BMW redefine el lujo deportivo con el relanzamiento de Alpina
Mantiene su ADN de lujo y alto rendimiento, pero con una ejecución más moderna y sofisticada.
BMW decidió que no solo debía fabricar autos Premium. También debía custodiar un linaje. Y ese linaje tiene nombre propio: Alpina. La histórica firma alemana, conocida por reinterpretar modelos de la casa bávara con una mezcla quirúrgica de potencia y refinamiento, se presenta ahora como una nueva marca exclusiva bajo el paraguas oficial del Grupo BMW. No es un simple rebranding. Es un cambio estructural. Estratégico. Y profundamente simbólico.
UN NUEVO EMBLEMA, EL MISMO ADN
El nuevo logo de BMW Alpina no rompe con la historia. La estiliza. Conserva los dos símbolos que definieron su identidad durante décadas: el sistema de aceleración individual y el cigüeñal, elementos mecánicos que representan el corazón técnico de la marca. Pero ahora aparecen con líneas más limpias, definidas y una ejecución transparente que aporta profundidad y modernidad.

La tipografía también evoluciona. Más precisa. Más sobria. Menos barroca. La paleta de colores se reduce para reforzar una estética actual, casi minimalista. Es un rediseño que no grita. Susurra exclusividad.
Y en el mundo del lujo, susurrar suele ser más poderoso que gritar.
PRODUCCIÓN OFICIAL, EXIGENCIA TOTAL
Los futuros Alpina ya no serán ensamblados como una excepción casi artesanal fuera del sistema. Ahora se fabricarán en plantas seleccionadas de BMW Group, que fueron adaptadas para cumplir con los estándares específicos de la marca.
Eso significa control total de calidad, integración tecnológica y una capacidad de personalización mucho más amplia.
Los Alpina seguirán combinando altas prestaciones con un confort superior, con especial énfasis en viajes de larga distancia. No es casualidad. La marca siempre entendió el rendimiento como una experiencia integral, no como una cifra aislada.
Todos los futuros modelos incorporarán cuero de alta calidad de serie. Y no cualquier cuero: una amplia gama cromática acompañada por materiales nobles que permiten configuraciones casi infinitas.
DESDE DETALLES MÍNIMOS HASTA COMBINACIONES AUDACES.

Cada unidad podrá transformarse en una pieza única. Y eso, en un mundo donde todo parece estandarizado, es oro puro.
La icónica gama de colores exteriores se mantiene. Las llantas de 20 radios -marca registrada visual- también. La continuidad es parte del mensaje.
Alpina se posiciona como fabricante para quienes entienden que el lujo verdadero no necesita estridencias. La elegancia sutil, la potencia administrada con inteligencia y una calidad sobresaliente siguen siendo sus pilares.
Si la ejecución está a la altura del discurso, Alpina puede entrar en una nueva edad dorada. Pero el mercado del lujo es despiadado: premia coherencia, castiga imposturas. BMW parece haber entendido eso.
ALPINA: DE PREPARADOR ARTESANAL A FABRICANTE RECONOCIDO
La historia de Alpina no empieza como la de una gran automotriz. Empieza en un pequeño taller, con obsesión mecánica y una idea clara: hacer que los BMW fueran todavía mejores.
En 1965, Burkard Bovensiepen fundó Alpina en Buchloe, Alemania. Su primer gran movimiento fue desarrollar un kit de carburadores Weber para el BMW 1500. No era una modificación improvisada: el sistema mejoraba rendimiento y fiabilidad al punto que BMW reconoció oficialmente el trabajo de Alpina y mantuvo la garantía de fábrica en los autos modificados.
Durante los ‘60 y ‘70, Alpina se convirtió en un nombre habitual en el automovilismo. Participó en campeonatos europeos de turismos y logró victorias importantes con modelos como el BMW 3.0 CSL. La marca empezó a asociarse con precisión alemana y velocidad sin estridencias.
El punto de inflexión llegó en 1983, cuando el gobierno alemán reconoció a Alpina como fabricante de automóviles independiente. Eso significó algo muy concreto: los autos ya no eran simplemente BMW modificados, sino vehículos con número de chasis propio y homologación como marca.
FILOSOFÍA DISTINTA DENTRO DEL ALTO RENDIMIENTO

Mientras otras divisiones deportivas -como BMW M- buscaban radicalidad en pista, Alpina tomó otro camino: velocidad confortable.
Sus modelos como el B7, el B10 o el B5 priorizaron la capacidad de viajar a altísimas velocidades en autopista con refinamiento absoluto. Motores potentes, pero progresivos. Suspensiones firmes, pero pensadas para largas distancias.
Alpina nunca fue una marca de volumen. Sus producciones anuales históricamente rondaron cifras reducidas comparadas con fabricantes tradicionales. Eso alimentó su aura de exclusividad.
Cada unidad incluía placa numerada en el interior. Cada cliente podía elegir combinaciones casi infinitas de cuero, costuras y materiales. El lujo estaba en el detalle, no en el exceso.
Durante décadas, Alpina operó desde Buchloe como una entidad independiente pero estrechamente vinculada a BMW, desarrollando motores propios y ensamblando componentes específicos antes de la entrega final.
En 2022 se anunció que BMW adquiriría los derechos de la marca Alpina, asegurando su continuidad dentro del grupo a largo plazo.



