
Aston Martin Valen: 850 CV para despedir al V12 a los gritos
Desarrollado sobre la base del Vanquish, costará alrededor de dos millones de dólares y su producción estará limitada a 150 unidades.
Aston Martin no está dispuesto a despedir al motor V12 con discreción. Mientras buena parte de la industria corre hacia la electrificación, la compañía británica tomó el Aston Martin Vanquish, lo hizo más potente, le quitó 110 kilos y le instaló un escape de titanio deliberadamente escandaloso. El resultado se llama Aston Martin Valen.
Presentado durante la Semana del Automóvil de Monterey, en California, el nuevo modelo representa la expresión más extrema de la actual arquitectura con motor delantero de Aston Martin. También inaugura una nueva etapa para la división Special Vehicle Operations, que trabajó junto con Q by Aston Martin en el desarrollo y la personalización del vehículo.
EL ASTON MARTIN DE MOTOR DELANTERO MÁS POTENTE

Debajo del extenso capó se mantiene el conocido motor V12 biturbo de 5,2 litros, aunque ahora desarrolla 850 CV y 1.000 Nm de torque. Son 15 CV más que en el Vanquish convencional, pero la diferencia importante no está únicamente en la potencia máxima.
Los ingenieros modificaron la respuesta del acelerador y crearon tres calibraciones específicas denominadas Sport, Sport+ y Track. Cada una cambia la manera en que el motor entrega su potencia, con una reacción progresivamente más inmediata a medida que el conductor avanza hacia el modo más radical.
El V12 está asociado con una transmisión automática de ocho velocidades instalada sobre el eje trasero. La configuración transaxle ayuda a repartir mejor el peso y envía toda la potencia a las ruedas posteriores mediante un diferencial electrónico.
Aston Martin declara una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos y una velocidad máxima limitada electrónicamente a 345 km/h. Estas cifras convierten al Valen en el automóvil de producción con motor delantero más potente desarrollado por la marca.
Como referencia, el Vanquish utiliza el mismo V12 con 835 CV y 1.000 Nm. Según la información técnica publicada por Aston Martin, alcanza los 100 km/h en 3,3 segundos y también puede llegar a 345 km/h.
UN ESCAPE DISEÑADO PARA HACERSE ESCUCHAR

Si la mejora de potencia parece relativamente pequeña, la transformación acústica no lo es. El Valen incorpora un sistema de escape de titanio con una arquitectura de doce entradas y cuatro salidas.
Los dos tubos superiores permanecen abiertos permanentemente, mientras que los inferiores cuentan con válvulas electrónicas. Al seleccionar las configuraciones más deportivas, esas válvulas liberan por completo el sonido del V12.
Aston Martin asegura que el Valen es un 50% más ruidoso que el Vanquish. No se trata de una consecuencia secundaria del incremento de prestaciones, sino de uno de los objetivos centrales del proyecto.
El sistema fue diseñado para producir un tono más agudo a medida que aumentan las revoluciones. En una época en la que numerosos deportivos dependen de sonidos amplificados por los parlantes, el Valen utiliza titanio, gases de escape y doce cilindros para construir su banda sonora.
CARBONO, MAGNESIO Y 110 KILOS MENOS

Toda la carrocería está fabricada en fibra de carbono. También se utilizaron aluminio, titanio y magnesio en diferentes sectores del vehículo para reducir hasta 110 kilos respecto de la plataforma V12 utilizada como punto de partida.
Las llantas de 21 pulgadas son de magnesio y están equipadas con neumáticos Pirelli P Zero R desarrollados específicamente. Detrás aparecen discos de freno carbocerámicos, necesarios para controlar un automóvil capaz de superar ampliamente los 300 km/h.
La suspensión recurre a amortiguadores semiactivos Bilstein DTX con una calibración propia. También fueron revisados los resortes, las barras estabilizadoras y los bujes para conseguir respuestas más rápidas sin convertirlo exclusivamente en un vehículo de circuito.
El Valen sigue siendo un gran turismo, pero uno mucho menos interesado en ocultar sus intenciones.
UNA CARROCERÍA QUE DEJÓ ATRÁS LA ELEGANCIA DISCRETA

La relación con el Vanquish se reconoce en las proporciones: motor delantero, habitáculo retrasado y una parte posterior corta. Sin embargo, las superficies fueron rediseñadas casi por completo.
El frente presenta ópticas extremadamente delgadas, grandes entradas de aire y un splitter prominente. Sobre el capó aparecen conductos de ventilación destinados a evacuar el calor generado por el V12.
En los laterales se combinan superficies limpias con amplias salidas de aire detrás de las ruedas delanteras. La zona posterior es todavía más radical, con un difusor de grandes dimensiones, cuatro escapes y una tira de luces que recorre el ancho de la carrocería.
El Valen prescinde de una luneta trasera convencional. En su lugar utiliza una cámara que transmite las imágenes a una pantalla interior. La solución permitió modificar la aerodinámica y crear una cubierta posterior más baja y estilizada.
Aun así, Aston Martin reservó un pequeño espacio para equipaje. La marca pretende que el automóvil pueda utilizarse en viajes y no quede condenado a vivir entre una cochera climatizada y un concurso de elegancia.
UN HABITÁCULO HECHO A MEDIDA

El interior mantiene parte de la arquitectura del Vanquish, pero incorpora una consola central exclusiva y algunos comandos inspirados en el Valhalla. La pantalla fue orientada hacia el conductor y los elementos decorativos pueden fabricarse mediante impresión 3D.
Los compradores podrán elegir entre asientos Sport Plus o butacas de fibra de carbono más livianas. También habrá diferentes combinaciones de cuero semianilina, Alcantara, carbono expuesto y piezas metálicas.
La personalización estará gestionada por Q by Aston Martin. Esto significa que las 150 unidades podrán presentar configuraciones de colores y materiales completamente diferentes.
El tono elegido para la presentación se denomina Satin Andromeda Red. También estará disponible una terminación con la fibra de carbono expuesta, cuyo entramado podrá teñirse a pedido del propietario.
DOS MILLONES DE DÓLARES Y MÁS COMPRADORES QUE AUTOS

Aston Martin fabricará solamente 150 unidades, con las primeras entregas programadas para el segundo trimestre de 2027. El precio rondaría los dos millones de dólares, antes de sumar las opciones de personalización.
Aston Martin, además, confirmó que no está prevista una versión descapotable. El Valen nació como un coupé y su rigidez estructural, su aerodinámica y la disposición de los escapes forman parte de una configuración que la marca no pretende alterar.
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