La Fórmula 1 llegó al límite en Japón y la FIA ya no puede mirar para otro lado

La gestión de energía extrema, las críticas de varios campeones del mundo y el accidente de Oliver Bearman obligan a revisar la normativa técnica.

La Fórmula 1 se fue al receso de abril con una sensación incómoda. Apenas se disputaron tres carreras del campeonato 2026 y el reglamento técnico que debía marcar una revolución ya está en discusión. Es que lo que durante años se presentó como el gran salto tecnológico de la categoría -motores híbridos con mayor protagonismo eléctrico, autos más eficientes y carreras más tácticas- empezó a mostrar un costado inesperado: autos rápidos, pero muchas veces limitados por la energía disponible más que por la capacidad del piloto.

Australia y China habían dejado algunas señales, pero Japón fue el punto de quiebre. Suzuka es uno de esos circuitos que históricamente exponen la verdad de los autos y de los pilotos. Y en ese escenario el reglamento 2026 mostró sus grietas con claridad: pilotos obligados a levantar antes de las curvas para recargar batería, autos que pierden velocidad en recta aunque el acelerador esté a fondo y estrategias condicionadas por algoritmos de energía más que por la conducción pura.

La Fórmula 1 quiso inaugurar una nueva era tecnológica. El problema es que esa tecnología empezó a interferir demasiado en la conducción.

EL PROBLEMA DE LA GESTIÓN DE ENERGÍA

reglamento Fórmula 1 2026
Foto: Jiri Krenek.

El núcleo de la discusión está en la nueva filosofía de las unidades de potencia. El reglamento 2026 estableció un reparto de potencia mucho más equilibrado entre el motor de combustión y la parte eléctrica. En teoría, eso debía hacer los autos más eficientes y mantener el rendimiento. En la práctica, generó una dependencia mucho mayor de la gestión energética durante la vuelta.

Los pilotos ahora deben aplicar constantemente el lift and coast: levantar el pie antes de la frenada y dejar que el auto ruede para permitir que el sistema recupere energía. Eso ya existía en la era híbrida anterior, pero nunca había sido tan determinante.

A eso se suma el llamado super-clipping, una situación en la que el sistema deriva energía hacia la batería y el auto pierde velocidad aunque el piloto esté acelerando a fondo. Es, probablemente, el concepto que más molestó a los pilotos: en la Fórmula 1, históricamente, ir a fondo significaba ir lo más rápido posible. Con este reglamento, no siempre.

Esto cambia la naturaleza de la vuelta rápida. Ya no es solo atacar cada curva al límite. También es administrar energía como si fuera combustible en una carrera de resistencia.

VERSTAPPEN, NORRIS Y ALONSO ENCENDIERON LA ALARMA

problemas Fórmula 1 2026
Foto: Mark Thompson/Getty Images/Red Bull Content Pool.

Las críticas no tardaron en aparecer y no vinieron de pilotos del fondo del pelotón. Vinieron de campeones del mundo y figuras centrales de la categoría.

El primero en mostrar su frustración fue Max Verstappen, que después de la clasificación en Suzuka dijo que no estaba disfrutando manejar estos autos y hasta dejó abierta la puerta a replantear su futuro en la Fórmula 1 si la situación no cambiaba.

También fue muy duro Lando Norris, campeón vigente, que dijo que “duele el alma” ver cómo el auto pierde velocidad en la recta por la gestión de energía. Y como suele pasar cuando algo no le gusta, Fernando Alonso fue directo al hueso: aseguró que con estos autos “la habilidad del piloto ya no hace falta tanto”.

Cuando pilotos con estilos y trayectorias tan distintas coinciden en el diagnóstico, el problema deja de ser una queja aislada y pasa a ser un síntoma.

super clipping F1
Foto: Prensa Aston Martin F1/Sam Bloxham/LAT Images.

La paradoja del reglamento 2026 es que no todo salió mal. De hecho, varios pilotos y equipos coinciden en que las carreras ganaron dinamismo. Como los autos alternan momentos de despliegue y recuperación de energía, se generan adelantamientos y contraataques constantes. Un piloto puede atacar cuando tiene energía disponible y defender cuando el rival entra en fase de recuperación.

Eso hizo que las carreras fueran más tácticas y, en algunos casos, más entretenidas. El problema aparece el sábado.

La clasificación siempre fue uno de los momentos más espectaculares de la Fórmula 1: una vuelta al límite, sin pensar en consumo, sin pensar en estrategia, solo el piloto contra el cronómetro. Con el reglamento 2026, esa vuelta perfecta ahora depende demasiado de la energía disponible y de cómo el sistema decide desplegarla.

La qualy dejó de ser completamente salvaje. Y eso es algo que en la Fórmula 1 pesa mucho.

EL ACCIDENTE DE BEARMAN CON COLAPINTO CAMBIÓ EL DEBATE

Bearman Crash Suzuka

Si todo hubiera quedado en una discusión sobre espectáculo o filosofía técnica, probablemente la FIA habría tomado el tema con más calma. Pero el accidente de Oliver Bearman en Suzuka cambió el tono de la conversación.

El piloto británico del equipo Haas llegó sobre el Alpine de Franco Colapinto con una diferencia de velocidad cercana a los 50 km/h. Intentó esquivarlo, tocó el pasto y perdió el control del auto a más de 300 km/h en un impacto de 50G.

A partir de ese momento, el problema dejó de ser solo deportivo y pasó a ser también de seguridad. Las diferencias de velocidad que genera la gestión de energía pueden crear situaciones peligrosas, especialmente en circuitos rápidos o callejeros. Ahí la FIA ya no puede mirar para otro lado.

LA FIA YA ANALIZA CAMBIOS EN EL REGLAMENTO

qué pasa con los motores V10 de fórmula 1

El organismo ya había hecho un pequeño ajuste antes de Japón para la clasificación, modificando parámetros de recuperación de energía para que los pilotos pudieran empujar más (pasó de 9 MJ a 8 MJ). Pero Suzuka demostró que eso no alcanza.

Durante el receso de cinco semanas -generado por la cancelación de Bahréin y Arabia Saudita- la FIA afirmó que mantendrá reuniones con equipos y fabricantes para analizar posibles ajustes en el reglamento, especialmente en la gestión energética.

El desafío no es menor. La categoría necesita corregir los problemas sin destruir lo que sí funciona. Porque las carreras mejoraron, pero la clasificación perdió agresividad y la seguridad empezó a entrar en la conversación.

La entidad presidida por Mohamen Ben Sulayem ahora tiene la responsabilidad de encontrar el equilibrio entre eficiencia, espectáculo y seguridad. Tiene más de un mes para ajustar el reglamento sin admitir públicamente que el concepto necesita más que un simple retoque. Y en ese tiempo podrá responder una pregunta incómoda: si los autos son cada vez más avanzados, pero los pilotos sienten que tienen menos control, ¿la Fórmula 1 está avanzando en la dirección correcta?


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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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