
Cuando el humo era glamour: la era dorada del tabaco en la Fórmula 1
Del Lotus de Graham Hill al McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri, cómo las tabacaleras dominaron el paddock durante cuatro décadas y aún siguen presentes, disfrazadas de “innovación”.
En 1968 la Fórmula 1 cambió para siempre sus colores. Hasta entonces, los autos lucían los tonos nacionales de los países a los que representaban. Los autos ingleses se destacaban por el verde, los italianos eran rojos y los franceses, azule. Pero aquel año el equipo Lotus se atrevió a algo inédito: pintó sus monoplazas con los tonos de la marca de cigarrillos Gold Leaf. Así nació la primera alianza tabacalera en la F.1, bajo el nombre Gold Leaf Team Lotus.
El tradicional verde inglés dio paso a un llamativo rojo, blanco y dorado en sintonía con la marca de Imperial Tobacco. Aquello escandalizó a los puristas. De hecho, Colin Chapman, fundador del equipo británico, tuvo que soportar críticas de quienes veían esa “publicidad rodante” como una falta de respeto a la tradición. Sin embargo, el resultado habló por sí solo: ese año Graham Hill ganó el campeonato de pilotos y Lotus el de constructores con los colores de Gold Leaf. La era del patrocinio privado, y en especial del tabaco, había comenzado.

La jugada de Lotus abrió las puertas para que otras tabacaleras ingresaran al Gran Circo. Pronto Marlboro asomó en algunos autos a inicios de los ’70 y el mismo Lotus, tras unos años, cambiaría Gold Leaf por otra marca de Imperial Tobacco que se volvería legendaria: John Player Special.
Pero antes de llegar a esa historia dorada, muchas otras marcas de cigarrillos empezaron a ver en la F.1 el mejor escaparate comercial. No era para menos; como diría por entonces el periodista Barrie Gill: “Este es un deporte ideal: tiene glamour y se ve en todo el mundo. Es un deporte de hombres. Y encima nos da visibilidad. Parece estar hecho para vender cigarrillos”. La Fórmula 1 y el tabaco habían encendido una relación que ardería durante casi cuatro décadas.
LOTUS Y JOHN PLAYER SPECIAL: GLAMOUR NEGRO Y DORADO
Si Gold Leaf inauguró el patrocinio tabacalero, John Player Special (JPS) llevó la estética a otro nivel. En 1972 Lotus adoptó la librea negra con detalles dorados de los cigarrillos JPS, y ese diseño elegante rápidamente se volvió un ícono de los ’70. Cone se patrocinio, Emerson Fittipaldi se consagró campeón mundial en 1972 con Lotus, y más tarde Mario Andretti haría lo propio en 1978.

Los monoplazas negros y dorados eran sinónimo de glamour y éxito: ver imágenes de Fittipaldi o Andretti conducir los Lotus JPS es una imagen imborrable para los fanáticos veteranos. Aún hoy, aquellos Lotus 72 y 79 decorados de negro con letras doradas evocan nostalgia pura, al punto de ser considerados entre los autos de F.1 más bellos de la historia.
La alianza Lotus-Imperial Tobacco duró casi dos décadas, primero con Gold Leaf y luego con John Player Special hasta 1986. Incluso pilotos míticos como Ronnie Peterson o el joven Ayrton Senna (quien corrió para Lotus en 1985 y 1986) vistieron el overol negro con patrocinio JPS, reforzando la leyenda.
MARLBORO: EL GIGANTE ROJO Y BLANCO QUE DOMINÓ LA F.1
Pero si una marca de cigarrillos se convirtió en sinónimo de Fórmula 1, esa fue Marlboro. La tabacalera estadounidense desembarcó en la categoría a comienzos de los ’70 (patrocinando a BRM y al propio equipo McLaren desde 1974) y pronto su logo rojo y blanco inundó la parrilla.
Con Marlboro, McLaren conquistó el campeonato de 1974 de la mano de Fittipaldi, iniciando una relación históricamente exitosa. Pero fue en los ’80 cuando Marlboro realmente reinó en la F.1: durante esa década, McLaren –con pilotos legendarios como Niki Lauda, Alain Prost y el propio Senna– ganó múltiples títulos mundiales exhibiendo la inconfundible franja roja y blanca de Marlboro en sus autos.

La famosa marca de Phillip Morris no solo patrocinó a McLaren; desde 1984 también apareció en Ferrari, volviéndose cada vez más prominente en la Scuderia hasta convertirse en su sponsor principal en los ’90 y 2000. La presencia de Marlboro llegó a ser omnipresente: a principios de 1990, se dio el dato increíble de que 18 de los 26 pilotos de la grilla tenían a Marlboro como sponsor en sus autos o indumentaria. ¡Casi 70% de los pilotos con el mismo auspiciante! Esto habla del dominio absoluto de la marca en la categoría reina.
Marlboro apoyó a múltiples equipos simultáneamente. Además de McLaren y Ferrari, estuvo en BRM, Alfa Romeo, entre otros, asegurándose de que su logo estuviera siempre al frente del pelotón de alguna forma.
La asociación Marlboro-Ferrari en particular se convirtió en la más longeva de la historia: desde mediados de los ’80 hasta entrados los 2000, Ferrari llevó el nombre de Marlboro (incluso oficialmente el equipo se renombró Scuderia Ferrari Marlboro por varios años). Con Michael Schumacher, Ferrari dominó la primera década del 2000 y Marlboro finalmente pudo celebrar campeonatos como main sponsor de la Scuderia.
Para muchos, Marlboro es la tabacalera más importante e influyente que pasó por la F.1 debido a su permanencia (casi 40 años ininterrumpidos de alguna forma) y a su asociación con los mayores éxitos deportivos de la era moderna.
CAMEL Y LA INVASIÓN AMARILLA DE LOS ’80

Mientras Marlboro pintaba de rojo medio paddock en los ’80, otra tabacalera decidió destacarse con un color vibrante: el amarillo de Camel. Esta marca, propiedad de RJ Reynolds (luego parte de BAT), llegó a la F.1 de la mano de Lotus tras la era JPS. En 1987 Lotus adoptó el amarillo Camel en sus monoplazas y el impacto visual fue enorme: aquel Lotus 99T amarillo brillante (con Ayrton Senna al volante) era imposible de ignorar en la pista. Aunque Lotus ya no peleaba campeonatos en esos años, Camel logró visibilidad y continuó en 1988–89, asociándose a pilotos como Nelson Piquet en Lotus. La “ola amarilla” había llegado.
Camel luego amplió su presencia a equipos de punta a finales de los ’80 e inicios de los ’90. Patrocinó a Williams desde 1991, tiñendo de amarillo y azul los autos de esta escudería. Con Williams-Renault, Camel celebró nada menos que dos títulos mundiales: Nigel Mansell (1992) y Prost (1993) ganaron sus campeonatos con la palabra “Camel” estampada en el alerón.

También Benetton llevó los colores amarillo-azules de Camel entre 1991 y 1993, coincidiendo con la llegada de un joven Schumacher. Aunque la marca se retiró de la Fórmula 1 al finalizar 1993, en pocos años dejó su sello: sus coches amarillos fueron emblemáticos y demostraron que Marlboro no era la única tabacalera que podía ganar campeonatos.
ROTHMANS VS. MILD SEVEN
Los años 1990 fueron la edad de oro de las tabacaleras en la máxima categorí. Nunca antes (y nunca después) hubo tal variedad de marcas de cigarrillos estampadas en los monoplazas al mismo tiempo. Prácticamente cada equipo Top tenía su propio sponsor tabacalero principal, lo que dio lugar a una verdadera guerra de colores y logos en la pista. En la primera mitad de los ’90, dos escuderías se disputaban títulos con dos marcas rivales: Rothmans y Mild Seven.

El equipo Williams, tras la etapa Camel, firmó con la tabacalera británica Rothmans en 1994. Sus autos adoptaron una elegante librea azul oscuro, blanca y dorada que rápidamente se volvió reconocible. Con Rothmans, Williams vivió grandes éxitos: Damon Hill ganó el campeonato de 1996 y Jacques Villeneuve hizo lo propio en 1997, siempre al volante de los Williams FW18/FW19 luciendo los colores de Rothmans.
Por su parte, Benetton (y posteriormente Renault) encontró en la marca japonesa Mild Seven a su socio ideal. Los Benetton cambiaron el amarillo de Camel por el azul celeste de Mild Seven en 1994, y ese mismo año Schumacher obtuvo el título mundial, repitiendo en 1995.
La rivalidad Williams vs. Benetton en esos años fue también Rothmans vs. Mild Seven. Para los fanáticos de aquella época, ver esas dos decoraciones enfrentadas en pista es recordar una de las etapas más competitivas (y corporativamente pintorescas) de la F.1. Cabe destacar que Mild Seven continuó en la categoría hasta 2006 (renombrando al equipo Renault tras la compra de Benetton), consiguiendo también los campeonatos de Fernando Alonso en 2005 y 2006; fue la última gran tabacalera en ganar títulos antes de la prohibición total.

Más allá de Rothmans y Mild Seven, la segunda mitad de los ’90 fue un festival de marcas en la parrilla. McLaren, por ejemplo, dejó Marlboro en 1997 y adoptó los colores plateado y negro de West, una marca alemana de cigarrillos. Con West McLaren Mercedes, el equipo de Woking inauguró su era “Flecha de Plata” y logró campeonatos en 1998 y 1999 con Mika Häkkinen.
Por otro lado, la escudería Jordan se pintó de amarillo vibrante gracias a Benson & Hedges (1996-2005), regalándonos otra librea inolvidable. Los Jordan amarillos (a veces dorados) tuvieron su momento de gloria con victorias sorpresivas, como el 1-2 en el GP de Bélgica 1998.
Entretanto, Williams, tras sus títulos con Rothmans, cambió de imagen en 1998 al pasar a Winfield (otra marca de cigarrillos del grupo Rothmans/BAT). El icónico azul Williams dio paso a un llamativo rojo y blanco bajo el patrocinio Winfield durante 1998-99. Si bien en la era Winfield Williams no logró campeonatos, esa decoración roja significó el fin de una época: fue el último patrocinio tabacalero principal del equipo de Grove.

Finalmente, un nuevo equipo entró a la Fórmula 1 en 1999 directamente impulsado por una tabacalera: British American Racing (BAR), propiedad de British American Tobacco. El BAR nació para promocionar dos marcas a la vez, Lucky Strike y 555, y de hecho causó polémica al querer pintar cada coche con un diseño distinto (uno blanco y rojo de Lucky Strike, otro azul y amarillo de 555).
La FIA no lo permitió, obligando a combinar ambas en una sola librea mitad y mitad. Pese a lo estrafalario de la solución (incluía una cremallera pintada en la trompa separando ambos lados), BAT logró instalar a Lucky Strike como imagen principal de BAR los años siguientes. Aunque BAR no ganó carreras en sus inicios, el simple hecho de que una tabacalera comprara un equipo entero demuestra cuánto poder tenían estas compañías en los ’90.
PROHIBICIÓN Y DESPEDIDAS A MEDIADOS DE LOS 2000
A comienzos de los 2000 las tabacaleras aún estaban por doquier en la F.1, pero los tiempos estaban cambiando. Crecía la conciencia sobre los daños del tabaco: aparecieron las leyendas de “Fumar Mata” en las cajetillas y la opinión pública empezó a cuestionar la publicidad de cigarrillos en el deporte, más aún en un espectáculo global seguido por jóvenes.
Diversos países implementaron leyes antitabaco, y la Fórmula 1, que se corría en todo el mundo, tuvo que adaptarse. Europa prohibió la publicidad de tabaco en eventos deportivos desde agosto de 2005, lo que significó que ese año los equipos debieron tapar o retirar los logos de cigarrillos en los Grandes Premios europeos.

De la noche a la mañana, varios coches cambiaron su aspecto en distintas carreras: por ejemplo, el BAR Honda reemplazó “Lucky Strike” por la frase “Run Free” en los países donde no podía publicitarse, y el logo de 555 por simples símbolos; McLaren borró “West” y ponía en su lugar el apellido de los pilotos o la palabra “Team”; Jordan sustituía a veces Benson & Hedges por mensajes ingeniosos como “Buzzin Hornets”.
Aquellas soluciones creativas tenían su toque pintoresco, pero anticipaban un hecho inevitable: la culminación de la era tabacalera estaba próximo. Finalmente, la FIA prohibió completamente los patrocinios de marcas de cigarrillos a partir de 2007. Esto significó el adiós formal de las tabacaleras en la Fórmula 1.
Después de eso, ningún auto de F.1 volvió a lucir abiertamente una marca de cigarrillos. Eso sí, algunas relaciones fueron tan profundas que costó cortarlas de tajo. Ferrari, por ejemplo, mantuvo a Marlboro como patrocinador principal en lo económico hasta bien entrada la década de 2010, aunque ya sin mostrar el logo. La Scuderia adoptó durante años un misterioso código de barras rojo y blanco en sus carenados que todos entendían representaba a Marlboro de forma subliminal (hasta que las autoridades también intervinieron y ese diseño desapareció tras 2010 por considerarlo “publicidad encubierta”).
Las tabacaleras tuvieron que decir adiós a la visibilidad, pero seguían con ganas de participar en la F1… Solo necesitaban encontrar una nueva forma de estar presentes sin violar las normas.
VUSE, VELO Y MISSION WINNOW EN TIEMPOS MODERNOS

Pese a la prohibición, hay que aclarar que las tabacaleras no se retiraron del todo de la Fórmula 1. Su dinero y su interés por la enorme audiencia del deporte encontraron vías alternas. Dos gigantes históricos, precisamente Philip Morris International y British American Tobacco regresaron de manera discreta pero efectiva en los últimos años, adaptándose a los nuevos tiempos.
En el caso de Philip Morris, la empresa continuó apoyando a Ferrari financieramente aun después de 2007, y en 2018 intentó una jugada audaz para volver a la visibilidad: lanzó la iniciativa Mission Winnow. Bajo ese nombre –que no hace referencia directa a ningún cigarrillo– se presentó una campaña de PMI sobre innovación y cambio positivo, cuyo logo verde y negro comenzó a aparecer en los laterales y alerones del Ferrari a fines de 2018.
De hecho, en 2019 el equipo se inscribió oficialmente como Scuderia Ferrari Mission Winnow. Sin embargo, este movimiento resultó controvertido: muchos vieron Mission Winnow simplemente como publicidad encubierta de Philip Morris (dado que las siglas M y W recuerdan a Marlboro cuando se las diseña gráficamente, e iban en los espacios tradicionalmente ocupados por la marca). Varios países prohibieron también el logo de Mission Winnow por considerarlo ligado al tabaco, y Ferrari acabó retirándolo intermitentemente (incluso llegó a correr con el logo pintado de verde fosforescente en 2021, lo que generó aún más confusión entre los tifosi).

Finalmente, tras unos años de idas y venidas, PMI y Ferrari dieron por terminada su asociación visible: a inicios de 2022 desapareció el nombre Mission Winnow y con ello más de 45 años de relación Marlboro-Ferrari llegaron a su fin. Fue el cierre simbólico de la era Marlboro en la Fórmula 1.
Por otro lado, British American Tobacco reapareció en la F.1 aliándose con McLaren en 2019, pero con un enfoque distinto: promocionar productos “alternativos” supuestamente sin humo. Aprovechando su eslogan corporativo “A Better Tomorrow” (Un futuro mejor), BAT introdujo en el McLaren sus marcas de cigarrillos electrónicos y productos de nicotina de nueva generación. Así, vimos el logo de Vuse (su marca de vapeadores) y Velo (su marca de pouches de nicotina oral) en el alerón y la carrocería de los McLaren recientes.
Técnicamente, Vuse y Velo no son “cigarrillos tradicionales”, por lo que sortean la normativa antitabaco; sin embargo, no deja de ser publicidad de nicotina en un deporte global. McLaren incluso ha lucido diseños especiales ligados a Vuse (por ejemplo, promocionando arte urbano con sus colores), evidenciando que las tabacaleras siguen invirtiendo con creatividad.
Según informes de organismos de salud, PMI y BAT conjuntamente gastaron más de 100 millones de dólares en patrocinio a Ferrari y McLaren solo en 2021, demostrando que, aunque ya no puedan poner sus nombres en grande, el interés comercial persiste.

Esta presencia moderna no ha estado exenta de críticas. Grupos antitabaco como la organización STOP han acusado a la Fórmula 1 de mantener una “adicción” al dinero de la industria cigarrera a costa de la salud pública. “La F1 es cómplice de millones de muertes cada año al permitir que las compañías tabacaleras perpetúen una epidemia a través de su presencia mediática”, sentenció Phil Chamberlain, integrante de STOP, apuntando directamente a estas formas de patrocinio encubierto. Los defensores del deporte replican que las marcas promocionadas ahora (vapeadores, dispositivos sin combustión) son productos legales y teóricamente menos nocivos, pero el debate ético está servido.
Lo cierto es que, a más de 15 años de la prohibición, el legado del tabaco en la Fórmula 1 perdura de formas sutiles. No veremos ya un McLaren con “Marlboro” o un Williams con “Camel” a los costados; esas imágenes pertenecen al baúl de los recuerdos y a los pósters vintage que cuelgan en la habitación de muchos aficionados. Pero las tabacaleras, de un modo u otro, siguen rondando el paddock.
Queda en manos de la categoría y de la sociedad decidir cómo manejar esa relación en el futuro: si habrá tolerancia cero o si seguirán encontrando vericuetos para estar presentes. Mientras tanto, los fanáticos más nostálgicos aún suspiran al ver fotos de aquellos coches con libreas de cigarrillos que definieron un pedazo de historia de la F.1, tan glorioso como polémico, que difícilmente se repetirá.