
Cómo se siente manejar el Chevrolet Spark EUV por las calles de Buenos Aires
Primer contacto con el nuevo SUV 100% eléctrico de Chevrolet: silencioso, compacto y sorprendentemente espacioso.
La primera sensación es el silencio. Un silencio real, no de esos que se exageran en las campañas publicitarias. Cerrás la puerta y esperás que el “Ready” aparezca en el tablero para comenzar a acelerar. Así, sin vibraciones ni ruido de arranque, el nuevo Chevrolet Spark EUV propone otra manera de relacionarte con la ciudad. Más suave, más intuitiva. Y, sí, también más divertida.
DISEÑO COMPACTO CON GUIÑOS OFF-ROAD
Desde afuera, el Spark EUV mantiene un perfil compacto, ideal para la ciudad. Pero eso no lo hace tímido. Con su carrocería bitono y una silueta cuadrada bien proporcionada, remite visualmente a SUV como la Ford Bronco Sport o la Land Rover Defender, aunque en una escala más contenida. Tiene ese aire aventurero, pero bien domesticado.

El diseño no pretende aparentar robustez extrema, pero insinúa personalidad gracias a los plásticos protectores en los bajos de la carrocería, que le dan ese guiño off-road urbano tan buscado hoy. La parrilla frontal cerrada en negro brillante, que protege al cargador, los faros LED tipo proyector, las luces DRL automáticas y las líneas de diseño limpias completan un conjunto sobrio y actual. No busca llamar la atención, pero se nota. Es un eléctrico urbano, claro y directo.
INTERIOR AMPLIO, MODERNO Y CON DETALLES INESPERADOS
Lo más interesante se descubre al ingresar. El habitáculo sorprende por su espacio interior y su ambientación. Aunque está homologado solo para cuatro pasajeros, el espacio en ambas filas es más que generoso. La combinación de buena altura al techo, espacio para piernas y superficie vidriada crea una atmósfera desahogada, ideal para el tránsito cotidiano.

La posición de manejo es cómoda, con una butaca bien elevada respecto del piso que ofrece una visión amplia del entorno. Los materiales tienen una textura agradable, con tapizados de eco-cuero y detalles que elevan la percepción de calidad. El volante multifunción, revestido en piel sintética, incorpora comandos bien distribuidos y un acceso directo al sistema de cámaras 360°. En él y en las puertas, se suman apliques de plástico simil fibra de carbono que sorprenden por su terminación en un modelo de este segmento.
La pantalla central de 10,1 pulgadas domina la consola, con excelente resolución y buena respuesta táctil. El conjunto no desentona ni abruma. Todo está bien resuelto, sin estridencias.
UNA EXPERIENCIA DE CONDUCCIÓN QUE FLUYE
Chevrolet se propuso simplificar la experiencia. El Spark EUV no arranca: se activa. Silenciosamente. No hay sonidos ni vibraciones. Apenas una señal visual en el tablero y listo. Lo que más llama la atención está detrás del volante: la palanca selectora que permite elegir directa, reversa o punto muerto. No está en el túnel central, sino montada como una palanca tipo columna, al estilo de ciertos modelos clásicos. Es fácil de usar, libera espacio y aporta un toque original que se agradece.

Al salir, lo primero que se siente es la agilidad. No por velocidad, sino por respuesta inmediata. El motor de 102 CV entrega 180 Nm de torque desde el primer instante. El radio de giro es cerrado, la dirección asistida es liviana y el auto se siente liviano de espíritu, aunque bien plantado gracias al bajo centro de gravedad que otorgan las baterías. La suspensión filtra bien lo que queda del empedrado porteño, y el andar es suave, sereno, casi flotante.
El frenado regenerativo actúa con progresividad, ayudando a desacelerar y recuperar energía. Es cuestión de adaptarse: con el tiempo, muchas maniobras se hacen solo soltando el acelerador. La visibilidad perimetral desde la pantalla es clara, con líneas dinámicas y visión cenital. Otro punto fuerte que suma a la experiencia de manejo urbana.
TECNOLOGÍA ÚTIL, SIN ARTIFICIOS
Durante la toma de contacto -que no duró más de 15 minutos, con algunas vueltas alrededor del Parque de la Innovación frente a la cancha de River- el Spark EUV mostró que está preparado para algo más que moverse. Es un vehículo pensado para convivir con el usuario, no para asombrarlo con tecnología incomprensible.

El sistema multimedia responde rápido, el climatizador enfría bien y el ambiente se mantiene silencioso incluso con el tráfico pesado de Avenida Udaondo como telón de fondo. En ese entorno real, el Spark EUV demostró que todo lo que ofrece tiene sentido.
Además del paquete técnico -que incluye seis airbags, frenos a disco en las cuatro ruedas, y un arsenal de ADAS como control crucero adaptativo, frenado autónomo, asistente de mantenimiento de carril, detección de peatones y más- el Spark EUV transmite una sensación de coherencia general. No hay equipamiento puesto para decorar la ficha técnica. Todo lo que está, sirve. Y bien.
UN COMIENZO SILENCIOSO Y PROMETEDOR

El Spark EUV no grita que es eléctrico. Lo susurra. Lo sugiere. Lo demuestra en la práctica, sin buscar protagonismo innecesario. En una ciudad donde todavía abundan los motores ruidosos y el escepticismo por los vehículos que necesitan la electricidad para moverse, esta cápsula urbana se planta con argumentos reales: hasta 360 km de autonomía, recarga rápida, un habitáculo funcional, mucha tecnología y un manejo simple y placentero.
Después de compartir unas cuadras con él, lo que queda es una certeza: Chevrolet no vino a improvisar con este modelo. Vino a marcar el inicio de una nueva etapa. Y lo hizo con el auto correcto, en el lugar correcto, en el momento justo. Porque el futuro ya arrancó. Y lo hizo en silencio.
EL CHEVROLET SPARK EUV EN FOTOS
Las fotos publicadas en esta galería fueron tomadas con un moto g75 5G.
