El podio que explica la fortaleza de Nicolás Cavigliasso en el Dakar
El cordobés fue candidato al triunfo, la rotura en el radiador lo dejó quinto y se recuperó para terminar tercero en la categoría Challenger.

El Rally Dakar tiene una crueldad particular: no siempre premia al más rápido, sino al que mejor resiste cuando todo se desarma. Nicolás Cavigliasso lo comprobó en carne propia en esta edición. Llegó como candidato al triunfo en la categoría Challenger y se fue de Arabia Saudita con un podio que vale tanto como una victoria.
EL MOMENTO QUE CAMBIÓ LA CARRERA
Hasta la novena etapa, Cavigliasso y Valentina Pertegarini, su esposa y navegante, estaban plenamente en carrera. Perdían solo minutos con el líder y sostenían un ritmo que los mantenía como amenaza real para el título. Pero el Dakar no avisa: una piedra rompió el radiador y el golpe fue definitivo.

El retraso los sacó de la pelea directa. La general los empujó al quinto puesto y la carrera cambió de objetivo. Ya no se trataba de ganar, sino de no soltar.
UNA RECUPERACIÓN CONTRA EL RELOJ
Lejos de resignarse, los campeones del mundo entendieron rápido el nuevo escenario. El desierto más grande ya había quedado atrás y lo que quedaba era una carrera contra el reloj, con la calculadora siempre encendida y el margen mínimo para errores.
Descontaron fuerte, etapa tras etapa, hasta cerrar su participación con un quinto puesto en la última especial y un tercer lugar en la general, a poco más de media hora del ganador. Una recuperación que no borra lo que pudo ser, pero engrandece lo que fue.
EL CAMPEÓN DE LA REGULARIDAD

El título quedó en manos del español Pau Navarro, que sin ganar ninguna especial construyó su victoria desde la regularidad. Con apenas 21 años, dominó la clasificación desde la quinta etapa en adelante con el Taurus 336 y cerró el Dakar con una ventaja de 23m22s sobre el sudafricano Yasir Seaidan.
Navarro entendió el Dakar como maratón, no como sprint. Cavigliasso lo entendió como lucha.
En una categoría cada vez más competitiva, el tercer puesto de Cavigliasso y Pertegarini deja una imagen potente: la de un equipo que, aun golpeado, nunca dejó de empujar. El Dakar no les dio el título, pero les devolvió algo igual de valioso: respeto deportivo y confirmación de nivel.
SSV: ARGENTINOS PROTAGONISTAS HASTA EL FINAL

En la categoría SSV, los argentinos también dejaron huella. Jeremías González Ferioli piloto del Puma Energy Rally Team, y Manuel Andújar, cerraron el Dakar dentro del Top 10 tras una carrera extrema.
La última etapa tuvo una definición ajustadísima, con los cuatro primeros separados por 27 segundos. El portugués Joao Monteiro lideró el tramo, mientras Andújar finalizó noveno en una jornada exigente.
El triunfo general quedó en manos de Brock Heger, que se impuso con más de una hora de ventaja. González Ferioli fue quinto y Andújar séptimo, completando una actuación sólida en un Dakar sin concesiones.
El Dakar 2026 no será recordado por Cavigliasso como el que se escapó, sino como el que puso a prueba su carácter. La piedra rompió un radiador, pero no rompió la ambición. Del golpe al podio, el cordobés volvió a demostrar que, en el desierto, rendirse nunca es una opción.



