawasaki Versys 300, Kawasaki Versys 650 y Kawasaki KLR 650. La novedad pasa por los colores, pero detrás de ese retoque también hay una lectura más amplia: la marca quiere mantener fresca una línea que sigue siendo importante en uno de los segmentos con más movimiento del mercado.
La Versys 650 suma opciones en azul, negro y gris, una actualización lógica para una moto que desde hace tiempo juega como una de las referencias más claras del sport-touring asfáltico dentro de la marca. La KLR 650, en cambio, incorpora un nuevo negro que acompaña bien su perfil más rudo y menos preocupado por la pose. Y la Versys 300 agrega celeste y verde, dos tonos que le dan aire nuevo al modelo de entrada de la familia.
TRES MOTOS, TRES ROLES DISTINTOS DENTRO DE LA MISMA IDEA

La gracia de esta gama no pasa solo por compartir el rótulo Adventure. Cada una ocupa un casillero bastante definido. La Versys 300 sigue siendo la puerta de entrada al universo touring de Kawasaki. En Argentina se ofrece con un bicilíndrico en paralelo de 296 cc, 40 hp, 25,7 Nm, 17 litros de tanque y un peso en orden de marcha de 175 kg, una receta que la dejó bien parada entre quienes buscan una moto relativamente liviana, con aspiración viajera y uso diario posible.
La Versys 650 se mueve en otra liga. Mantiene el formato de sport-touring elevada, con un bicilíndrico de 649 cc, 67 hp, 61 Nm, tanque de 21 litros y un peso en orden de marcha de 219 kg. Sigue siendo esa Kawasaki que muchos miran para sumar kilómetros de asfalto con comodidad, protección y una postura menos agresiva que la de una naked o una deportiva.

Mientras que la KLR 650 sigue jugando su propio partido. Tiene un monocilíndrico de 652 cc, 42 hp, 42,6 lb-ft de torque declarado por la marca, tanque de 23 litros y un enfoque mucho más ligado a la robustez que a la sofisticación. No pretende ser una trail premium ni una adventure tecnológica de última generación. Su atractivo va por otro lado: simpleza relativa, autonomía, resistencia y una reputación construida a fuerza de kilómetros de verdad.
UNA ACTUALIZACIÓN CON SENTIDO COMERCIAL
En un segmento donde la estética también empuja ventas, estos movimientos sirven para sostener interés sin tener que esperar un rediseño completo. Kawasaki lo hace con una gama que, además, está bastante bien escalonada: una 300 para iniciar el camino, una 650 más rutera y una KLR que sigue apelando al costado más aventurero y clásico del asunto.

Y el contexto ayuda a entender por qué la marca no deja dormir esta familia. En marzo de 2026 se patentaron 5.415 motos en la franja mid-size de 250 a 800 cc en la Argentina, con una suba interanual del 31,7%, mientras que el acumulado del primer trimestre llegó a 17.507 unidades, un 29% más que en el mismo período de 2025. En ese tablero, Kawasaki cerró marzo con 352 unidades y se ubicó entre las cinco marcas con más volumen de esa categoría.
No es una noticia para tocar bombos, pero tampoco una pavada de catálogo. Es una actualización quirúrgica en una gama que para Kawasaki sigue teniendo peso en la Argentina. A veces el mercado no necesita una moto nueva para moverse; le alcanza con que una marca no se duerma.
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