Objetos de Juan Manuel Fangio que salieron del país fueron vendidos en Mónaco por 763.560 euros
La Fundación Fangio había pedido frenar la operación por considerar que esas piezas forman parte del patrimonio cultural argentino, mientras los herederos reconocidos del quíntuple campeón negaron haber participado de la venta.
Diez objetos personales de Juan Manuel Fangio fueron vendidos por RM Sotheby’s en Mónaco por 763.560 euros. La cifra surge de la suma de los valores finales publicados por la casa de subastas para cada lote e incluye documentos, insignias, herramientas, trofeos, un pantalón de competición y un reloj Omega Trésor de 1955.
Pero el monto, por impactante que sea, no agota la historia. El verdadero eje del caso está en cómo esas piezas vinculadas al quíntuple campeón mundial de Fórmula 1 terminaron fuera de la Argentina y en una subasta internacional, pese al reclamo de la Fundación Museo del Automovilismo Juan Manuel Fangio, que pidió impedir la venta por considerarlas parte del patrimonio cultural del país.
OBJETOS DE FANGIO VENDIDOS EN MÓNACO: CUÁNTO SE RECAUDÓ

El objeto más caro fue el reloj Omega Trésor de 1955, vendido en 204.000 euros. Según la descripción de RM Sotheby’s, el reloj fue entregado a Fangio tras ganar el Gran Premio de Venezuela de 1955 con una Maserati 300S, tiene una inscripción dedicada al piloto y fue usado por el Chueco hasta su muerte. La ficha también lo acompaña con una imagen de Fangio usando ese reloj junto a Ayrton Senna en el Gran Premio de Brasil de 1993.
El segundo lote más alto fue el pantalón Suixtil de competición de los años 50, vendido en 132.000 euros. RM Sotheby’s lo presentó como una prenda usada por Fangio en el Gran Premio de Mónaco de 1956, donde logró la pole position, marcó el récord de vuelta y terminó segundo con una Ferrari D50. La propia casa de subastas lo definió como una de las pocas prendas de carrera sobrevivientes usadas por Fangio.
También superaron la barrera de los 100.000 euros el trofeo de ganador de las 12 Horas de Sebring de 1957, vendido en 120.000 euros, y el permiso internacional de conducir de 1950, vendido en 102.000 euros. Este último fue presentado por RM Sotheby’s como una pieza usada por Fangio durante el primer Campeonato Mundial de Fórmula 1, temporada en la que terminó segundo en el campeonato de pilotos.

El resto de los lotes completó una cifra difícil de ignorar: el pasaporte argentino de Fangio de 1955 llegó a 78.000 euros; la caja de herramientas Facom con estuche Hermès alcanzó 60.000 euros; el trofeo del Circuito Ciudad de Montevideo de 1947 se vendió en 54.000 euros; las insignias del Automobile Club Rome y San Remo, en 9.600 euros; la insignia del Automóvil Club Argentino de 1947, en 2.160 euros; y el conjunto de insignias del ACA, el 75° aniversario del ACA y Rotary Club, en 1.800 euros.
TODOS LOS OBJETOS SUBASTADOS
| OBJETO SUBASTADO | PRECIO FINAL |
| Insignias ACA 75° aniversario, ACA y Rotary Club | €1.800 |
| Insignias Automobile Club Rome y San Remo | €9.600 |
| Pasaporte argentino 1955 de Fangio | €78.000 |
| Insignia Automóvil Club Argentino 1947 | €2.160 |
| Permiso internacional de conducir 1950 | €102.000 |
| Caja de herramientas Facom by Hermès | €60.000 |
| Pantalón Suixtil de competición de los años 50 | €132.000 |
| Trofeo Circuito Ciudad de Montevideo 1947 | €54.000 |
| Trofeo ganador 12 Horas de Sebring 1957 | €120.000 |
| Reloj Omega Trésor 1955 | €204.000 |
LA MISTERIOSA SALIDA DEL PAÍS DE LOS OBJETOS

La polémica se encendió antes de la venta. En febrero pasado los objetos habían salido del país sin aval de los hijos de Fangio ni del museo que guarda la historia del quíntuple campeón. Las publicaciones de la casa de subasta indicaban que los bienes eran ofrecidos por “la familia Fangio”, algo que fue negado por los tres herederos universales reconocidos y por la propia institución de Balcarce.
El comunicado Oscar Alcides Fangio, Rubén Fangio y Juan Carlos Rodríguez, los únicos herederos universales reconocidos de Juan Manuel Fangio, negaron que los objetos fueran de su propiedad, dijeron no tener conocimiento de la subasta y desconocieron los medios por los que esos bienes llegaron a manos de quienes los ofrecieron. Si los herederos reconocidos dicen que no sabían y el museo dice que no avaló, la palabra “misteriosa” deja de ser un recurso de color y pasa a ser una descripción prudente del caso.
RM Sotheby’s confirmó en su momento que las piezas ya se encontraban en Europa, pero bajo una condición de importación temporaria. La propia advertencia incluida en las fichas de los lotes señalaba que esos bienes habían ingresado a la Unión Europea con una fianza de importación temporal que debía cancelarse exportando el lote fuera de la UE con documentación aduanera aprobada o pagando los impuestos y aranceles correspondientes para que permaneciera allí.
Ese punto es sensible. No prueba por sí solo una irregularidad, pero sí muestra que los objetos estaban en una situación administrativa particular. En criollo: no eran piezas que simplemente “aparecieron” en una vitrina europea. Había un movimiento internacional, documentación aduanera, condiciones de permanencia y una venta programada en Mónaco. Para objetos con valor histórico vinculado a Fangio, no es un detalle menor. Es el corazón del asunto.
QUÉ DIJO LA FUNDACIÓN FANGIO SOBRE LA VENTA

La Fundación Museo del Automovilismo Juan Manuel Fangio se opuso a la enajenación y exportación de los objetos. La entidad sostuvo que esas piezas forman parte del “patrimonio cultural de la Nación y del pueblo argentino”. También pidió la intervención del Gobierno argentino para resguardar el patrimonio asociado a la figura de Fangio, al que definió como la figura más trascendente del automovilismo mundial.
La Fundación afirmó haber actuado “de inmediato” tras detectar el intento de exportación de bienes vinculados al piloto, con presentaciones formales ante autoridades competentes en materia aduanera y de protección del patrimonio. La institución calificó los objetos como “testimonios irreemplazables de la historia del automovilismo” y remarcó que están directamente relacionados con la vida y la carrera deportiva del Chueco.
QUÉ QUEDA DESPUÉS DE LA VENTA EN MÓNACO
La venta terminó con un dato duro: 763.560 euros. Pero el saldo real es más profundo. La cifra confirmó que Fangio conserva un valor internacional enorme. Los coleccionistas no pagaron fortunas por nostalgia barata, sino por piezas asociadas a una figura central de la historia de la Fórmula 1. En ese punto, no hay grieta posible: el Chueco sigue jugando en la liga mayor del mito.
Lo que queda abierto es la otra mitad de la historia. Cómo salieron esos objetos. Quiénes los tenían. Qué documentación permitió su traslado. Por qué la Fundación Fangio no logró frenar la operación. Qué capacidad real tiene la Argentina para proteger piezas de semejante valor histórico. Y, sobre todo, quién se hace cargo cuando una parte de la memoria deportiva nacional deja de estar disponible para el público y pasa a integrar colecciones privadas en algún lugar del mundo.
La subasta ya terminó. Los euros ya están escritos en el catálogo. Pero el caso Fangio no debería cerrarse con el precio final. Porque si algo dejó claro esta venta es que el mundo sabe cuánto vale Fangio. La duda, bastante más incómoda, es si la Argentina sabe cómo cuidarlo.
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